El 23 de junio de 2016, hace poco más de dos años, tuvo lugar el referendum en el Reino Unido relativo a la permanencia o salida de Gran Bretaña de la Unión Europea. El proceso, conocido como “brexit” resultó favorable a la ruptura con Europa con casi un 52% de votos a favor. De este modo, el 29 de marzo de 2017, Gran Bretaña solicitó formalmente la salida de la Unión, proceso que tras las pertinentes negociaciones, debería culminar antes del 29 de marzo de 2019.
Las primeras consecuencias del resultado del referendum fueron el desplome de los bonos británicos o de la Libra, que paulatinamente han ido recuperándose. Pero las consecuencias políticas amenazan con ir minando la fortaleza del resultado del referendum. A la firme oposición de territorios como Escocia, Irlanda del Norte o Gibraltar a un escenario de salida, se unen los propios problemas internos del partido gobernante, que amenazan incluso con acabar con la carrera política de la Primera Ministra Theresa May.