El euríbor vuelve a complicar la economía de los hogares con hipoteca tras cerrar junio alrededor del 2,8%. A primera vista parece que el indicador se ha frenado, ya que apenas se mueve respecto al dato de mayo, pero la comparación con hace un año es la que duele: en junio de 2025 el índice tocó su mínimo de los cuatro ejercicios anteriores, en el 2%. Esa diferencia se traducirá en recibos más caros para quienes deban revisar ahora su préstamo para la vivienda.
Detrás del comportamiento de junio está la decisión del Banco Central Europeo de elevar los tipos de interés el pasado día 11 para frenar la escalada de la inflación en la zona euro, presionada por la tensión que vive Oriente Medio. Cada vez que esto sucede, quienes tienen una hipoteca a tipo variable se ponen en guardia, porque suele arrastrar al alza el euríbor a doce meses, la referencia que fija el interés de estos préstamos. De momento, mes contra mes el cambio es mínimo: 2,80% en junio frente al 2,804% de mayo. Miquel Riera, analista hipotecario de HelpMyCash, apunta que «el estancamiento del índice se debe a su comportamiento anterior, que ya descontaba hasta dos subidas de tipos, y a los intentos de Estados Unidos e Irán de alcanzar un acuerdo de paz».
Aun así, el golpe será más suave que el de una subida brusca del índice. Tomando como referencia los cálculos de HelpMyCash para una hipoteca tipo de 150.000 euros a 25 años, con un diferencial de euríbor más 1%, la cuota mensual pasaría de 718 a 775 euros en las revisiones anuales: 58 euros más al mes, cerca de 700 al año. En el caso de las revisiones semestrales, el recibo subiría de 732 a 775 euros, unos 43 euros adicionales cada mes y casi 260 más por semestre.
Desde el comparador recuerdan, eso sí, que estas cantidades son orientativas y cambian según las características de cada hipoteca: el capital y el plazo que queden por pagar, el diferencial aplicado sobre el índice y los años transcurridos desde la firma de la escritura.
Los pisos podrían encarecerse hasta un 8%
En paralelo, el coste de la vivienda continuará al alza durante 2026, si bien con menos intensidad, con incrementos que oscilarán entre el 5% y el 8%, mientras que las compraventas tenderían a mantenerse en cifras parecidas a las de 2025, según las previsiones de Solvia. Su análisis del mercado residencial en España describe una actividad todavía intensa, pero con síntomas cada vez más claros de desaceleración y desgaste, en un escenario donde la demanda sigue firme tanto en la compra como en el alquiler.
El estudio avisa, sin embargo, de que la expansión del sector empieza a chocar con techos evidentes a causa de la escasa oferta disponible y del enorme esfuerzo que exige comprar una casa.
En esa línea, la firma subraya que el déficit estructural de vivienda, sobre todo en las grandes ciudades y en el litoral, sigue marcando la marcha del mercado, al tiempo que los precios elevados empiezan a funcionar como una barrera de acceso para numerosas familias y podrían terminar afectando también al ámbito inversor en el medio plazo.
