Un total de 1.590 empresas solicitaron concurso de acreedores, antigua suspensión de pagos, en el primer trimestre del año, lo que supone un 13,7% más que en el mismo periodo de 2009, cuando se produjeron 263 concursos, según el portal Webconcursal, que recoge la información diaria del Boletín Oficial del Estado (BOE).
En concreto, en el mes de marzo se registraron un total de 600 concursos de acreedores, siendo el mes en lo que va de año en que la cifra fue mayor, de los cuales 472 correspondieron a empresas y 128 a particulares.
Si se comparan los datos de marzo con el mes anterior, los concursos de acreedores crecieron un 8,3% con respecto al mes de febrero.
Por comunidades autónomas, los peores datos se registraron en Canarias y en Galicia, con un aumento de los concursos de acreedores del 117% y del 79%, respectivamente.
Por su parte, los mejores datos se registraron en las comunidades autónomas de Asturias y Extremadura, con una disminución del 45% en ambas.
Escrito por Europa Press el 1 de abril de 2010 con 0 comentarios
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El Euríbor, tipo de interés al que se conceden la mayoría de las hipotecas en España, subió hoy dos milésimas en tasa diaria, hasta situarse en el 1,214%, con lo que suma dos sesiones consecutivas de repuntes.
El indicador cerró ayer marzo en la cota del 1,215%, lo que supuso un nuevo mínimo histórico y tres meses seguidos de descensos. De este modo, el índice recortó en 0,10 puntos el nivel de febrero (1,225%) y en 0,69 puntos el nivel de marzo de 2009 (1,909%).
La caída del indicador de marzo abaratará de nuevo la cuota de las hipotecas que los consumidores pagan mes a mes. En concreto, para una hipoteca media de 120.000 euros, a un plazo de 25 años y con un diferencial de 0,80%, las familias pagarán alrededor de 509 euros al mes, frente a los 550 euros que pagaban en marzo de 2009. Esto supone un ahorro de 41 euros al mes y de casi 500 euros al año.
El índice se acerca cada vez más al suelo fijado por la mayoría de los expertos en el 1,20% pero los descensos son cada vez menores. Los analistas subrayan que el retraso en la subida de tipos de interés, prevista para principios de 2011, permitirá al indicador alargar la senda bajista hasta el verano.
Escrito por Europa Press el 1 de abril de 2010 con 0 comentarios
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El precio de la vivienda cayó en España un 6,42% en 2009, prácticamente la mitad que en otros países que también sufrieron el estallido de la ‘burbuja’ inmobiliaria, como Irlanda, donde la caída de los precios fue del 11%.
Así se desprende de un informe del portal inmobiliario ‘Global Property Guide’, en el que se apunta que los precios de las viviendas en España volvieron al término de 2009 a los niveles de 2004. Si bien, matiza que las estadísticas españolas podrían estar reflejando caídas de precios menores a las reales.
En cualquier caso, los datos de otros países que se incluyen entre los más afectados por el estallido de la ‘burbuja’ inmobiliaria reflejan caídas de precios mucho más rápidas y superiores.
Además de Irlanda, los precios de los inmuebles en Lituania descendieron un 29,2% durante el pasado año, mientras que en Bulgaria la caída fue del 26,3%. Asimismo, los precios retrocedieron un 12,7% en Eslovaquia en 2009.
Según el informe, el mercado inmobiliario mundial se está recuperando en su mayor parte, como refleja el hecho de que en el último trimestre de 2009 los precios repuntaran en 22 de los 34 países estudiados y sólo cayeran en 11 de ellos.
Sin embargo, en el conjunto del año fueron 18 los países en los que se vieron caer los precios del mercado inmobiliaria, frente a otros 16 que registraron incrementos. “En otras palabras, aunque los últimos dos trimestres sugieren que está teniendo lugar una recuperación, en la mayoría de los países los precios de la vivienda siguen cayendo en tasa interanual”, concluye el informe.
Escrito por Europa Press el 1 de abril de 2010 con 2 comentarios
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En 1958 Eisenhower mandó crear la agencia gubernamental de investigacion, ARPA ( Advanced Research Projects Agency ) para investigar y desarrollar sistemas de comunicación eficaces que pudiesen responder en caso de guerra nuclear promoviendo, entre otras cosas, el avance de los ordenadores y buscando la integración de los sistemas que se tendrían que usar en caso de guerra, de forma que funcionasen correctamente y en tiempo real. Dicha agencia fue creada, principalmente, en respuesta a los desafios tecnologicos y militares de Rusia, durante la Guerra Fría, como el lanzamiento un año antes del primer satélite artificial, el Sputnik.
Mientras a los americanos les daba por observar atónitos como la URSS les daba una paliza en materia espacial, Paul Samuelson escribió un artículo que intentaba explicar el por qué de las constantes burbujas financieras que se producen en la economía. Quién le iba a decir, 52 años después, que no sólo seguiría de actualidad, si no que además a alguien de España le daría por hacer un resumen y colgarlo en “Internet” el heredero directo de la red que por entonces sólo estaba en la mente de los ingenieros de ARPA. Cuánto han cambiado las cosas pero que parecido es todo. Veamos que nos contaba el bueno de Samuelson.
Desde el comienzo de los tiempos cada generación pasa por dos períodos en su vida. Cuando son jóvenes, trabajan y producen bienes y cuando son mayores, no pueden trabajar y no pueden producir bienes. Así que como es lógico quieren ahorrar de jóvenes para consumir cuando son mayores.
El problema surge cuando hay ciertos bienes que produces que no se pueden almacenar con lo cual no puedes ahorrar y ves como tu futuro corre peligro. En ese caso te gustaría prestar esos bienes incluso aunque pierdas algo (lo que vendría a ser un tipo de interés negativo) pero nadie los necesita ya que la próxima generación, la que podría pagarlos, no ha nacido todavía.
Afortunadamente hay un sistema para solucionar este problema, se trata de escribir una carta en cadena. Cada persona mayor envía una carta a una persona joven, diciéndole: “Por favor, dame la mitad de tus bienes, y a cambio podrás enviar esta misma carta a un joven cuando tu seas mayor”. De esta manera, cada joven “guarda” la mitad de los bienes que produce, mediante esa carta. Y vende la carta cuando es viejo por la misma cantidad de bienes por la que la compró. En este caso, el tipo de de interés es cero ya que recibes los mismo bienes que produciste
Cada generación está ahora en mejor situación que antes de la invención de la carta en cadena, porque tienes una garantía para el futuro. Sin embargo, la generación inventora de la carta está en posición favorable, debido a que tienen la garantía de consumir toda su producción cuando son jóvenes, además de media producción de una persona joven cuando son mayores. Si por alguna razón la carta en cadena se rompe en un futuro, a la generación que le toque las pasará canutas debido a que consumen la mitad de su producción cuando son jóvenes, y nada cuando son mayores.
Paul Samuelson llama a esta carta “dinero”. Pero podría ser un plan de pensiones sin financiación del gobierno o el oro o lo que se utilice como depósito de valor. Sea lo que sea, es una burbuja, que tiene un valor de mercado superior al valor intrínseco. En el ejemplo de la carta el valor de esta burbuja sería igual a la mitad del PIB por periodo, esto es, si el “período” es de unos 20 años (el periodo de jubilación), la burbuja debería tener un valor de unos 10 años del PIB. Eso es una burbuja muy grande para que la economía funcione bien. Podría ser aún más grande si la gente ahorra para las emergencias, o para sus hijos, así como un extra para la jubilación.
La introducción de capital (cambiar bienes por dinero) alivia el problema, pero no siempre puede resolverlo. Sin capital, la tasa natural de interés en el modelo sería cercana al -100% por período, ya que la mayoría de los bienes llegarían inservibles para la próxima generación (obsoletos, podridos, etc..). Además, la inversión en capital puede tener una tasa positiva de retorno, por lo que puede aumentar la tasa natural de interés por encima de cero. Si el rendimiento marginal del capital, en equilibrio, es mayor que la tasa de crecimiento, entonces el mundo vuelve a la normalidad, la gente invierte en capital real, y la economía no necesita de ninguna burbuja. Pero si el rendimiento marginal del capital es menor que la tasa de crecimiento de la economía significa que todavía necesitamos una burbuja.
Una carta en cadena, o una burbuja, puede crecer eternamente a la tasa de crecimiento de la economía, siempre y cuando la gente crea en ella y no rompa la cadena. Y se puede pagar ua tasa de interés igual a la tasa de crecimiento. Así que la gente ahorra en parte en el capital real, y parte en la burbuja.
La tierra o el suelo también puede aliviar el problema, de la misma manera que el capital lo hace. Pero el suelo es diferente al capital ya que no hace absolutamente nada, ni crea ni destruye. Esto significa que el suelo también puede servir como burbuja de los activos, con el precio de la tierra compuesta de un componente fundamental, igual al valor presente de las rentas esperadas, más un componente de burbuja creciendo a la tasa de crecimiento de la economía y la obtención de ganancias de capital. Y las burbujas de precios de la vivienda en realidad sólo son burbujas en el precio de la tierra en la que la casa se asienta, porque la casa en sí es sólo de capital reproducible.
Las burbujas pueden resolver el problema de vivir en un mundo extraño. Pero el problema con las burbujas es que acaban explotando. Sólo existen mientras la gente crea en ellas. Y si la gente deja de creer en ellas, o piensa que la próxima generación de los tontos dejarán de creer en ellas, explotan…. hasta que alguien invente otra nueva carta en cadena para ocupar el maltrecho ahorro de las personas.
Cuando una burbuja es lo suficientemente grande para satisfacer el deseo de la gente al ahorro, la economía funciona bien. Pero cuando explota, las personas suelen recurrir al ahorro en la burbuja de activos por excelencia, el dinero. Pero el dinero es el medio de intercambio así como la unidad de medida de los precios, por tanto la burbuja de dinero no puede aumentar con la rapidez suficiente como para llenar el espacio dejado por el estallido de las otras burbujass. Así que hay un exceso de demanda para el medio de intercambio. Y esto causa una recesión hasta que la próxima burbuja llega…
Escrito por Carlos Lopez el 1 de abril de 2010 con 91 comentarios
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