En Euribor.com.es no somos ajenos a los Madrid – Barça y si por algo se han caracterizado los últimos duelos es más que por la calidad de su fútbol, por la de sus árbitros. Así que hay hablaremos tanto de ellos como del arbitraje, claro, esto último en nuestro terreno que es el económico.

¿Alguna vez os habéis preguntado por qué a los jugadores o a los entrenadores se les suele llamar por su nombre o mote mientras que a los árbitros por su nombre y dos apellidos? ¿Será porque muchos se acuerdan de sus dos progenitores?. La respuesta más probable a este enigma que me ha dejado sin dormir durante años la encontré el otro día en un blog.

Las razones que explican, no se si con fundamento o sin él, porqué en nuestro país se citan ambos apellidos; a finales de los años 70 comenzó a destacar en el fútbol español un árbitro murciano apellidado Franco, un hombre que llegó a internacional y que incluso arbitró un encuentro del Mundial de fútbol celebrado en Argentina en 1978; en una ocasión el Sr. Franco dirigió un encuentro en el Sánchez Pizjuan, un partido cuyo resultado desconozco pero que debió ser poco propicio para el Sevilla porque la afición local acabó muy descontenta con la actuación del trencilla, tanto que al día siguiente los periódicos llevaban titulares tales como «Franco lo hizo muy mal», «Franco masacró al Sevilla» o «Franco nos robó el partido». Los comentarios citados acabaron llegando al Palacio del Pardo y no se sabe si a través de la propia casa del entonces Jefe del Estado o por vía del aquellos años vigente Ministerio de Información y Turismo, vete a saber si en época de D. Manuel Fraga, se tomaron cartas en el asunto y se prescribió que a partir de entonces a los árbitros se les llamaría con apellido paterno y materno, que manda narices.

Ahora nos centraremos en el arbitraje. Veamos como lo define el Economics Glossary

La oportunidad de comprar un activo a un precio bajo para venderlo inmediatamente después en un mercado distinto a un precio mayor.

Si puedo comprar un activo por 5€, darme la vuelta y venderlo por 20€ por las molestias, eso es arbitraje. Los 15€ que gano representan un beneficio del arbitraje. Mola el negocio ¿verdad?

Los beneficios del arbitraje pueden tener lugar de distintas maneras. Veamos algunos ejemplos:

Un tipo de arbitraje – Un bien, dos mercados

Supongamos que a Mercadona le da por vender DVDs en mi barrio y como oferta de lanzamiento saca en exclusiva «Torrente 4» por 10€. Sin embargo, yo sé que en eBay las últimas 20 copias de Torrente en DVD se han vendido entre 15€ y 20€. Entonces, podría ir al Mercadona del barrio, comprar copias de la película y venderlas en eBay obteniendo un beneficio de entre 5€ y 10€ por cada DVD. Es improbable que pueda obtener beneficios de esta manera durante mucho tiempo, porque puede ocurrir una de las siguientes tres opciones:

  1. Mercadona se queda sin copias del DVD
  2. Mercadona sube el precio de las copias que quedan porque ven una mayor demanda de la película
  3. La oferta de los DVD de Torrente 4 se dispara en eBay, lo que provoca la caída de su precio.

Este tipo de arbitraje es realmente bastante frecuente en eBay. Muchos vendedores de esta plataforma acuden a rastrillos y mercadillos en busca de coleccionables cuyos vendedores desconocen su verdadero valor y tienen un precio mucho más bajo. Comprarán una rara colección de cromos de la liga del 82 en el mercadillo a 10€ y luego la venderán en eBay por 100€. Aún así, esta actividad tiene sus costes. En primer lugar, no se encuentran las colecciones raras de cromos merodeando por ahí, hay que emplear tiempo y energía para encontrarlos. En segundo lugar, hay que destinar tiempo a aprender a distinguir lo que vale la pena y lo que no, para no llevarse la sorpresa después de que algo que pensabas que costaba 100€ resulta que vale 5€. Por último, sólo porque algo se haya vendido en el pasado a 100€, no significa que se vaya a vender por 100€ en el futuro. Teniendo en cuenta tanto los costes financieros como los costes de oportunidad que suponen, se puede esperar que los arbitrajistas de este mercado obtengan tanto dinero como obtendrían de otras actividades productivas que requieren el mismo tipo de habilidades.

Arbitraje de apuestas deportivas

El arbitraje de apuestas deportivas, conocido como apuestas seguras (Surebet en inglés), es una técnica de apuestas que permiten ganar dinero en cada apuesta que se hace aprovechando las diferencias de cuotas entre varias casas de apuestas para apostar sobre todos los resultados posibles de un mismo partido y asegurar una ganancia.
Por ejemplo, en un partido de futbol, se apuesta sobre que gane el equipo que juega a domicilio en una casa de apuesta, que hay empate en una segunda casa de apuesta y que gane el visitante en una tercera casa de apuesta. Para que funcione la apuesta se requiere que las cuotas de cada apuesta sean suficientemente altas para generar ganancias

Las apuestas seguras siempre se ganan porque solo se hace cuando las diferencias de cuotas entre las diferentes casas de apuestas permiten ganar dinero (generalmente unos %) cubriendo todos los resultados posibles. Por lo tanto, si lo haces correctamente, siempre ganas dinero. De otro lado, si las cuentas no dan para hacer la apuesta segura, entonces no se hace. Existen programas informáticos que se encargan de detectar este tipo de oportunidades.

Dos o más bienes, el mismo mercado

Supongamos que el tipo de cambio de los dinares argelinos respecto a los lev búlgaros es 2. Podríamos esperar que el tipo de cambio entre divisa búlgara-argelina sea 0,5. Pero supongamos por un segundo que no lo fuera. En cambio, asumamos que el mercado actual de tipo de cambio entre moneda búlgara y moneda argelina es 0,6 (es un caso extremo). En tal caso, un inversor cogería cinco dinares argelinos y los cambiaría por 10 levs búlgaros. Después podría coger sus 10 levs búlgaros y cambiarlos de nuevo por dinares argelinos. Al tipo de cambio moneda búlgara-argelina entregaría 10 levs y obtendría 6 dinares. Ahora tiene un dinar argelino más que antes. Este tipo de cambio es conocido como arbitraje. Mientras nuestro inversor ganaba un dinar y no estaba creando o destruyendo ninguna divisa, el resto del mercado debe haber perdido un dinar. Esto, por supuesto, es malo para el resto del mercado. Se esperaría que otros agentes en el mercado de divisas cambien los tipos de cambio que ofrecen para que estas oportunidades de aprovechamiento se eliminen. Aún así hay una clase de inversores conocidos como arbitrajistas que intentan aprovecharse de estas diferencias.

Arbitraje de divisas en el mundo real

El arbitraje generalmente adopta formas más complejas que esta, afectando a varias divisas. Supongamos que el tipo de cambio de los dinares argelinos respecto a los levs búlgaros es 2 y que el lev búlgaro frente al peso chileno 3. Para comprender cuál tendría que ser el tipo de cambio entre la divisa argelina y la chilena, simplemente multiplicamos los tipos de cambio:

A-respecto a-C = (A-respecto a-B)*(B-respecto a-C)

Esta propiedad de los tipos de cambio se conoce como transitividad. Para evitar el arbitraje necesitaríamos que el tipo de cambio entre la divisa argelina y la chilena fuera 6 y entre la chilena y la argelina de 1/6. Supongamos que fuera solo 1/5. En tal caso, nuestro inversor podría de nuevo coger cinco dinares argelinos y cambiarlos por 10 levs búlgaros. Después podría coger los 10 levs búlgaros y obtener 30 pesos chilenos al tipo de cambio entre la divisa búlgara y la chilena de 3. Si posteriormente cambia los 30 pesos chilenos al tipo de cambio de 1/5 entre la divisa chilena y la argelina, obtendría 6 dinares a cambio. Par cualesquiera tres divisas A, B y C, cambiar A por B, B por C y C por A se conoce como un ciclo de divisa. El tipo de cambio A-respecto a-C no solo impone restricciones sobre el tipo de cambio C-respecto a-A, sino también sobre los pares de tipo de cambio A-respecto a-B y B-respecto a-C. La mayor parte del tiempo todos los tipos de cambio del mercado se sincronizarán así, pero de vez en cuando se desincronizarán y los arbitrajistas se aprovecharán de los ciclos de divisa.

Con frecuencia se puede encontrar a los arbitrajistas en los mercados de divisas. Los mercados financieros tienen la ventaja de ser bastante líquidos, por lo que no se asume el riesgo de comprar un activo que pueda costar cierto tiempo vender, como el ejemplo de la Colecovision. Este tipo de arbitraje y el de las apuestas deportivas tienen el problema de costes de transacción significativos al comprar y vender. Esto no suele ser un problema en los mercados financieros, dado que los costes de transacción son mínimos para transacciones de divisas grandes. En la medida en que los mercados de divisa extranjera son un entorno ideal para los arbitrajistas, las oportunidades de arbitraje suelen estar muy limitadas, puesto que los inversores suelen corregir bastante rápidamente cualquier discrepancia en los tipos de cambio al intentar aprovecharse de esas diferencias.

Un tercer tipo de arbitraje – Arbitraje de los mercados financieros

Hay todo tipo de oportunidades de arbitraje en los mercados financieros. La mayoría de estas oportunidades provienen del hecho de que hay muchas maneras de comerciar en esencia un mismo activo, y muy distintos activos se ven afectados por los mismos factores Algunos ejemplos:

  • Opciones. Una opción de compra es el derecho (pero no la obligación) de comprar una acción a un precio determinado en la opción. Supongamos que Microsoft está vendiendo su acción a 200$, y una opción que me permite comprar una acción de Microsoft al precio de 120$ se está vendiendo a 50$. Ahora tengo una acción de Microsoft y he pagado 170$ por ella. Después puedo vender la acción por 200$, de manera que ahora tengo 30$ más. La mayoría de los arbitrajes vinculados con opciones son más complicados que este ejemplo, pero todos tienen la misma lógica subyacente.
  • Bonos convertibles. En lugar de utilizar opciones, se puede realizar un tipo de arbitraje parecido utilizando bonos convertibles. Un bono convertible es un bono emitido por una sociedad que se puede convertir en la acción del emisor del bono.
  • Acciones y acciones indexadas. Hay un tipo de activos conocido como fondo índice (los ETFs), que básicamente son acciones designadas para emular el rendimiento de un índice bursátil. Un ejemplo lo tenemos en el fondo «Diamond» (AMEX: DIA) que imita el rendimiento del Dow Jones Industrial Average. De vez en cuando, el precio del «Diamond» no será igual a 30 acciones que compensen el Dow Jones Industrial Average. Si este es el caso, un arbitrajista puede aprovecharse comprando esas 30 acciones al valor correcto y vender los «Diamonds» (o viceversa). Este tipo de arbitraje es bastante complejo, dado que requiere la compra de muchos activos distintos. Este tipo de oportunidad normalmente no dura mucho porque hay millones de inversores esperando batir al mercado de cualquier manera posible.

Las posibilidades de arbitraje están en todas partes, desde magos de las finanzas vendiendo complicados derivados, a coleccionistas de video juegos que venden cartuchos que encontraron en un mercadillo en eBay. Las oportunidades de arbitraje con frecuencia son difíciles de conseguir, debido a costes de transacción, los costes de encontrar la oportunidad de arbitraje y al número de personas que también están buscando esa oportunidad. Los beneficios del arbitraje normalmente tienen una vida breve, puesto que comprar y vender activos puede cambiar el precio de los mismos de tal forma que puede eliminar la oportunidad de arbitraje.

Vale, esto está muy bien pero no me lo creo. Quiero ver un ejemplo de verdad.

Ayer mismo Cinco Días nos contaba cómo ganar un 13% casi sin riesgos gracias a Grifols.

Grifols pagará 19 dólares en efectivo y 0,6485 títulos de nueva emisión por cada acción de Talecris (9,13 euros). Con un cambio de 1,48 dólares por euro, esta fórmula supone valorar cada título de la estadounidense en unos 32,5 dólares, cuando ayer cerraron en Wall Street a 28,79 dólares. El margen de ganancia se sitúa cerca del 13%.

Personalmente he realizado alguna operación como la de Grifols y son oportunidades con un riesgo mínimo (pero existente) que merecen la pena aprovechar con aquellos ahorros que no necesitemos a corto plazo