Algunas de las preguntas que voy a intentar contestar en esta ocasión las deberíamos formular a los dirigentes en la sombra del Club Bilderberg, especialmente la posibilidad de resetear la economía para librarnos de los virus que la invaden. El problema es que tal vez sea el propio Club uno de los laboratorios de patógenos económicos, así que me temo que tampoco nos servirían de mucho sus respuestas.
Nos dice No tengo nombre:
Hay gente que cree que la hiperinflación será una consecuencia necesaria de los ríos de dinero que se han introducido en la sociedad para intentar detener la crisis financiera. ¿Como se introduce ese dinero?, porque a mí nadie me ha regalado un duro. Y si se lo dan a Botín, a lo mejor quiero mi parte. Y el BCE creo que tiene prohibido (risas) comprar deuda de los estados.
¿Como se pone ese dinero en funcionamiento? ¿El Helicóptero de Bernanke puede llegar a verse algún día?.
¿La hiperinflación llegará?. ¿Otra vez se repetirá Weimar?
Muchas preguntas para un humilde economista de provincias. Vayamos a lo simple, así diré menos sandeces:
El dinero no existe. Es una convención social, un engaño colectivo o una muestra de sintonía global, según se mire. Sí, lo admito, de simple no tiene nada mi sentencia; lo cual no significa que tenga tampoco ningún sentido. A los economistas nos gusta utilizar conceptos complejo para esconder nuestras carencias. Llevo más de 10 años estudiando y aún no entiendo qué es el dinero, esta es la realidad.
De lo que sí entiendo es de recursos escasos. De eso va la economía, de explicar cómo se reparten en el mundo los recursos (no de repartilos, para eso están los poderosos y los ciudadanos revolucionados, que también importan). El dinero, en su esencia, no es más que una forma de reparto de la riqueza. Los ricos necesitan una forma de atesorar su poder, y el dinero lo es. Guardar vacas en una caja fuerte no es posible, billetes sí.
