El rebote del Euríbor de la semana pasada ha devuelto cierta tensión a quienes vigilan de cerca el coste de las hipotecas. Tras varias semanas de calma relativa, el índice ha escalado más de 15 puntos básicos en cuestión de días, situándose en el 2,161% a fecha de 15 de mayo. Este movimiento brusco no es casualidad. Coincide con un ajuste en las expectativas de política monetaria por parte de los mercados, que ahora descuentan menos recortes de tipos en lo que queda de año.
El detonante ha sido el acuerdo comercial entre China y Estados Unidos anunciado el pasado lunes. Ambas potencias han decidido rebajar, durante un periodo inicial de 90 días, los aranceles que se impusieron mutuamente durante los últimos años. En términos concretos, EE.UU. ha reducido sus tarifas al 30% y China al 10%. Este gesto ha sido interpretado como una señal de distensión, con posibles efectos positivos sobre el comercio global y el crecimiento.
Esa lectura más optimista sobre la economía mundial ha hecho que los inversores rebajen sus previsiones de recortes de tipos. Si hasta hace poco el mercado esperaba hasta tres bajadas del BCE en 2025, ahora solo anticipa dos. Esto se refleja de forma inmediata en los tipos interbancarios, como el Euríbor, que se mueve en función de las expectativas de coste del dinero a futuro.
Con todo, los analistas siguen apostando por una primera rebaja de tipos por parte del Banco Central Europeo en junio. Los últimos datos revisados del PIB del primer trimestre, que muestran una economía más débil de lo previsto, refuerzan esa posibilidad. Pero el escenario está lejos de ser claro. A partir del verano, el BCE podría verse condicionado por las negociaciones comerciales entre la Unión Europea y Estados Unidos, que se presentan complicadas.
Las palabras de Donald Trump no han ayudado a calmar el ambiente. A comienzos de semana, el presidente estadounidense afirmó que “la UE es mucho más sucia que China en temas comerciales”, lo que anticipa una línea dura por parte de Washington en las conversaciones con Bruselas. Si estas tensiones se trasladan a la economía real, podrían cambiar de nuevo el rumbo de las decisiones del BCE.
Para los hipotecados, lo importante es que el repunte del Euríbor en mayo no parece marcar un cambio de tendencia profundo. Si el BCE cumple con el recorte en junio, es probable que el índice retome la senda descendente y veamos por fin perforar la cota del 2%. Eso sí, la evolución dependerá en gran medida de factores políticos y comerciales, más que de la inflación o el crecimiento europeo a corto plazo.
