Y la ciudad, ahora, es como un plano
de mis humillaciones y fracasos;
desde esa puerta he visto los ocasos
y ante ese mármol he aguardado en vano.
Aquí el incierto ayer y el hoy distinto
me han deparado los comunes casos
de toda suerte humana; aquí mis pasos
urden su incalculable laberinto.
Aquí la tarde cenicienta espera
el fruto que le debe la mañana;
aquí mi sombra en la no menos vana
sombra final se perderá, ligera.
No nos une el amor sino el espanto;
será por eso que te quiero tanto

Jorge Luis Borges

Este poema del gran Jorge Luis Borges (titulado Buenos Aires) tiene, en sus párrafos finales, una frase que ilustra fielmente la situación actual en la Eurozona, en donde un grupo de 16 países unidos hace 11 años comienzan a darse cuenta que las bases de su unión no pasa por sus similitudes económicas o culturales sino por el afán de convertirse en potencia derrotando a sus competidores (EEUU y China) basando sus fuerzas en el tamaño y volumen exclusivamente,

Mientras tanto, la situación financiera de la región no hace más que agudizarse, y los anuncios de salvamentos y rescates no hicieron ni harán nada para resolver el problema estructural de fondo que sufren los países mas débiles del bloque: estar atados a una moneda que no refleja su productividad y no poder realizar políticas fiscales expansivas para compensar la situación.

Este fin de semana, recapitulando y analizando la situación Europea mientras leía los diarios especializados se me ocurrió una potencial explicación sobre lo que está pasando en el sistema financiero que me dejó muy conforme.

Es posible ver esta crisis Europea como un coletazo de la crisis subprime del 2008 en los EEUU y, finalmente, un conflicto de intereses entre la flexibilidad americana versus el conservadorismo europeo. ¿Cómo sería esto?

En julio de 2007 comienza la caída de las acciones bancarias a raíz de los comentarios de los expertos con respecto al futuro inmediato: existía una burbuja hipotecaria que podía estallar en cualquier momento, y la enorme liquidez global que se estaba viviendo era artificial y estaba sustentada en el mercado de derivados.

Cuando esto finalmente ocurre con la caída de Lehman en 2008, de golpe el mercado “se seca”, es decir, el dinero “desaparece” en todo el mundo, los pronósticos de escasez de liquidez se cumplen y todos los países sin excepción quedan al borde de una crisis económica de magnitud nunca antes vista.

Ante esta perspectiva, los EEUU liderado por Ben Bernanke (un especialista en estudiar, entender y enseñar en las aulas de las más prestigiosas universidades americanas la Crisis del ´30) reacciona con rapidez y decide, por un lado, bajar las tasas de interés al 0% y darle a la máquina de imprimir dólares, emitiendo dinero e inyectándolo en la economía a través de rescates financieros a bancos y compañías aseguradoras.

¿Por qué fue tan difícil esta situación? Muy simple: por el fantasma de la inflación, un viejo miedo que arrastramos de los años ´70 y ´80 con la escalada de los precios del petróleo. En una decisión muy inteligente (y que probablemente Alan Greenspan no hubiese tomado), la FED decide olvidarse del miedo inflacionista y emitir a mansalva, poniéndole el pecho a la situación y logrando con ello evitar la debacle.

Por su parte, el bloque Europeo, mucho más conservador y lento para torcer el rumbo de las cosas, decide imitar a EEUU y salvar a sus bancos también pero sin bajar demasiado su tasa de interés y, lo que es más importante aún, sin emitir prácticamente nuevos Euros.

Esto hace que el Dólar se devalúe con respecto al Euro y llegue a niveles de 1.55 en poco tiempo, con lo cuál EEUU gana competitividad con respecto a Europa.

Dentro de la Eurozona, hay países que son más competitivos que otros y que tienen una industria capaz de afrontar una revaluación de su moneda dada su capacidad productiva y adaptativa, como Alemania, Francia e Inglaterra (el único que no adopta el Euro como moneda de los países grandes), mientras que otras economías son más débiles (Grecia, España, Irlanda y Portugal). Estas últimas son las que más sufren la pérdida de mercados exportadores por el encarecimiento de sus productos, y deben aumentar el gasto público y con ello el déficit fiscal para mantener el ritmo, con lo cuál se endeudan (al no poder emitir Euros para ello) y ponen en peligro sus economías.

Los grandes Hedges Funds, con George Soros a la cabeza (un tiburón de mercado capaz olfatear un desequilibrio monetario como si fuese sangre en el mar), se dan cuenta de esto y comienzan a especular contra el Euro, apostando a que, más temprano que tarde, el Banco Central Europeo deberá emitir más Euros y devaluar con ello su moneda.

Si el lector acepta esta línea de razonamiento, entonces entender lo que va a suceder no es tan complicado: en las reuniones que llevarán a cabo esta semana los líderes Europeos se darán discusiones acaloradas sobre un tópico central, que es la conveniencia o no de darle a la máquina de imprimir Euros y asumir el riesgo

Candidatos para líderes políticos europeos se busca: marionetas del FMI y “tibios” abstenerse. Escribir a Newdeal@2010.com

En este contexto de crisis Europea, el rol del FMI vuelve a ganar importancia a pesar de sus recientes fracasos en cuanto a sus recomendaciones y lo equivocado y anticuado de su visión del capitalismo actual y sus implicancias.

Pero para entender el porqué el FMI actúa como lo hace, es necesario primero comprender cuál es naturaleza intrínseca.

Si usted viviese de prestar dinero: ¿le daría a sus clientes consejos para que les vaya cada vez mejor? Algún ingenuo podría contestar en forma afirmativa, razonando que de esa manera se aseguraría el cobro; pero es indudable que esta decisión pondría en riesgo el negocio en el mediano plazo, ya que los deudores, a la larga,  no necesitarían más los préstamos.

Si usted viviese de prestar dinero, querría que su cliente gane 100, viva con 30 y le pague a usted 70. O que viva con 20 y le pague a usted 80. O que viva con 10 y le pague a usted 90. Pero si el deudor aprende a ganar 150, y después 200, y más adelante 300, entonces es probable que no necesite más sus servicios.

El FMI vive de prestar dinero a países en problemas. Los dueños del fondo son los países desarrollados, con EEUU y las potencias Europeas (Inglaterra, Francia y Alemania) a la cabeza. Por lo tanto, el negocio es doble: se le pide a los países más chicos que adopten el libre comercio y abran sus fronteras a sus productos, y al mismo tiempo se les exige que no devalúen y que tengan una moneda fuerte. Cuando, como consecuencia de la falta de tecnología, competitividad y apreciación cambiaria estos países necesitan endeudarse para poder seguir el ritmo, les sugieren que lo hagan en el mercado de capitales internacional. Es una cuestión de tiempo hasta que comiencen los problemas y las calificadoras de riesgo (también en propiedad de las potencias) les bajen las calificaciones logrando que nadie más les quiera prestar, esto es, les cierran la canilla de dinero.

Ante esto, los países no tienen otra opción que caer en el FMI, que los espera frotándose las manos.

Claro, nada es gratis, y el fondo condiciona sus préstamos a que los países sigan una serie de consejos de ajuste, políticas contractivas fiscales y suba de impuestos, justamente lo contrario de lo que los libros de texto de segundo año de la carrera de Economía recomiendan para los países con riesgo de recesión.

Al ajuste anunciado por Grecia, la siguieron ahora España y Portugal, que presionados por el FMI deciden hacer lo que a mi juicio es algo así como “cerrar la puerta y tirar la llave por la ventana”.

Lo preocupante es que no queda ya mucho margen de maniobra. La película de los acreedores que mandan misiones a los deudores para controlar que estén viviendo con 10 para pagar 90 ya la vivimos tristemente en la Argentina. Y sabemos, lamentablemente, que no tiene un “final hollywodense”.

Radiografía actual de los flujos de deuda Europea: ¿quién le debe a quién?

Una colega que está en EEUU me envió un interesante chart que estoy compartiendo con ustedes, en donde se puede ver “quien le debe a quién” en este intrincado baile Minué (por lo enredado) que se volvieron las finanzas públicas Europeas.

Si se fijan en Grecia, la mayor deuda la tiene con Francia (75 billones de euros en bonos emitidos por su gobierno), luego Alemania (45 billones) y después Inglaterra (15 billones).

Pero el total de la deuda de Grecia es de 236 billones, insignificante en comparación con la de Italia, el país Europeo más endeudado, que debe 1.4 trillones de euros (511 billones a Francia, 190 billones a Alemania y 77 billones a Inglaterra).

España, que es el que según muchos le seguiría a Grecia en cuanto los inconvenientes para honrar su deuda, debe 1.1 trillones de Euros, y Alemania es el mayor acreedor con 238 billones, seguido por Francia (220 billones) e Inglaterra (114 billones). Pero la cosa se complica un poco al observar que España tiene en cartera bonos italianos por 47 billones de Euros, pero a su vez Italia…tiene bonos españoles por 31 billones de euros.

Este parece ser el motivo de la fuerte caída de las bolsas europeas: imaginemos como pegaría un default de España en Francia. Ahora sumemos un default de Grecia, Irlanda y Portugal (los más comprometidos según los analistas). La sumatoria es de 400 billones de dólares que Francia perdería. Esta es la razón por la cuál, si se fijan en estos días, la bolsa Francesa es una de las más castigadas.

Pero la idea no es ponerse pesimista ni mucho menos. Estamos en una situación que yo pienso que se va a resolver favorablemente por un motivo tan simple como realista: al estar todos tan involucrados, a ninguno le conviene que el otro caiga. Esto no es un juego de suma cero, ningún país europeo gana con la caída del otro, y, por lo tanto, harán lo que sea (respaldados por EEUU y hasta China, que también pierden en la volteada) para salir de esta situación, aunque no será gratuito: el Euro a mi juicio debe seguir bajando y el mercado laboral de la eurozona deteriorándose.

Dos lobos y un cordero eligiendo que van a cenar.

El rol de liderazgo que ejerce Alemania comienza generar dudas y especulaciones. Por un lado, la canciller alemana Angela Merkel declaró, en el peor momento de derrumbe de las bolsas la semana pasada, que el Euro corría peligro.

Luego, el país Germano decide prohibir las operatorias de “short selling” en su mercado, una medida que demostró no ser práctica ni efectiva en la crisis subprime cuando la SEC eligió la misma regulación y que generó gran temor entre los operadores bursátiles.

A partir de lo expuesto, es válido hacerse las siguientes preguntas:

¿Cuál es el verdadero interés de Alemania en todo esto? ¿Realmente Merkel y sus compatriotas quieren solucionar el tema o están buscando una “puerta de salida” para poder abandonar el Euro como moneda, volver al Marco Alemán y deja de subvencionar los déficits de los PIIGS? ¿Alemania acciona para la igualdad o está más en la línea “divide y reinarás?

Preguntas que por ahora no tienen respuesta.

Como última reflexión, conviene preguntarse si la idea de libre comercio mediante la creación de mega bloques geográficos libres de fronteras sigue representando una opción viable o merece ser revisada dado el contexto macroeconómico actual.

El capitalismo salvaje, el laissez faire y la codicia como disparadores de prosperidad están siendo cada vez más cuestionados en base a la experiencia reciente.

Quizá sea el momento que los Estados europeos comiencen a evaluar la posibilidad de abrir el debate político en cuanto a  una vieja palabra que hasta hoy representaba un insulto para los Think Thank de los países más poderosos: regulación.