En los últimos años un país de la €zona –Grecia- ha hecho una quita de su deuda haciendo perder mucho dinero a aquellos que confiaron en su solvencia. Pero no sólo no han desaparecido las ganas de invertir en deuda emitida por estados, es que muchos emisores lo están haciendo en tipos mínimos.

También ha habido un corralito dentro de la €zona motivado porque de un día para otro han confiscado parte de los depósitos bancarios. Pero no ha habido fuga de capitales ni pérdida de confianza en el hecho de depositar los ahorros en una entidad financiera.

Las elecciones en Italia, uno de los países fundadores de la UE y uno de los mayores impulsores del €, han dado como resultado que dos grupos políticos tendrían mayoría suficiente –si se pusieran de acuerdo- como para gobernar y ninguno de los dos descarta sacar al país del €. A pesar de que las opciones políticos “anti€” crecen con fuerza en toda la €zona y en ese escenario quien más perdería sería Alemania, la bolsa de ese país está en máximos históricos ignorando ese riesgo además de ignorar el de las consecuencias de la actual recesión en la €zona, que vistos los PMI´s de ayer no parece vaya a acabar pronto.

Reino Unido va a convocar un referéndum que podría acabar con su salida de la Unión Europea lo que supondría perder a uno de los dos miembros que más dinero aportan. Su economía tampoco va bien con unas cifras de deuda y déficit impropias de su buena calificación crediticia.

Francia, el otro gran pilar de la €zona, está en recesión y la subida en la intención de voto del Frente Nacional encierra un gran peligro para la Unión.

Las bolsas norteamericanas están en máximos históricos con unos beneficios empresariales récord si bien el 15% de la población del país utiliza el subsidio de los cupones para alimentos porque no tienen recursos suficientes para vivir. La FED ha ayudado a que el coste de la enorme deuda pública del país sea bajo pero el precio futuro de ese apoyo será muy duro de asumir cuando acabe.

La economía china se ralentiza y la japonesa confía en aplicar un programa de estímulos más grande pero en la misma dirección que el que le ya fracasó en los ´90 del siglo pasado y sin embargo ha conducido al optimismo bursátil del Nikkei. La australiana, uno de los pocos países AAA, está entrando en recesión por la falta de impulso del crecimiento global y con un peligro de estallido de su burbuja inmobiliaria.

La cooperación económica internacional apenas existe, cada país y cada área económica está tomando sus propias soluciones, la mayoría de ellas destinadas a debilitar su moneda habiendo en la práctica una guerra de divisas en la que los bancos centrales son los principales protagonistas. Todo esto está perjudicando a los BRICS y especialmente a Brasil que intenta luchar contra la apreciación de su moneda con la imposición de aranceles (proteccionismo).

Nada sustancial ha cambiado en los últimos años que disminuya el riesgo de una nueva crisis financiera, ni ha habido refundación del capitalismo, ni control sobre el mercado de derivados ni sobre el excesivo tamaño de algunos bancos, ni regulación de las agencias de ráting para que se responsabilicen de sus errores, ni medidas efectivas para minimizar el impacto de los refugios fiscales que abundan por el mundo.

La situación geopolítica no es buena: hay una guerra civil en Siria que a su vez tiene conflictos con Israel, Irán sigue desarrollando su programa nuclear, Corea del norte ya tiene esa capacidad y amenaza con usarla.

La economía española no ha dejado de empeorar en los últimos años llegando a unos extremos de paro y deuda pública históricos e incluso se ha visto obligada a solicitar un rescate bancario internacional y sin embargo, y a pesar del bajo rendimiento del Ibex, los mercados financieros están mucho más tranquilos respecto a la solvencia del país. También se minusvalora el impacto de un escándalo de corrupción que implica directamente al partido del gobierno y a su financiación.

Después de todo esto podemos, además de sorprendernos de la enorme confianza que existe, alegrarnos de la resistencia que el sistema financiero global tiene a todos estos problemas que en otras circunstancias provocarían un pánico similar al que hubo tras la quiebra de Lehman Brothers o podemos alarmarnos de la enorme complacencia que existe ante una situación tan grave. Yo sinceramente comparto ambas sensaciones: que no haya pánico es algo positivo pero que se ignoren los riesgos es el motivo de que estemos tan mal porque fue el origen de la anterior burbuja cuyo estallido provocó la situación actual… luego es algo muy negativo. Yo entiendo que la mayoría quiera salir de esta como sea y comprendo que soy un poco cenizo preocupándome de la próxima cuando aún no hemos salido de la actual pero en mi defensa diré que ese es el gran problema del sistema global: se piensa demasiado en el corto plazo: en el crecimiento del PIB, en las elecciones… pero si no aprovechamos las crisis para hacer cambios radicales, si no dejamos de ignorar los riesgos cuando aún tenemos frescos en la memoria las consecuencias de hacerlo, nunca lo haremos y nadie nos garantiza que la siguiente no vaya a ser peor y ni siquiera que a las recesiones más graves –como a la de España- les de tiempo a finalizar antes de que llegue el siguiente crash internacional.

En cuanto a la semana en los mercados, más de lo mismo de las últimas semanas: euforia global que sólo se ensombrece –como pasó ayer- cuando se menta la posibilidad de una reducción del programa cuantitativo de la FED. Lo más llamativo quizás sea la debilidad del Ibex: el 24 de abril el Ibex llegó a cotizar 700 puntos por encima de como cotizaba el Dax y esta semana lo ha hecho por debajo del índice alemán algo que sólo ocurrió momentáneamente en verano del año pasado cuando la prima de riesgo rondaba los 600. Es clara la divergencia el último mes:

En un mercado burbujeado para una bolsa que no lo está como el Ibex, no resulta atractiva… y eso a pesar de que la prima está a la mitad que hace 10 meses. ¿Es porque el beneficio neto de las empresas del Ibex ha caído hasta igualar el que tenía en 2003, es por la desconfianza hacia nuestro sistema financiero, es porque la economía del país y sus perspectivas no seducen a los inversores…? Y sobre todo, ¿Se corregirá la divergencia antes de que a los demás les de por bajar?

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