Canadá
Basta con ver un poco series como “South Park” o “Como conocí a vuestra madre” para darse cuenta de que a los americanos les encanta meterse con Canadá aunque lo cierto es que igual tendría que ser al revés, ya que Canadá tiene más superficie que EEUU así que ¿no debería el grande meterse con el chico?. En cuanto a economía está claro que el tío Sam tiene la cartera bastante más llena que sus vecinos del Norte pero también es cierto, que pese a las similitudes de ambas economías, de los bancos canadienses apenas se hablan y si no se hace es porque seguramente lo hagan bien.
El otro día en Cotizalia hablaban en un artículo titulado “Olvídense del modelo sueco… el futuro de la banca pasa por Canadá“ acerca de una entrada en el blog de Paul Krugman.
Interesante, como casi siempre, el último post de Paul Krugman en el New York Times. Una pieza en la que el Nobel fija sus ojos en un país tan anodino informativamente hablando como Canadá. Y lo hace para detenerse en cuál ha sido la evolución de su sector bancario desde el inicio de la crisis, inmune a los sobresaltos que casi se llevan por delante a la industria equiparable de su vecino del sur. Dada la capacidad que tiene el profesor de poner temas de moda, apuesto 100 a 1 a que, en breve, pasaremos de hablar del modelo sueco como solución a los desequilibrios financieros con origen en la banca a hacerlo del ejemplo canadiense como vía óptima para evitarlos. Y, ¿en qué consiste tan magistral receta? Básicamente en el clásico zapatero a tus zapatos que la Historia ha ratificado como uno de los aforismos populares más acertados. Con todas las implicaciones que eso conlleva.
Como no me vale con citar a alguien que además cita a un tercero, para profundizar en el apasionante mundo de la banca canadiense, me paso por el Times en su artículo titulado “Por qué los bancos canadienses no necesitan ayuda” del cual os hago un resumen.
A diferencia de los bancos estadounidenses, británicos y alemanes, que necesitaban ser rescatados con cientos de miles de millones de dólares de capital nuevo, los bancos más importantes canadienses son sólidos y solventes. No necesitan ayuda alguna para trabajar durante su exposición a las hipotecas de alto riesgo.
¿Por qué ha resistido Canadá al tornado de las hipotecas de alto riesgo mejor que otros países, y el sistema bancario canadiense sería un modelo para los líderes del G7 y del G20 cuando se reúnan en Washington el 15 de noviembre? Tengamos en cuenta que el Foro Económico Mundial basado en Ginebra, un comité de expertos influyente cuya conferencia anual atrae a gente como Bill Gates y Tony Blair, valoró a principios de este mes al sistema bancario canadiense como el más saludable del mundo. El estadounidense quedó en el puesto 40, Alemania y Gran Bretaña en el 39 y 44, respectivamente. (Suiza estaba en el puesto 16, justo delante de Namibia).
El promedio de reservas de capital de los seis grandes bancos canadienses, definidos como capital de primer nivel (acciones ordinarias, remanente y acciones preferentes no acumulativas) de activos ponderados en función de su riesgo, es un 9,8%, varios puntos porcentuales por encima del 7% exigido por el banco regulador federal canadiense. Está un poco mejor que los bancos comerciales importantes estadounidenses como Bank of America, pero muy por encima del índice de capital promedio de entorno al 4% de los bancos de inversión estadounidenses y del 3,3% de los bancos comerciales europeos.
Otro factor que contribuyó a convertir a Canadá en el nuevo patrón oro en el ámbito bancario fue la decisión de Ottawa de finales de los 80 de permitir a los bancos comerciales adquirir agencias de inversión en Bay Street, Toronto, el núcleo financiero del país. Como consecuencia de ello, estas instituciones son objeto de las mismas estrictas normas a las que están sometidos los bancos comerciales, mientras que las agencias de inversión estadounidenses sólo están sujetos a una somera supervisión de la Comisión de Valores y Bolsa (SEC). Morgan Stanley y Goldman Sachs, por descontado, ahora estarán bajo la supervisión de la Reserva Federal estadounidense debido a que han sido decretados como bancos comerciales.
Los bancos canadienses hacen malas inversiones en alguna ocasión. Cuando el CIBC de Toronto, el banco canadiense más agresivo, tomó posiciones por valor de 3,5 miles de millones de dólares en las famosas hipotecas de alto riesgo estadounidense, los reguladores federales hicieron acto de presencia rápidamente. Pero aquí se encuentra la diferencia: CIBC acabó vendiendo 2,94 miles de millones de dólares de sus acciones propias durante el primer trimestre para reforzar las reservas de capital. La relación entre gobierno y los bancos es positiva, con muchas conversaciones y reuniones regulares. El objetivo común es un sistema financiero saludable.
Por supuesto existe la otra cara de la moneda del sistema regulatorio canadiense. Cuando la economía global estaba en lo más alto, los bancos canadienses que quejaban de que no podían fusionarse para convertirse en jugadores internacionales más importantes. En retrospectiva, esa decisión puede haber salvado a Canadá de males mayores.
Visto esto, quizás las series americanas deberían dejar de reirse tanto de sus vecinos, los cuales pecaron de falta de ambición en el pasado y por eso no están pagando ahora sus excesos.
Escrito por Carlos Lopez el 10 de febrero de 2010 con
259 comentarios.




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Bishop, no, no es del Ine, claro. Ya te contaré por privado.