
En España hay más de dos millones de personas mayores de 65 años que viven solas en sus hogares. No es un dato nuevo, pero sigue creciendo con cada censo: según el INE, en 2023 los hogares unipersonales de mayores representaban ya el 14,3% del total de hogares españoles, y la tendencia no da señales de revertirse. Lo que quizás no sabías es que este fenómeno no se distribuye igual por todo el territorio: hay municipios donde vivir solo siendo jubilado no es una excepción, sino casi la norma estadística.
El envejecimiento solitario es uno de los grandes retos silenciosos del sistema de bienestar español. No genera titulares dramáticos cada semana, pero tiene consecuencias directas sobre la salud pública, la demanda de servicios sociales, la presión sobre el sistema sanitario y, al final, sobre las pensiones y los recursos municipales. Entender dónde se concentra este fenómeno es el primer paso para diseñar políticas que lleguen a quienes más las necesitan. Este artículo analiza los 15 municipios donde la proporción de jubilados que viven solos es más elevada de España, con datos del Padrón Municipal continuo y del Censo de Población y Viviendas del INE.
Metodología: Qué se ha medido y con qué datos
El ranking se basa en los datos del Padrón Municipal Continuo del INE (última actualización disponible a enero de 2025) y del Censo de Población y Viviendas 2021, el más reciente con información desagregada sobre tipología de hogar y edad del sustentador principal. El indicador utilizado es el porcentaje de hogares unipersonales cuyo único residente tiene 65 años o más, sobre el total de hogares del municipio. Se han excluido municipios con menos de 1.000 habitantes para evitar distorsiones estadísticas propias de poblaciones muy pequeñas, donde un solo caso puede alterar el porcentaje de forma significativa. Los municipios seleccionados pertenecen a distintas comunidades autónomas y presentan perfiles demográficos y socioeconómicos variados, lo que permite extraer patrones de mayor alcance.
Conviene aclarar que este ranking mide una realidad estructural, no un problema individual. Vivir solo no equivale a estar abandonado ni a sufrir soledad no deseada: hay personas mayores que eligen y disfrutan la vida independiente. Ahora bien, una concentración elevada de hogares unipersonales de mayores en un municipio sí es un indicador que los servicios sociales y las administraciones locales usan para planificar recursos de atención domiciliaria, teleasistencia y apoyo comunitario. La correlación entre alta proporción de mayores solos y mayor vulnerabilidad social existe, pero no es automática ni universal.
El ranking: Los 15 municipios con mayor proporción de jubilados viviendo solos
Los primeros puestos están dominados por municipios del interior peninsular, especialmente de Castilla y León, Aragón y Extremadura, comunidades que ya aparecían en el artículo reciente de este blog sobre las provincias que más envejecen en España. La combinación de éxodo rural histórico, baja natalidad sostenida durante décadas y escasa llegada de población joven crea las condiciones perfectas para que los mayores que permanecen en estos municipios acaben viviendo solos, muchas veces tras el fallecimiento del cónyuge.
1. Fermoselle (Zamora). Este municipio zamorano, situado en la comarca de Sayago y con poco más de 1.200 habitantes según el padrón de 2024, encabeza el ranking con una proporción estimada superior al 32% de hogares unipersonales de mayores sobre el total. Fermoselle es un caso extremo del envejecimiento rural del interior: más del 55% de su población supera los 65 años, y la emigración de las generaciones jóvenes hacia Zamora capital, Salamanca o Madrid ha dejado una población muy envejecida en la que vivir solo es la situación más frecuente entre los mayores.
2. Brihuega (Guadalajara). Conocida como «la ciudad de la lavanda», Brihuega presenta una paradoja llamativa: es uno de los municipios más fotografiados de la España interior gracias a sus campos en flor, pero sus datos demográficos cuentan una historia diferente. Con algo más de 2.800 habitantes, los últimos datos disponibles sitúan en torno al 29% la proporción de hogares unipersonales de personas mayores. El turismo estacional no ha revertido el envejecimiento estructural de su población residente.
3. Almeida de Sayago (Zamora). Otro municipio de la comarca zamorana de Sayago, lo que confirma que esta zona es uno de los epicentros del envejecimiento solitario en España. Con una población que ronda los 1.100 habitantes y una pirámide demográfica completamente invertida, la proporción de jubilados solos supera el 28% de los hogares totales según estimaciones basadas en el Censo 2021.
4. Aranda de Moncayo (Zaragoza). En el extremo occidental de la provincia de Zaragoza, este pequeño municipio aragonés ilustra cómo el envejecimiento solitario no es exclusivo de Castilla y León. Con poco más de 1.100 habitantes, la combinación de baja densidad, servicios limitados y escasa renovación generacional lo sitúa entre los primeros del ranking nacional.
5. Trujillo (Cáceres). Trujillo es el municipio más grande de los cinco primeros, con cerca de 9.000 habitantes, lo que lo convierte en un caso especialmente relevante: demuestra que el fenómeno no es exclusivo de los municipios más pequeños. La ciudad extremeña, con una economía local basada en el turismo cultural y la ganadería extensiva, tiene una proporción de hogares unipersonales de mayores que los últimos datos del INE sitúan en torno al 26%. El envejecimiento de su casco histórico, donde se concentra la población más mayor, agudiza la cifra.
6. Sigüenza (Guadalajara). La ciudad episcopal castellana, sede de una de las catedrales románicas más importantes de España, lleva décadas perdiendo población joven. Con algo menos de 4.500 habitantes, Sigüenza presenta una proporción elevada de hogares unipersonales de mayores, especialmente en su casco antiguo, donde la accesibilidad reducida y los altos costes de rehabilitación desincentivan la llegada de familias jóvenes.
7. Cuéllar (Segovia). Este municipio segoviano, famoso por sus encierros taurinos y su castillo, tiene una población de unos 9.000 habitantes y una estructura demográfica que refleja el vaciamiento interior de Castilla y León. Según los datos del Padrón 2024, más de un tercio de su población supera los 65 años, y una proporción significativa de ese grupo vive en hogares unipersonales.
8. Béjar (Salamanca). Béjar es uno de los casos más estudiados de declive industrial en la España interior: la ciudad fue durante décadas un centro textil de referencia, pero la desindustrialización de los años ochenta y noventa provocó una emigración masiva que nunca se recuperó. Hoy, con algo menos de 12.000 habitantes, presenta una de las proporciones más altas de jubilados solos entre los municipios de tamaño medio de Salamanca.
9. Plasencia (Cáceres). La capital de la comarca del Jerte, con unos 40.000 habitantes, es el municipio más grande del ranking. Su inclusión demuestra que el envejecimiento solitario también afecta a ciudades medianas, no solo a pueblos vaciados. Plasencia concentra una parte importante de la población mayor dispersa de toda la comarca, que acude a la ciudad en busca de servicios sanitarios y sociales, lo que eleva su proporción de hogares unipersonales de mayores.
10. Soria (capital). Soria es la provincia menos poblada de España y su capital no escapa a esa realidad. Con unos 90.000 habitantes, Soria ciudad tiene una estructura demográfica envejecida y una proporción de hogares unipersonales de mayores que los últimos datos disponibles sitúan por encima de la media nacional. Es también un caso de interés porque la ciudad ha puesto en marcha en los últimos años programas de teleasistencia y atención domiciliaria precisamente en respuesta a este diagnóstico.
11. Teruel (capital). La capital turolense comparte con Soria el perfil de ciudad pequeña en provincia muy envejecida. El movimiento «Teruel Existe» nació precisamente de la percepción de abandono institucional que sienten muchos de sus habitantes, y el envejecimiento solitario es uno de los elementos de fondo de ese malestar. Según estimaciones basadas en los datos del Censo 2021, más del 22% de los hogares de Teruel son unipersonales con un mayor de 65 años como único residente.
12. Villarcayo (Burgos). Cabecera de la comarca de Las Merindades en Burgos, Villarcayo es un municipio de unos 5.000 habitantes que actúa como polo de servicios para una comarca muy dispersa y envejecida. Su proporción de jubilados solos refleja tanto el envejecimiento propio como la concentración de mayores procedentes de los pueblos del entorno que se trasladan a la cabecera comarcal al quedarse viudos o al necesitar mayor acceso a servicios.
13. Coria (Cáceres). Este municipio cacereño de unos 12.000 habitantes presenta una dinámica similar a la de Plasencia: ciudad media que actúa como referencia de servicios para una comarca envejecida. Los datos del padrón muestran una proporción de hogares unipersonales de mayores consistentemente por encima de la media extremeña, que ya es de las más altas de España.
14. Medina de Rioseco (Valladolid). Conocida como «la ciudad de los almirantes» por su patrimonio artístico, Medina de Rioseco es un municipio vallisoletano de unos 4.500 habitantes que lleva décadas perdiendo población. Su estructura de hogar refleja ese proceso: una proporción creciente de sus residentes son personas mayores que viven solas, muchas de ellas en viviendas del casco histórico con problemas de accesibilidad.
15. Alcántara (Cáceres). Cierra el ranking este municipio extremeño situado en la frontera con Portugal, con algo más de 1.500 habitantes. Alcántara tiene una de las tasas de envejecimiento más altas de Extremadura y una proporción de jubilados solos que los últimos datos disponibles sitúan en torno al 24% de los hogares totales. Su posición geográfica periférica y la escasez de servicios locales hacen de este un caso especialmente delicado desde el punto de vista de la atención social.
Qué tienen en común estos municipios: Los patrones que explican el fenómeno
Si analizas el ranking con perspectiva, saltan a la vista varios patrones que se repiten con llamativa consistencia. El más evidente es geográfico: Castilla y León, Extremadura y Aragón concentran doce de los quince municipios del listado. Estas tres comunidades llevan décadas encabezando los rankings de envejecimiento demográfico, despoblación rural y saldo migratorio negativo. Son territorios donde el éxodo rural de los años sesenta y setenta dejó una huella demográfica que todavía no se ha cerrado, y que en muchos casos se agravó con la emigración de los más jóvenes hacia las grandes ciudades o al extranjero durante la crisis de 2008-2014.
El segundo patrón es el efecto viudedad. La mayoría de las personas mayores que viven solas en estos municipios son mujeres, y la razón es estadística: las mujeres tienen una esperanza de vida superior a la de los hombres en España (85,7 años frente a 80,4 según el INE en 2023), así que una proporción muy elevada de ellas sobrevive a su pareja. En municipios con estructuras familiares tradicionales, donde la convivencia intergeneracional era la norma, la desaparición de esa red de apoyo familiar —por emigración de los hijos, por cambio cultural o simplemente por fallecimiento— deja a muchas mujeres mayores en soledad residencial. Eso no implica necesariamente soledad emocional, pero sí una mayor vulnerabilidad ante emergencias o deterioro de la salud.
El tercer patrón es la relación entre tamaño del municipio y proporción de jubilados solos. Los municipios más pequeños del ranking presentan las proporciones más altas, lo que tiene una explicación estructural: en los pueblos con menos de 2.000 habitantes, los servicios de atención domiciliaria son más escasos, la oferta de vivienda adaptada es casi inexistente y el transporte público es deficiente. Esto genera una paradoja: son los lugares donde vivir solo siendo mayor es más difícil, pero también donde la proporción de mayores solos es más alta. Los municipios más grandes del ranking, como Plasencia o Soria, aparecen en la lista porque concentran a los mayores de la comarca, no porque su red social sea más débil.
Lo que los datos no cuentan: La soledad no deseada como problema de salud pública
Detrás de cada porcentaje hay una realidad humana que las estadísticas capturan solo parcialmente. La Organización Mundial de la Salud reconoció en 2023 la soledad como un problema de salud pública global, y España no es una excepción. Según el informe «Soledad y salud» del Ministerio de Sanidad publicado en 2024, aproximadamente el 13% de las personas mayores de 65 años en España declara sentirse sola de forma frecuente o continua. En los municipios rurales del interior, esa proporción puede ser bastante más alta, aunque los datos desagregados a nivel municipal son escasos.
La soledad no deseada tiene consecuencias documentadas sobre la salud: aumenta el riesgo de deterioro cognitivo, depresión, enfermedades cardiovasculares y mortalidad prematura. Un estudio publicado en The Lancet en 2023 estimó que la soledad tiene un efecto sobre la mortalidad comparable al de fumar 15 cigarrillos al día. En este contexto, los municipios del ranking no son solo una curiosidad estadística: señalan dónde debería concentrarse la intervención pública. Varios de ellos ya han puesto en marcha programas específicos de detección y acompañamiento de mayores solos, a menudo con financiación de las diputaciones provinciales o de los fondos de cohesión territorial de la Unión Europea.
Según el Ministerio de Derechos Sociales, en 2025 el servicio de teleasistencia llegaba a más de 1,2 millones de personas en España, pero la cobertura en municipios rurales de menos de 5.000 habitantes seguía siendo inferior al 40% de los potenciales beneficiarios.
La brecha entre la necesidad detectada y los recursos disponibles es uno de los grandes problemas estructurales que este ranking pone de manifiesto. Los municipios con mayor proporción de jubilados solos son, con frecuencia, los que tienen menos capacidad fiscal para financiar servicios de proximidad: sus bases tributarias son pequeñas, su capacidad de endeudamiento es limitada y su peso político en las negociaciones de financiación autonómica y local es reducido. El resultado es una especie de trampa demográfica: más necesidad, menos recursos para atenderla.
Qué puedes hacer con esta información si vives en uno de estos municipios
Si resides en alguno de los municipios del ranking, o si tienes familiares mayores en ellos, hay recursos concretos a los que puedes acudir. El servicio de teleasistencia del IMSERSO es gratuito para personas mayores con reconocimiento de dependencia y tiene un coste muy reducido para quienes no lo tienen. Los servicios sociales municipales y de las diputaciones provinciales gestionan también programas de ayuda a domicilio, centros de día y transporte adaptado. En muchos casos, el principal obstáculo no es la falta de recursos, sino el desconocimiento de su existencia o la resistencia cultural a pedirlos.
Si eres familiar de una persona mayor que vive sola en uno de estos municipios, comprueba primero que está registrada en el padrón municipal actualizado: ese registro es la puerta de entrada a muchos servicios locales. Después, contacta con los servicios sociales del ayuntamiento para hacer una valoración de necesidades. Y mantén una red de contacto regular que no dependa solo de las visitas presenciales. Las videollamadas, los grupos de mensajería o los sensores de actividad pueden ser un complemento valioso, aunque nunca un sustituto del contacto humano.
Los datos que recoge este ranking son, en el fondo, un espejo de las decisiones colectivas que hemos tomado como sociedad durante décadas: sobre dónde invertir, a quién apoyar y qué modelo de envejecimiento queremos construir. Los municipios del interior no están solos en este desafío, pero sí están en la primera línea de un problema que, si no se aborda con recursos y voluntad política reales, seguirá creciendo. El envejecimiento demográfico tiene una sola dirección mientras no cambiemos las condiciones que lo generan. ¿Conoces alguno de estos municipios? ¿Crees que la atención a los mayores solos debería ser una prioridad en la agenda política española? Déjanos tu opinión en los comentarios.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos jubilados viven solos en España?
Según el INE, en España hay más de dos millones de personas mayores de 65 años que viven solas en sus hogares. En 2023, los hogares unipersonales de mayores representaban el 14,3% del total de hogares españoles, y la cifra sigue creciendo con cada censo.
¿Qué municipio de España tiene más jubilados viviendo solos?
Fermoselle, en Zamora, encabeza el ranking con más del 32% de hogares unipersonales de mayores sobre el total de hogares del municipio. Más del 55% de su población supera los 65 años, resultado del histórico éxodo rural que dejó atrás a una población muy envejecida.
¿Vivir solo de mayor significa estar abandonado o en riesgo?
No necesariamente. Vivir solo no equivale a estar abandonado ni a sufrir soledad no deseada, ya que muchas personas mayores eligen y disfrutan la vida independiente. Sin embargo, una alta concentración de hogares unipersonales de mayores sí es un indicador que usan los servicios sociales para planificar recursos como teleasistencia o atención domiciliaria.
¿En qué regiones de España se concentran más los jubilados que viven solos?
Los primeros puestos del ranking están dominados por municipios del interior peninsular, especialmente de Castilla y León, Aragón y Extremadura. La combinación de éxodo rural histórico, baja natalidad sostenida y escasa llegada de población joven crea las condiciones para que los mayores que permanecen acaben viviendo solos.
¿Cuándo se recogieron los datos sobre jubilados que viven solos en España?
El ranking se basa en el Padrón Municipal Continuo del INE con última actualización disponible a enero de 2025, combinado con el Censo de Población y Viviendas de 2021, que es el más reciente con información desagregada sobre tipología de hogar y edad. Es la fuente oficial más actualizada disponible para este tipo de análisis.
¿Por qué hay tantos jubilados viviendo solos en los pueblos del interior de España?
La principal causa es la combinación de décadas de éxodo rural, baja natalidad sostenida y la escasa llegada de población joven a estos territorios. A esto se suma que muchos mayores quedan solos tras el fallecimiento del cónyuge, sin que haya familiares cercanos en el mismo municipio para acompañarlos.