Entre las conclusiones de las pasadas fiestas me he sorprendido a mí mismo dándome cuenta de cómo de pasados de moda están los SMS. Ni uno sólo de felicitación ni por Navidad ni por año nuevo he recibido estos días cuando era la tónica habitual de los últimos años. Y no me parece ni bien ni mal, sólo constato un hecho que se repite mucho también en el mundo de la inversión: de repente, sin apenas aviso, algo deja de tener el favor de la mayoría. Pasó con Terra, con los móviles Motorola, quizás incluso esté ocurriendo ya con Apple, puede pase mañana con Google… quién sabe. Es por eso que hay inversores prudentes que prefieren eliminar el riesgo de quiebra que una acción individual puede tener (torres altas ya cayeron como Enron o Lehman B.) y sólo ponen su dinero en índices bursátiles, sea con futuros, CFD´s o fondos que los replican. Efectivamente, un índice no puede quebrar pero, como he comentado muchas veces, su propia naturaleza es un poco artificial.

Los índices bursátiles generalistas –siendo el principal del mundo el S&P500 aunque en la calle sea más famoso el Dow Jones- eligen sus componentes entre los valores con más capitalización y proyección y van retirando a los de peor comportamiento (recientemente pasó en el Ibex sacando a Gamesa –y a Bankia- y metiendo a Viscofán) lo que hace que sea muy tramposo llamar del mismo modo a algo que hace una década incluía empresas que ya no existen en la actualidad o que ponderaban de un modo muy diferente. Tampoco es muy exacto comparar índices de diferentes países cuando unos incluyen en su precio el descuento de los dividendos que sus compañías pagan (como hace el Ibex) y otros no (como hace el Dax) y tampoco todos ponderan del mismo modo (algunos lo hacen por capitalización, otros por precio, otros utilizan un método mixto)

Precisamente en el Ibex el pasado mayo pasó algo insólito, por vez primera en décadas no eran ni Telefónica ni Santander el primer valor español por capitalización bursátil: era Inditex. Sin embargo, Inditex no es el valor que más importancia tiene en el Ibex. El motivo es que un solo accionista –Amancio Ortega- posee cerca del 60% de toda la compañía y se entiende que no debe ponderar por el 100% de su capital ya que el free float (acciones en circulación) es más bajo que el del resto. Es una medida con la que estoy de acuerdo porque así se evita dar facilidades a la manipulación de todo el índice con un solo valor poco líquido pero eso lleva a que el 67% de revalorización que ha tenido Inditex en 2012 haya tenido menos repercusión que si ponderara por su capitalización total mientras la pérdida del 18% de Telefónica sí que la ha tenido. Es decir, el Ibex habría acabado 2012 en beneficios en lugar de en pérdidas simplemente si el Comité Técnico del Ibex tuviera otras normas y eso pasa con cada uno de los índices bursátiles del mundo, las características propias no unificadas impiden tener una visión global más exacta.

Todo esto me lleva a insistir en que la idea de que la bolsa es un reflejo de la economía del país es muy relativa. 29 valores del Ibex ponderan por apenas un 25% del total, otro 25% -más o menos- es la suma de BBVA, Iberdrola y Repsol y otros 3 –Santander, Telefónica e Inditex- son el 50% (aún sería la cifra más alta si Inditex ponderara por su capitalización total) y teniendo en cuenta que lo que ha bajado el índice en 2012 se compensa –más o menos- por lo pagado en dividendos -y que se ha restado del precio- resulta que en un año nefasto para la economía española apenas se ha perdido –en media- en bolsa española. Ni por rentabilidad ni por composición –no olvidemos que grandes empresas españolas como Mercadona o el Corte Inglés no cotizan en bolsa- ni por el origen de los beneficios que procede en un 70% del exterior podemos afirmar que el Ibex refleje fielmente la situación de España. De hecho, 2012 ha demostrado que la prima de riesgo es un indicador al que al menos los inversores hacen más caso ya que la solvencia de nuestras emisiones de deuda son mucho más importantes que la salud de unas pocas multinacionales que son las que más pesan en el Ibex.

Y en cuanto a los mercados, me inclino a dar la razón a los analistas que siguen insistiendo en la influencia alcista de la política de los bancos centrales y no en que este movimiento se explique por un cambio en la percepción del futuro económico a corto plazo si bien su impacto en la economía real no hay que obviarlo: confianza llama a confianza. Una bolsa superando máximos y una prima de riesgo a la baja puede mejorar la percepción y alimentar la inversión y el consumo. El problema es que si sólo es un movimiento típico de comienzos de año (más el retraso en el fiscal Cliff y la buena noticia que han recibido los bancos por el retraso en la aplicación de las nuevas normas de Basilea III) y conduce a bruscas caídas posteriores su efecto será contraproducente ya que impactan más las malas noticias que las buenas. En cualquier caso, mejor no sacar conclusiones para todo un año con menos de 10 sesiones negociadas y más cuando a corto plazo la recién empezada temporada de presentación de resultados empresariales puede cambiar o confirmar el rumbo.

Algunos links.- 

Previsiones de Goldman Sachs de crecimiento. 2 conclusiones: España es la excepción ya que es el único que empeoraría en 2013 (la previsión del gobierno es de -0.5%) respecto a 2012 y asombra lo positivo que es en general a partir de 2014 dando por hecho que 2013–excepto para España que sería 2014- es el último año de crisis: