La semana en los mercados

Siempre que desconecto unos días de los mercados, antes de apagar el ordenador hago un “imprimir pantalla” de la página donde cotizan todos los activos que sigo y así, al volver, comparo. Tras una semana fuera una vez más lo que me encontré es, básicamente, un Wall Street más alto y unas bolsas europeas más … Leer más

La semana en los mercados

La semana en los mercados 5Como estos días estoy de viaje en el otro lado del charco, no he podido (ni querido) seguir nada de la actualidad en los mercados, pero como seguro que siguen de actualidad las F.A.N.G. stocks (Facebook, Amazon, Netflix y Google) sin las que no sería posible comprender el rally bursátil de Wall Street los últimos años, os resumo sobre el tema de las grandes tecnológicas un interesante escrito de Alexandra Borchardt. Ella encuentra paralelismos entre la crisis financiera iniciada hace más de diez años y la situación actual de burbuja en las tecnológicas. Resumo pero son sus palabras:

  • Primero, el analfabetismo de los consumidores puede costar caro. Poco antes de que estallara la burbuja inmobiliaria, muchos inversores se dieron cuenta de que no entendían en absoluto los productos que estaban comprando; algunos ni siquiera sabían que estaban comprando algo. El periodismo financiero contribuyó a esta atmósfera de ignorancia (ella fue periodista financiera, lo sabe bien) al centrarse exclusivamente en las potenciales ganancias, y al ignorar los riesgos. La gente se involucra con la tecnología de maneras similares. Las empresas, los gobiernos y los negocios felizmente conectan todas sus operaciones a plataformas que no pueden controlar. Pero, al igual que los productos financieros peligrosos, el único modo de mitigar los riesgos de las nuevas tecnologías es saber a ciencia cierta qué es lo que podría salir mal.
  • Segundo: los costos ocultos suman (yo añadiría: nada es gratis). Antes de la crisis financiera, a muchos clientes les vendieron productos con costes financieros adicionales que se convirtieron en deudas enormes. Hoy en el negocio de la tecnología, los costos ocultos siguen engatusando a los consumidores confiados. Algunos de esos costos son sociales -como la presión por parte de los anunciantes para comprar productos- y otros son tan tangibles como entregar datos personales a cambio de acceso a un servicio.
  • Tercero:  las estructuras de incentivos inequitativos son malos para los negocios. Mucho se ha escrito sobre los bonus extraordinarios que se les pagaron a banqueros de inversión durante el pico de la crisis financiera. Pero los CEO de Silicon Valley tampoco son Robin Hood. Los emprendedores tecnológicos podrán decirles a sus inversores que quieren cambiar el mundo, pero muchos están intoxicados por la idea de que el mundo será mejor cuando ellos vendan sus empresas al mejor postor.
  • Cuarto: está estudiado que las empresas que están dominadas por hombres asumen más riesgos innecesarios. Cuando se estaba escribiendo la historia de la crisis financiera, muchos sostenían que una mayor diversidad de género habría mitigado el daño. La misma lógica se aplica al sector tecnológico hoy.
  • Quinto: la economía global está profundamente interconectada y si ningún gran banco es demasiado grande como para quebrar o ser rescatado eso es válido también para las mayores compañías tecnológicas. El colapso de Amazon o Google -por más invulnerables que puedan parecer- tendría efectos dominó devastadores. Mientras muchos sostienen que no sería prudente regular a las empresas tecnológicas con vistas a temores sobre censura y acceso al conocimiento, estas empresas, al igual que sus contrapartes del sector financiero, se han vuelto demasiado grandes como para que se las abandone a sus propios medios.

En los diez años que transcurrieron desde que estalló la crisis financiera, los cambios estructurales han ayudado a estabilizar la industria bancaria y de servicios financieros. Las regulaciones han aumentado la transparencia de la industria bancaria y mejorado la conciencia de los consumidores de servicios financieros (siempre según ella) pero la reputación del sector sigue hecha añicos. Para que la industria tecnológica evite un destino similar, sus líderes deberían dejar  de cometer los mismos errores que los bancos cometieron en el pasado. En eso esto totalmente de acuerdo.

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Corrientes económicas

Corrientes económicas 7Parece claro que en la economía actual la corriente económica que más está influyendo –tanto a gobiernos de derechas como de izquierdas- es la keynesiana o más bien la interpretación mayoritaria de ciertas ideas de Keynes. Casi la única alternativa ideológica a ello viene de la denominada corriente austriaca (más conocidos por sus contrincantes como “neoliberales”), que a su vez están bastante divididos en muchas cosas y que por tanto no es muy correcto englobarlos en una misma etiqueta. Como figuras más visibles del “keynesianismo” en el mundo destaca Paul Krugman, no sólo por su premio Nobel (recibido por sus estudios sobre comercio internacional) sino porque escribe casi a diario en el New York Times y quizás en España el más conocido sea José Carlos Díez. Sin embargo, el público en general no conoce a las principales figuras del pensamiento liberal y está tan confundido que hasta cree que el gobierno del PP lo era.

No hay espacio para tratar de todas las apasionantes polémicas teóricas entre los partidarios de una corriente económica u otra pero me voy a centrar en la que concierne a algo tan básico como la respuesta teórica ante una crisis como la última. Los keynesianos defienden que si el consumo privado cae, el estado debe sustituirlo con planes de estímulo para que la actividad económica no decaiga. El punto más extremo de este punto de vista se lo leí a Krugman cuando afirmó que la solución a la crisis vendría de actuar como si nos defendiéramos de una invasión alienígena: todo esa inversión para la defensa provocaría un aumento del PIB inmediato. Keynes ya expuso que enterrar botellas con dinero en minas en desuso y vender la explotación de ellas a quien quisiera desenterrarlas provocaría beneficio económico y empleo. De hecho, alguno de sus seguidores ha utilizado esa analogía para ironizar sobre el patrón oro ya que defienden que la mejor función de éste ha sido la actividad económica que ha generado al extraerlo del subsuelo para volverlo a enterrar en los sótanos de los bancos centrales.

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Tercer Mundo y culpabilidad

Un tópico muy extendido es la idea que el Tercer Mundo está muy mal por culpa nuestra. Es evidente que podríamos hacer mucho más por la gente de allí pero al fin y al cabo las armas no son baratas y todas las guerras que se desarrollan por allí son financiadas con dinero que mitigaría … Leer más

La semana en los mercados

Viendo la situación política italiana en la que las elecciones fueron ganadas por un movimiento –el 5 estrellas- autodenominado “transversal” y que nació, al igual que en España Podemos, como un intento de romper la política tradicional pero en el que su gobierno parece estar dominado por las decisiones de un socio minoritario de ultraderecha, … Leer más

The Ascent of Money

Es el título de una serie de 2008 elaborada por la BBC cuyo principal argumento es que la economía es el motor de la Historia y la última crisis es una muestra más de lo difícil que es controlarla. Los bancos financiaron el Renacimiento, las bolsas decidieron guerras y construyeron imperios, desastres económicos provocaron revoluciones… … Leer más