Así puedes quitarte 5 años de hipoteca sin adelantar ni un euro

Así puedes quitarte 5 años de hipoteca sin adelantar ni un euro 1

Matías Galán lo plantea con claridad: “si adelantas dinero a tu hipoteca, te descapitalizas”. A cambio, propone una alternativa que incomoda a los más conservadores: invertir ese dinero, dejar que crezca con interés compuesto y usarlo más adelante para reducir la deuda, pero sin perder el control de tus ahorros.

El planteamiento no es nuevo, pero sí gana fuerza ahora que los tipos empiezan a bajar. Con un Euríbor que ronda el 2 %, muchas hipotecas variables vuelven a niveles algo más llevaderos. En ese contexto, puede que amortizar anticipadamente no sea la mejor jugada, sobre todo si se hace a costa de vaciar la cuenta.

Según este asesor, poner tu dinero a trabajar en lugar de entregárselo al banco puede darte más margen y rentabilidad a largo plazo. La clave está en superar con tus inversiones el tipo de interés de tu hipoteca. Si pagas un 3,5 % y consigues un 6 % de media anual invirtiendo, estás ganando la partida. Aunque, claro, nada es gratis: la inversión implica riesgos, y no todo el mundo se siente cómodo con la incertidumbre.

Galán pone un ejemplo fácil de entender: si destinas 200 euros al mes a una inversión que rinde un 7 % anual, en 10 años tendrás unos 35.000 euros. Si ese dinero lo hubieras usado para amortizar mes a mes, el ahorro en intereses sería menor. La diferencia está en cómo haces trabajar ese capital: o lo entregas y te olvidas, o lo haces crecer y decides más adelante qué hacer con él.

Para muchos, amortizar sigue siendo una cuestión emocional. Ver cómo baja la deuda aporta tranquilidad, especialmente en tiempos inciertos. Pero hay que tener en cuenta varias cosas: algunas hipotecas aún tienen comisión por amortización, y si compraste después de 2013, ya no hay deducción fiscal por vivienda habitual. Además, si agotas tus ahorros, te quedas sin colchón ante cualquier imprevisto.

Por eso, el dilema no es solo financiero, también es de perfil. Quien prefiere seguridad y certezas, optará por amortizar. Quien tolera algo más de riesgo y quiere aprovechar el tiempo a su favor, puede plantearse invertir. Y también está la vía intermedia: una parte para reducir deuda y otra para buscar rentabilidad.

El contexto actual da margen para pensar. Con la inflación algo más controlada y los tipos bajando poco a poco, amortizar pierde algo de urgencia. En cambio, la opción de rentabilizar los ahorros gana atractivo. La decisión, como casi siempre, depende de los números y del carácter de cada uno.