El tetris y las vacunas
El pasado 2 de Junio, el Tetris cumplió 25 años, así que con un poco de retraso rendimos un homenaje a ese juego que tantas horas nos ha hecho perder a muchos. Recordemos un poco su historia y veamos el por qué está relacionada con el artículo de ayer de Droblo.
Alexey Pajitnov era un informático del Dorodnicyn Computing Centre de Moscú que decidió dedicar su tiempo libre en el desarrollo de un juego para ordenador inspirado en uno de sus juegos de mesa favoritos, el Pentaminós, que consistía en rellenar un cuadrado con diversas figuras compuestas por 5 cuadraditos.
El juego, pese a sus carencias gráficas enganchó a todo aquel que lo probaba y se fue extendiendo primero por toda Rusia, después por los países soviéticos y finalmente occidente. Tanta era la adicción que provocaba que algunos sufrían el “efecto Tetris”
Se sostiene la teoría de que, al jugar suficientes horas, se adquiere en el inconsciente el “efecto tetris”. Este, consiste en varias cosas, por ejemplo, estar constantemente pensando como hacer nuevas combinaciones de piezas, soñar que se está jugando al juego, intentar acomodar cosas usando los principios del mismo o, incluso, para jugadores expertos, la capacidad de cerrar los ojos y crear un tetris en la mente, de las dimensiones que se elijan, pensando piezas al azar y acomodándolas, recordando como va quedando formada la construcción.
Mientras medio mundo padecía este efecto, Gorbachov comenzaba la partida de la apertura soviética pero por entonces los desarrolladores de software tenían un problema. La propiedad intelectual no existía, por tanto el juego pertenecía al colectivo y su desarrollador no iba a ver ni un duro o mejor dicho, rublo.
Veamos que nos contaba Alexey Pazhitnov en una entrevista.
En aquel momento, el tema de la propiedad intelectual era algo muy gris en la Unión Soviética en términos generales y sobretodo con el software porque no teníamos mercado de software, no existía. Por tanto, el tema de derechos de autor o copyright sencillamente no existía. Era una época muy ambigua. Durante los años 80, con el comunismo y la Perestroika, nadie sabía exactamente qué significaban todos esos conceptos. Por eso mi decisión fue renunciar a mis derechos durante diez años y dejarlos en manos de las autoridades soviéticas. En lugar de resistirme, decidí darles mi apoyo.
Cuatro años después Nintendo decidió incorporarlo a la consola Game Boy siendo ella la responsable de la mitad de las 70 millones de copias vendidas… y el pobre Alexey seguía sin recibir compensación
Por tanto, una de las base de un sistema de mercado se basa en el respeto a los derechos de propiedad intelectual ya que la garantía de que se respetarán es lo que hará que se invierta en investigación y desarrollo. Uno invertirá tiempo o dinero en investigar si sabe que podrá beneficiarse del fruto de su trabajo, ya que si no es así, esperaré a que lo haga el vecino para copiarle la idea.
Aquí entramos en un terreno espinoso. ¿Debe ser esto aplicable a todo?. Y para ello entraré en un clásico y polémico ejemplo. Imaginemos que mañana, una empresa farmeceutica saca la vacuna para de la última gripe y ciertos países deciden saltarse el sistema de patentes y regalarla a su pueblo. ¿Es eso bueno? ¿Salvará eso vidas?. Algo similar ocurrió en el 2001. Veamos que nos contaba por entonces el economista liberal Xavier Sala i Martí.
El problema es que no está claro que la derrota de las multinacionales acabe salvando millones de vidas. Es más, hay razones para creer que, si no se hace algo, pueda suceder exactamente lo contrario. Me explico. Si todo en la vida ya estuviera inventado, lo mejor sería que los derechos de propiedad intelectual desaparecieran y que todo el mundo pudiera producir y vender fármacos sin necesidad de pagar derechos a los inventores. Es decir, lo mejor sería dejar producir genéricos incluso antes de que expiraban las patentes. La competencia entre las empresas reduciría los precios hasta niveles asequibles y millones de africanospobres salvarían la vida.
Nos enfrentamos, pues, a un brutal dilema. Por un lado, si se permite que el Gobierno de Sudáfrica expropie a las multinacionales, se estará salvando a millones de enfermos de sida hoy, pero se puede estar condenando a millones a morir de otras enfermedades el día de mañana. Por otro lado, si no se permite, se da a esperanza a millones de enfermos de mañana, pero se condena a los enfermos de sida hoy.
Que dilema. Como véis ayer comenzamos la semana con las bondades del capitalismo pero lamentablemente encontramos ciertas encrucijadas que no convencen a nadie y en las que todos pierden. Hablamos de un sistema imperfecto, pero de momento es el que mejor ha funcionado incluso en momentos de graves crisis como la que estamos padeciendo ahora.
Escrito por Carlos Lopez el 30 de junio de 2009 con
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HABLANDO AYER DE CAPITALISMO pensé que podría tener relación con algo que escribí hace poco sobre el inicio de mi gran carrera profesional en este mundo capitalista. MIs pinitos en el mundo laboral de Alemania y una perspectiva del mundo capitalista en que vivimos. Es muy largo así que igual no cabe!!!!
INTOLERANCIA
Este gran tema, característica que tengo y detesto. Y la tengo desde siempre…..este no aceptar, aguantar, querer permitirles ciertas cosas al resto. Tiene que ver con el ritmo? Y con tu camino? Si vas a una velocidad por un sendero y te cruzas con alguien que va mas lento o con otro rumbo, se te cruza y te frena o te desvía, te lo cargarías! No entiendes ni te paras a pensar que está haciendo ni porque…simplemente, comparado con tu trayectoria o tu velocidad, la suya parece una porquería…….
O si llegas a un sitio donde tienes que conseguir algo, has tardado la tira en prepararlo todo, llegar al sitio…. y enseguida te tienes que marchar pitando…y de pronto te encuentras con alguien pausado o despistado, te lo cargarías! Y cuanto mas tiempo tenga para observarlo, cuanto mas tiempo me haga perder con su parsimonia, cuanto mas acontecimientos se vayan sucediendo en ese tiempo que para mi actividad supone un “pause”, mas acelerada estaré! Y mas le consideraré el gran culpable de TODO lo que no salga bien. Cuanta mas cola haya y mas te toque esperarte cuando lo que quieres es colarte……..ay ay ay, que llego al punto de ebullición y ya no me queda ninguna comprensión!
Peeero, tengo un resquicio de racionalidad que sabe que esta forma de pensar no es lógica ni buena y que debiera ser mas tolerante, paciente, comprensiva etc etc….. claro que este resquicio es un puntito comparado con todo el espacio que abarcan mi impaciencia, impotencia, ansia, angustia, rabia, furia etc…… cuando me encuentro en una de estas situaciones.
Conocedora de mi pequeña tara mental, en numerosas ocasiones he puesto empeño en enmendarla, corregirla o al menos confrontarla con la realidad: ponerme en la piel del otro, tener en cuenta que el puntito que represento en el universo no es el centro etc etc….
Mi agresividad nubla la vista y el entendimiento para poder observar y aprender…si finalmente no vamos a ningún sitio! Tanto reirme de Puppy que parecía un gran potentado cuando solo era un perro pringado! Y yo actúo igual!
Para esto he emprendido grandes retos. He aquí algunas situaciones en las que tenía propósito de enmienda:
MCDONALDS
Si, yo pertenezco a la jet-set que ha formado equipo en esa gran cadena de vacas locas o muertas.
Mcdonalds y yo fuimos uno durante una parte de mi vida!
Cuando acabé el colegio, bachiller, aprendizaje de idiomas, carrera medio-universitaria y prácticas. Me lancé a una gran carrera en solitario. Me emancipé, volé! Dejé el nido y me planté en Alemania. Ya era una adulta, ya era libre, ya era un individuo más, anónima en esta gran sociedad.
Pasé casi 4 años en Alemania, y mi primer y segundo trabajo fueron unas prácticas pagadas en empresas alemanas. Pero me apetece empezar a contar mi trayectoria profesional por el escalafón mas bajo: McDonalds! Y eso que en realidad hubo otro trabajo antes, que me impulsó a querer trabajar en Mcdonalds: TAXERÍA MAREDO
TAXERÍA MAREDO
Durante mis segundas prácticas en Alemania, me encontraba un invierno en Nüremberg, tardé unas semanas en empezarlas desde que llegué, por lo que hice alguna búsqueda y encontré un trabajo de ayudante de cocina en la Taxería Maredo. No se si la gente todavía se acuerda de los libros para niños de TEO o del cuento de Walt Disney “Merlin El Encantador”. Yo siempre he sido bastante infantil, y en aquella época y todavía ahora, tengo fascinación por esa movilidad y agilidad que tenía Teo : Teo en el Zoo, Teo en el mercado, Teo en el colegio, Teo en el Circo etc etc……….. También de la historia de Merlin el encantador, tenía grabada con gran envidia cuando Merlin convertía al pequeño Arturo en ardilla, pez y pájaro y las dificultades pero TAMBIEN las increíbles experiencias que tenía este con cada uno de sus nuevos estados/condiciones. Como tenía que aprender a planear pero a la vez esquivar a aves mas grandes cuando era pájaro, como tenía esa soltura para ir de arbol en árbol como ardilla, pero a la vez tenía que medir las distancias y calcular los saltos etc etc…
Pues yo también quería ser como Teo y como Arturo, y verme y salirme de distintas situaciones. En mi época existía esa afirmación “ el peor trabajo al que se puede aspirar jamás es trabajar en McDonalds”, lo cual hizo que sintiese una gran ilusión por conocer y adentrarme en LO PEOR DEL MUNDO LABORAL………sonará igual raro! Pero por un lado, el hecho de estar yo en Alemania implicaba que hiciera lo que hiciera, no perdía el tiempo, porque en cada momento estaba APRENDIENDO Y PRACTICANDO alemán, y por otro lado tenía mucha curiosidad!! Taaanta gente, que JAMÁS había trabajado en Mcdonalds, afirmando tajantemente que era lo peor que se podía hacer, el peor sitio al que se podía ir a parar. Yo me adentraría allí, y volvería con información fidedigna y de primera mano.
Pero antes de todo esto, hice mis pinitos en la Taxería Maredo.
Mientras esperaba a empezar mis segundas prácticas en Alemania, pasé por este restaurante y me dieron el puesto ipsofacto (yo era muy inocente todavía, y no ví lo que podía significar que estuvieran taaan desesperados por encontrar a alguien je je). Pensé que si al de dos semanas empezaba mis prácticas, quizá podría compaginar ambas cosas (20 horas en la taxería por las tardes-noches y 40 de prácticas durante el día) y amontonar dinero y experiencia para empezar a montarme mi propio imperio, quien sabe! Igual mi propia taxeria!!
Mi primer puesto en hosteleria tenía 2 vertientes, por un lado ayudaría al de las carnes ( restaurante argentino de carne principalmente) con los beilagen/acompañamientos a los platos. Que si querían un filete junto con patata y crema de yogur, yo me ocupaba de preparar esa patata con la salsa en un costado etc etc…
Y dependiendo del día, podía cambiar de funciones completamente y dedicarme exclusivamente a preparar las bebidas y postres que pidiera cada mesa. Eso a 3 metros de mi otro puesto de trabajo.
Tuve la entrevista con la jefa, una señora mayor gordita y simpática que me explicó mis funciones, quedó todo claro y fuera. Empezaría al día siguiente.
Primer día me ocupé de los postres/bebidas junto con la chica que lo hacía los días que yo faltaría. Era una mujer rusa, de unos 50 años, gordita y sonriente, que hablaba alemán un poquito peor que yo. Esas horas las pasamos muy animadas, charlando mientras nos iban llegando tickets con las cosas que debíamos preparar a cada momento. Cervezas por aquí, coca-colas por allá. Mete en el microondas el pastel de chocolate 20 segundos y echalé un montoncito de nata por encima. Limpia esos vasos que nos han traido de las 3 mesas que se han vaciado ya etc etc……… pasamos una tarde dinámica y charlatana y me fui para casa tranquila.
Segundo día me tocó con el cocinero, era de Bangladesh, gordito, mayor con cara muy simpática, y lo primero que me dijo en cuanto nos conocimos fue: “este trabajo es una mierda! Me tienen aquí siempre hasta las tantas, yo tengo a mi mujer esperándome en casa, y siempre llego tarde. Le digo que es que no he podido salir antes pero ella se piensa que he estado con otra mujer.”
Aparte de estas quejas, era un hombre simpático, divertido y amable. Desde el momento en que entré, me llamó Lady, y la lady que era un poco patosa por ahí iba ayudando como podía. Mientras el se ponía a freir un filete yo empezaba a poner ensalada en el plato hasta que el me decía: “no, lady, para esto hay que poner solo puré, allí, eso es.” Así que plato manchado de ensalada para el lavavajillas y nuevo plato para el puré etc etc… Este día también se me pasó como muy entretenido. Bangladesh! Tenía que mirar donde quedaba…….
Tercer día, la caída del imperio ………… la gente se transformó, no había tiempo para chistes…..
Colocada ya en mi puesto de encargada principal de bebidas y postres empezó la jornada laboral. Llegaban camareras, dejaban tickets, se ocupaban mesas, y yo me iba agachando para buscar en los armarios las botellas de refrescos, o iba hasta la otra punta para abrir el congelador de los postres, quitarles los envoltorios y prepararlos en los platos.
Al de menos de 1 hora empezó a verse que la cosa parecía no cuadrar, la preparación de refrescos, con la de postres, con el mantenimiento en condiciones del área de trabajo en el tiempo que se requería era misión imposible. Descubría que faltaban cosas, entonces me veía obligada a ir a buscarlas y cuando volvía, el berenjenal había escalado a todavía más! Ya las pilas de vasos y platos sucios no cabían en su sitio, los tickets estaban amontonados y algunos hasta habían caído al suelo. Los camareros se plantaban ante mi mostrador impacientes y se veían obligados a volver a irse rápidamente porque allí no había nada listo. Un caos total. Y eso que la encargada gorda todavía no había estallado…….
Yo cada vez me iba haciendo mas pequeña…. Y las caras de la gente tenían cada vez menos pinta amigable……..¿qué hora era? ¿Cuanto faltaba para salir de ese infierno? Bufff, no se que era peor si contabilizar el final en tiempo pendiente o en tickets por atender.
Cada postre que metía al micro salía o igualmente congelado que había entrado o completamente derretido…… y entonces llegó la gorda! Qué ademas era coja! Si, así de rápido perdió el apodo de gordita simpática para convertirse en la gorda coja furiosa. Tronando por el pasillo del restaurante se colocó a mi lado y se puso a currar. Pegándome bufidos como un gato cada vez que me cruzaba en su camino y ladrándome como un chucho rabioso las instrucciones (ya que yo en medio de aquel caos tempestivo o temporal caótico había olvidado todo! Ya no era una neurona suelta suspendida en medio del universo.) consiguió que no se hundiera el barco del todo, aunque ya estábamos todos calados hasta los huesos. Cuando todo volvió a su cauce, despejó el territorio y me quedé yo, todavía con la tarea pendiente de ordenar el desastre y los escombros que habían quedado tras aquella guerra. Pero eso no fue lo peor, NO, porque delante de mi puesto de trabajo, había una mesa! El comedor en momentos de total actividad se prolongaba hasta el fondo del restaurante, y el estrecho pasillo que tenía delante de mi puesto, tenía una mesa para los clientes.
Y ahí sentado había un hombre, alemán, calvo, delgado, con cara muy apesadumbrada. Me miraba con inmensa lástima, los hombros caídos, la cara desencajada, los cubiertos sobre el plato, los alimentos prácticamente intactos y el a punto de echarse a llorar. Un testigo de mi muerte!
Así fue como presencié el luto del único asistente a mi propio funeral! Aquella noche lo había perdido todo: inocencia, ilusión, dignidad, agilidad, valentía, vergüenza………..
A lo largo de los años me he acordado mucho de este individuo y arrepentido de no haber ido personalmente a consolarle! Me hubiera gustado decirle que no sufriera tanto, porque de esa salía seguro!
Mas adelante, bastante rápido la verdad, porque para esto si que recuperé la agilidad, pensé que si yo tenía estudios, hablaba idiomas, estaba formada y preparada, no tenía porque trabajar en una cocina de un restaurante donde eran todos muy extraños y antipáticos y además había una gorda loca coja que chillaba! Lo dejaría y punto! ¿Una salida cobarde? Por supuesto, pero después de aquella guerra, parecía que no hubiese quedado nada allí, no tenía nada por lo que seguir, y, mi gran ventaja, no lo necesitaba, porque tenía muchas opciones y alternativas!
Lo mas destacable fue que cuando hablé con ella, la gorda coja loca se preguntaba como yo, que parecía una persona inteligente, podía ser tan inútil trabajando!?! Yo también me lo preguntaba la verdad!
Al decirles que me iba me suplicaron que me quedara unos días mas, y acepté! Ahora mismo al contarlo me sorprende a mi misma que lo hiciera! Pero lo hice, desgraciadamente para vivir todavía el último coletazo que me daría en toda la cara.
Mi anteúltimo día, llegó Bangladesh justo cuando yo me iba, le saludé efusiva y expliqué que me marchaba pero que nos veríamos al día siguiente que sería mi último y el respondío “lady, mañana party”. Era muy querido en el restaurante, como un osito amoroso negro. Las camareras se acercaban a el y le achuchaban o abrazaban con total naturalidad.
El último día de nuevo me ocupé de bebidas y postres y a mi derecha Bangladesh y su ayudante preparaban los platos. En medio del estrés me quedé sin alguna bebida, y tuve que bajar al sótano a buscar repuestos ( algo que tenía que haber aprendido desde un principio: comprobar que en el puesto hay de todo y abundante antes de empezar la jornada!)
Estaba en una de las cámaras cuando apareció Bangladesh por allí, se me acercó mientras yo le hablaba de nada en concreto y me agarró de golpe del culo. Me quedé aluciflipada! ¿A qué venía eso? No entendía nada…asustadísima me aparte y empecé a alejarme mientras el decía “quedamos después del trabajo y te daré carne, puedo coger de aquí un montón de carne y te la llevas a tu casa”. Volví a mi puesto muy compungida tras descubrir que podían pasar cosas todavía peores que morir en el campo de batalla. Una camarera que también era española se acercó a coger más bebidas en algún momento y le dije lo que me había pasado, pareció o no entender o no creérselo (ellas se besaban y abrazaban con Bangladesh cada día) y tampoco tenía ni medio segundo para atender a nada porque se ocupaba de lanzar los platos y las bebidas a las mesas como si fueran balas. Pasé el resto de la jornada laboral en estado de shock, Bangladesh se acercó un par de veces para hablarme de las increíbles cualidades que tenía la carne que podía darme si quedábamos en vernos después de acabar en el trabajo ( ¿su mujer se enfadaba con el porque pensaba que estaba con otras por lo mucho que le hacían trabajar en ese restaurante?) y cuando me ví obligada a volver a bajar al sótano a por mas material, esta vez muerta de miedo, volvió a aparecer, pero ya estaba preparada y le esquivé y evité y ignoré. Cuando subí esta segunda vez su ayudante me miró atentamente y poco mas tarde lo miró también a el volver. Esto me hizo sentirme todavía peor, parecía pensarse o que entre nosotros dos estábamos haciendo un juego, o sino por mi cara se imaginaba la situación real y tampoco decía nada!
Empecé a aprender que si quieres sobrevivir en la jungla de este mundo cruel, no puedes NO pertenecer a la manada y ser débil. A no ser que sepas rugir como la gorda.
La noche finalmente terminó y pude por fin salir. Ufff!, había escapado de allí.
Sin carne ajena bajo el brazo pero con la mía intacta.
McDonalds
Mi problema de intolerancia! Parecía ya no existir. Tras mi experiencia en la Taxeria Maredo lo que si existía era una lacra en mi expediente militar. No había sobrevivido al ejército! Yo que no soportaba a los lentos o aparbados ahora era la más inútil, incapaz de llevar a cabo un trabajo simple y mediocre de nuestra sociedad. Sí, las prácticas habían seguido su curso (ya hablaré de ellas!) y había salido más airosa de ellas, pero aquí seguía mi mancha!
Era hora de ocuparse de ella.
De Nüremberg fui a Heidelberg, me matriculé en la Universidad. A pesar de estar ya estudiando una segunda carrera por la universidad a distancia de España. Lo hice porque las condiciones para estudiantes en Alemania eran una maravilla: alquiler de una habitación u apartamento en residencias de estudiantes por muy poco dinero, cuota anual muy baja por el transporte público, posibilidad de trabajar un nº de horas al año recibiendo el dinero íntegro, sin obligación de pagar impuestos etc ……
Ya establecida en Heidelberg, matriculada y con piso, en lugar de buscarme un trabajo decente, decidí enfrentarme a mis fantasmas y conseguir un puesto en MCDONALDS!
En la primera franquicia en la que me informé, había una joven africana atendiendo la caja. Le pregunté quien era el encargado y respondió “encargado?”, ladeando su cabeza y moviendo su cuerpo a ritmo de baile africano su mirada fue a posarse en un jovencillo enclenque y blancucho (quizá esta descripción se debe a la imponente y fuerte presencia de la africana! yo también a su lado empecé a sentirme muy blancucha/decolorada y poca cosa o como floja ). Con gesto de desdén y movimiento corporal provocador y retador le pegó un repaso visual en cuestión de segundo y medio, y después de habérselo mirado de arriba a abajo y sacado sus conclusiones, se volvió a mi y dijo “Este!” Como quien dice “cuidado, no pises aquí que hay mierda”
Quedé completamente impresionada. Jamás había visto una desacreditación o un minimizar o despreciar a otro con tanta gracia, facilidad y rapidez además de elegancia.
Ya lo que hablé con el jefe lo he olvidado por completo. Después de las referencias que había dado su empleada no me quedaron ganas de trabajar para el.
Finalmente mi segundo intento de triunfar y primero de recuperar mi dignidad sería en otro lugar, el Mcdonalds de la estación de tren de Heidelberg.
Empecé como la mejor discípula de Jesucristo, quería aprenderlo todo, y aprenderlo rápido y aprenderlo bien. Me apuntaba las cosas como si estuviera estudiando en Harvard, y entablaba conversaciones con cada uno de los trabajadores con la esperanza de que tuvieran algún tipo de sabiduría, truco o don que compartirían conmigo. Además con la excusa de que era estudiante universitaria (mentira, solo estaba matriculada) conseguí que me dieran los mejores horarios: nunca acabaría mas tarde de las 23.00.
Había hablado con mi hermano del gran reto que suponía incorporarme a la plantilla de McDonalds y el no entendía nada, decía “pero si lo hace tanta otra gente porque no vas a poder hacerlo tu?”(no sabía nada de mi oscuro pasado, no había presenciado como a la lechera se le había caído y roto el cantaro nada mas subir el primer peldaño de su camino triunfal!. No sabía tan bien como yo que me había dado con un cántaro en los dientes y me había quedado con un palmo de narices)
Pero mi experiencia allí fue mucho mejor que la anterior.
Me encanta viajar para conocer y ver diferentes culturas, pues allí no me hizo falta moverme. No se porque en Benetton presumen tanto si la verdadera multiculturalidad está en Mcdonalds. Aquello era otro campo de batalla luchando en primera línea. Había diferentes tareas (por ejemplo la de “cocinero”=monta con todas estas piezas de lego la hamburguesa correspondiente” pero a mi me asignaron para siempre la caja, el cara a cara con los clientes.
La carga emocional consecuencia del hambre e impaciencia que traían los clientes te daba de lleno, pero el no tener que estar mirándoles el careto constantemente por estar obligado a salir pitando a cogerles las hamburguesas y patatas lo hacía más llevadero.
Además, era muy entretenido! Tantos absurdos en Mcdonalds! Aunque no se le viera, el espíritu de Ronny McDonalds inundaba el lugar. Por ahí pasaban miembros de todos los estratos de la sociedad, para formar entre todos un gran circo.
Cada cliente era un mundo por descubrir, cada venta una sorpresa y el tiempo para resolver los acertijos y experimentar en el juego limitadísimo, lo cual lo hacía todo mucho más emocionante. Además para satisfacer cualquier encargo tenía que atravesar la India, pasar por Kosovo o pararme ante Turquía, ¿qué más podía pedir? En comparación con la eternidad en el infierno Maredo (conmigo ardiendo dentro), el tiempo en McDonalds volaba! Igual que lo hacía yo por el lugar, eso sí, con un peligro inminente siempre acechando. Cada vez que íbamos a por patatas, el suelo bajo la gran freidora, rebosante de aceite, se encontraba inundado de este. Menos mal que no tenía mucho tiempo de pensar cuando pasaba por allí, pero la posibilidad de patinar y caer de cabeza en la freidora si que cruzó mi mente unas cuantas veces (sería porque todavía tenía el recuerdo de una mujer sin cara que había salido por la tele años atrás). Afortunadamente además de asombrosamente, nunca ocurrió ningún incidente ( a mí, a otros sí, pero no tan drástico como la posibilidad que menciono).
En cambio, ocurrieron tantos incidentes de otros tipos en Mcdonalds!
A veces sonaba el pistoletazo de salida, te colocaban en tu caja, mirabas al frente y prácticamente te meabas encima. Una cola interminable de gente de muy mala leche. Había algunos personajes cuyas expresiones amenazantes daban auténtico miedo, no estaba segura si conseguirían esperarse hasta que les hubiera servido o se me comerían a mi antes en vez. Entonces decidía concentrarme únicamente en el enemigo más cercano y olvidarme de lo que venía por detrás.
Esto me llevó a dos extrañas conclusiones:
-la gente es bastante animal! Hasta el cliente más impaciente, tan rabioso de llevar esperando tantísimos minutos, una vez se colocaba el primero olvidaba todas sus penas y revivía la ilusión de estar en Mcdonalds como un chavalín! Sonriente y sin guardarnos ningún rencor se lanzaba a hacer su encargo como quien está pensando la lista de regalos a los reyes magos
-¿porque se le llama fastfood si muchas veces acabas esperando mas de 15 minutos en la cola y de pie! Para encima luego tener que esperar otros 10 min en alguna esquina del local porque falta por hacerse la mitad de tu comida??
Otra cosa que me hacía gracia eran los rangos establecidos (había unos cuantos y siempre un superior a ti te dirigía) y que estabas en todo momento sometido a presión al máximo.
Los encargados de las cajas, teníamos justo detrás a los fabricantes de hamburguesas y entre estos siempre había algún jefecillo que controlaba todos los movimientos de cada uno de los esclavos y los exprimía al máximo de lo posible. Cuando estábamos desbordados, el jefe-vigilante trasero se ocupaba como el entrenador de un equipo, de chillar indicaciones, comentarios y avisos a sus chicos. Muchos de estos pasaban desapercibidos porque los jugadores estábamos ya saturados en el campo y si pasábamos pitando por delante de el no era para pararnos a escuchar.
Lo más cómico de todo era cuando, en ocasiones, llegaba LA CALMA. Sí, a veces podías llevar 3 horas atendiendo a uno tras otro sin parar ni mirar a ningún otro lado que caja y alimentos y de repente, al acabar con uno de los clientes veías que no quedaba ningún otro! LA CALMA! Tardábamos un poco en darnos cuenta de que había llegado, como quien se monta en un tío vivo o la montaña rusa. Al bajar está tan mareado y desorientado que le cuesta un poco volver a recuperar el equilibrio y las coordenadas. Pues en esos momentos, cuando se estaban produciendo pequeños espacios de normalidad, no te daba tiempo ni a enterarte, porque era estar saliendo de la anestesia o cogorza mental en la que llevabas horas metido, que ya empezabas a oír comentarios “No dormirse” “Ocuparse de rellenar los contenedores, revisar las bebidas, buscar mas material, limpiar el área de trabajo…..” “Pero que hacéis ahí parados?” “Aquí hay muchas cosas que hacer, pero la que no está permitida es hacer el vago”. Muchas veces esto me parecía suuuuper cómico! Todo el estrés y la tensión que habíamos vivido, y si se acababa por un rato, nuestros “superiores” no nos permitían ni 2 segundos..ni lo comentaban con nosotros ( un simple “vaya día llevamos”) ni nada.
Esto era divertido, pero lo que mas gracioso o curioso de todo me parecía era EL FUEGO!
Porque a veces en Mc Donalds hacíamos fuego. Como una auténtica tribu africana!
Tras mucho tiempo de frote y fricciones, y con el sol quemándote la mente, podía pasar!
En una jornada de roces y desavenencias con clientes y “superiores”, si se había tocado lo suficiente la moral, podía ocurrir un calentamiento tal: saltaba una chispa que prendía en el ánimo de alguien y PAM, aquello era imparable! Se había encendido el fuego indomable, salvaje, implacable y el que fuera lo suficientemente tonto para acercarse mas de lo recomendable no sería salvable.
El empleado está saturado, ya lo han quemado y no piensa quedarse callado. Mucho cuidado! Que tiene mas fuerza que si fuese armado!
Todo al carajo, no sigo haciendo el bobo aquí en el tajo, y cuidado con contestarme que igual te rajo!
Todo a la mierda! Me da igual lo que se pierda!
Así es como, perdida la pose y la compostura, no se si lo que empieza es la cordura o la locura pero al menos por un rato se acaba la tortura y por fín hay un tío que se mueve con soltura.
Bueno bueno bueno, esto me encantaba! Me hubiese quedado en McDonalds toda la vida, solo para poder ser parte de esa movida! La expresión del fuego! Menudo juego! Era muy impresionante e impactante! Y además de esto, venía todo el resto, porque también había que ver los gestos!
Y es que entonces veías a los “superiores” comportarse como los verdaderos “inferiores”, ya que ellos se habían vendido mas que el resto a su puesto!
Estas reacciones quedarían bien explicadas con el:
Libre, como el sol cuando amanece,
yo soy libre como el mar.
Libre como el ave que escapó de su prisión
y puede, al fin, volar.
Libre como el viento
que recoge mi lamento y mi pesar,
camino sin cesar detrás de la verdad
y sabré lo que es, al fin, la libertad.
La gente, muy dentro de si, todavía mantenía intactos sus valores de libertad, autonomía, individualismo y dignidad!!
Los que habían huido de la guerra de los balcanes, Kosovo, Albania, los refugiados de Iran, los inmigrantes de Filipinas… Pude ser testigo de que gente de todos los rincones del mundo y en malas o desesperadas condiciones de vida en cuanto a estabilidad o seguridad, todavía tenía su orgullo y conservaba todo su brillo!
Algunos fallos si tenía la cosa. Lo triste es que la expresión de libertad no es nunca del todo directa! Me parece que esto es algo que mas bien lo que nos pasa a absolutamente todos los United Colors Of Benetton. Una tendencia a enfadarnos o dirigir nuestra ira hacia una cosa o persona colateral, en lugar de a lo que verdaderamente nos está cabreando. O también dirigir nuestra furia a la NADA! Osea, elegir un contrincante menos fuerte o poderoso que el enemigo real, es muy habitual. Así las consecuencias serán menos dramáticas y problemáticas.
Claro que en McDonalds el verdadero enemigo era la organización y sus normas. El modo de “operar” a sus trabajadores y procedimientos con las tareas.
Esta responsabilidad de la culpa podría pues considerarse delegada a los “superiores”, porque ellos eran los mayores representantes de la autoridad, pero curiosamente, CASI NUNCA si no es NUNCA, el ataque era frontal hacia ellos, sino que se iniciaban pequeñas guerrillas entre diferentes países, procediendose así a la desunificación de los colores.
En una ocasión una mujer de Kosovo que llevaba bastante tiempo en McDonalds se encargó un poco de la “formación” de un chico de Turquía recién llegado.
Al de varias semanas del chico trabajando allí, ella todavía le iba dando indicaciones: “No cojas todavía las bebidas! primero son las patatas y las hamburguesas, y la bebida se deja para el final”, “No, así no se sirve el helado, tienes que poner el cono de esta manera”, hasta que el turco saltó! Tiró el helado al suelo, el volumen de su voz se multiplicó por 10 y empezó a proferir frases y palabras sueltas, solo unas pocas en el idioma alemán. La agresión verbal que sufrió la mujer de Kosovo fue brutal. Sentí mucha pena por ella porque aunque quizá si un poco pesada, ella nunca le había hablado a el con tan mala baba! Sería que el turco a pesar de estar igual allí a disgusto, todavía estaba a ello dispuesto……..pero no iba a ser tiranizado por una mujer y quedarse parado.
En otra ocasión el choque fue entre Irán y Filipinas. El hombre de Irán a mi me parecía muy muy amable aunque raro! Me solía preguntar cuando podíamos quedar para que conociese a su familia! La chica de Filipinas me resultaba bastante simpática también. Te sonreía y era educada. Pues un día, estalló la guerra entre los dos, empezaron a insultarse verbalmente y………………….. a lanzarse hamburguesas el uno a otro! Increible! Alucinante! Los dos trabajaban en caja así que todo esto lo hacían en primera plana con todos los clientes de las colas mirando flipados!
Era interesante también ver las reacciones de la clientela. Pasaban de estar en las colas con una actitud de “he venido a que me sirváis rápido, daros prisa y no déis el coñazo con preguntitas impertinentes y constantes” a estar turbados, como avergonzados y cohibidos por las situaciones que estaban presenciando. Se les veía como un poco desamparados y desubicados allí! Había desaparecido repentinamente el lema ” El cliente es lo primero” y tenían que tener cuidado de que no les diera un hamburguesazo en la cabeza! Encima eso! Su comida estaba volando por los aires perdiendo el poco glamour que pudiera tener.
Entonces llegaba un encargado a la zona de combate y su transformación era asombrosa! La mirada exigente y la voz firme habían desaparecido. Ahora se trataba de la persona mas calurosa y comprensiva que habitase la tierra. Tímidamente se dirigía al agitador ( con toda la clientela todavía mirando obnubilada) y le decía “Venga, tranquilo hombre, no te preocupes, vamos a tomarnos un café al cuarto de empleados y lo hablamos ¿vale? ¿O prefieres otra cosa, te pongo una Coca-Cola?” Lo que no se es como continuaba su tono una vez conseguía sacar al fuego del escenario……. No se si su función era simplemente apretar lo máximo posible sin consecuencias, y cuando ya la gente saltaba, se retractaban o echaban para atrás, si lo que querían únicamente es evitar que la clientela presenciase la cruda realidad, o si estaban ellos mismos tan asustados por la fuerza del fuego que se bajaban los pantalones voluntariamente.
Así era como los esclavos-empleaduchos lo hacían: De manera indirecta, pero conseguían la sumisión: “el superior inferiorizado”, el enemigo mas real o palpable que ahí había.
Normativa del McDonalds y normas de supervivencia:
En McDonalds había un manual de comportamiento, en el que te explicaban que a pesar de que los encargados te estuviesen reprochando y exigiendo constantemente, era indispensable que tu a cada cliente le recibieras con una gran sonrisa y extrema amabilidad.
Yo de verdad que intenté seguir estas instrucciones, pero pronto descubriría que la ley era que lo que recibías era inversamente proporcional a lo que dabas.
Si al cliente lo recibías calurosamente y consultabas amablemente por todas las posibilidades ( con pan normal o pan nuevo, bebida con o sin hielo, las patatas quiere normales o le gustaría probar nuestra última variedad?) el te contestaba arisco o incluso agresivo. Le molestabas! Le molestaba tu sonrisa! Le molestaba tu interés! Le molestaba tu paciencia!
En cambio, si mi trato era brusco y antipático (siempre y cuando no hubiese un jefe pululando cerca claro!), casi cada cliente se convertía en un corderito degollado. Pasaba el mal trago y las agresiones verbales o visuales que yo le lanzaba estóicamente para al final irse mas contento que unas castañuelas con su comida y despidiéndose casi siempre muy amablemente de mí!
Así que yo ya desarrolle un estilo personal para el trato de la clientela. Cuando llegaban, en lugar de hacerles el gran saludo, bastaba el gesto de pregunta con la cabeza. Conseguíamos entendernos con el mínimo esfuerzo de comunicación tanto verbal como corporal.
El controlador:
Este estilo mío funcionaba muy bien, ahorraba energía y choques innecesarios con el resto de la humanidad, pero algunas veces me ví obligada a modificarlo a la fuerza!
Porque existía la figura de “el controlador”, diría que se trataba realmente de “el coco”, que viene el coco, y si te portas mal, se te llevará (el bar/restaurante).
Los controladores se encargaban de supervisar que la actividad de los McDonalds que se encontraban en su zona asignada, cumplían íntegramente con toda la normativa establecida. Me parece que no debíamos cumplir con ninguna de la normativa, porque este personaje podía aparecer por sorpresa, y cuando lo hacía, cundía el pánico! Pero solo entre los superiores, porque para nosotros, los inferiores, en cuestión de estrés, mejoraba mucho la situación!
El trabajo que habitualmente hacíamos entre 4 ó 5 pasaba a hacerse entre 8 ó 9. Creo que hasta hacían llamadas furtivas a escondidas del controlador para que viniese mas gente inmediatamente a trabajar. Y de repente todo marchaba como la seda. A un ritmo pausado y tranquilo, cada cual realizaba su tarea casi sin esfuerzo. El controlador se colocaba en cualquier lado del restaurante, tanto en la zona de clientes como en la de empleados, y se limitaba a observar el funcionamiento. Entonces era cuando YO tenía problemas.
El tonelito:
Uno de los superiores era una mujer de unos 40 años, bajita y regordeta, ya no se si alemana o de algún país nórdico. Si yo había iniciado mi formación en McDonalds como si fuera a hacer carrera, ella se tomaba su puesto tan en serio como si estuviese trabajando en la NASA. Teníamos muchos encontronazos/choques y el de la visita del controlador fue uno mas.
Yo me encontraba la mar de formalita en mi caja, haciendo mi trabajo como mejor sabía y con el controlador en los alrededores husmeando. Llegó un cliente y le hice mi tradicional saludo, cuyo centro de información se encontraba en el movimiento de mi barbilla hacía arriba indicándole que podía hablar. Esto lo vió tonelito y se precipitó a mi caja: “Unos maravillosos buenos días, ¿qué podríamos ofrecerle para que empieze usted muy bien la mañana?”
El cliente se quedó patidifuso con la nueva situación, muy cortado y avergonzado dijo que quería un cafe y una cheeseburger. Yo y tonelito lo escuchamos con interés y ella respondió inmediatamente “Por supuesto, ahora mismo se lo servimos” a la vez me indicó que me ocupara de la hamburguesa que ella iba a por el café, y mientras se alejaba y yo colocaba la hamburguesa en la bandeja, el cliente ya muerto de curiosidad y de intriga me preguntó “Eres nueva?”. Le expliqué que no, que estábamos un poco mas raros de lo habitual porque había venido el controlador y le teníamos mucho miedo. Después de haber resuelto esta incógnita, el cliente se quedó mucho mas tranquilo y marchó con su hamburguesa y café a otra parte. Me quedé a solas con tonelito, que tras despedir al cliente como si se tratara de su hijo y se fuera a la guerra, se volvió a mi y me dijo “Frau González (señora González en alemán), hoy ha venido el controlador y a usted no la ha visto nunca, no la conoce, por lo que se va a fijar mucho en usted. Por lo que mas quiera y aunque solo sea por hoy, SONRÍA usted! Tiene que sonreir!!
En esto llegó el siguiente cliente, no pude evitarlo y de nuevo hice mi movimiento de mentón! Pobre tonelito casi se me muere allí! A todo correr repitió su hermoso speech de bienvenida y entre las dos despachamos a otro sorprendido cliente. Una vez se hubo ido, me repitió el saludo oficial para ver si se me quedaba grabado en el cerebelo, pero no conseguía entrar, mi orgullo y mi rebeldía le cerraban el paso. Antes muerta que no sencilla.
La pobre mujer del Kosovo, que muy próximamente estando de servicio sería atacada por un turco, se acercó a mi y, muy amigablemente y poniéndole todo su empeño me dijo “No es tan difícil, solo es decir “unos maravillosos buenos días”" Justo llegó un cliente a su caja, se recolocó en su lugar y me dijo “Mira” y le repitió al recién llegado nuestro queridísimo y oficial saludo.
Vino mi siguiente cliente y……………………NI PA DIOS, el movimiento de mentón fue lo único que se llevó. Por alguna razón, nos podían hacer y nos podía pasar de todo en McDonalds, pero no cedería con lo del saludo. Eso si, estaba dispuesta a negociar y podía llegar a un acuerdo: cambiar el mentón por el saludo indio “Hao-jau”.
Tonelito ya se dio por vencida y el controlador en algún momento ahuecó el ala, dejándonos gracias a Dios poder volver a nuestro estrés diario y olvidar estos pequeños problemas de comunicación y civilización.
Las temibles llaves de las cajas:
Había un problema grave sin solución alguna en McDo. Al empezar la jornada laboral te asignaban una caja con el dinero establecido, se llevaba esa caja al frente, se colocaba y ya empezabas.
Entonces llegaban los felicianos o indecisos o rabiosos o impacientes clientes y empezaban con sus pedidos. El problema eran los cambios de opinión. Uno decía “dame 2 hamburguesas” tu no tecleabas y preguntabas “algo mas?”, y el respondía “y una coca-cola” y le decías “y será todo, no prefieres un menú?” y el respondía “no, ya está, así”. Entonces dabas a las teclas y TACHAN “bueno no, mejor me cojo 12 mcnuggets y dejo una de las hamburguesas”. Aquel era un momento dramático para nosotros, los currantes de las cajas! Aquel capullo no sabía que había acabado con una de mis pocas vidas en aquella difícil partida. Esto suponía tener que llamar a un superior, que viniese con su llave, y borrase u anulase los últimos datos que habían quedado registrados en la caja, para que así cuadrase al final del día. Pero claro, estas anulaciones no eran nada bienvenidas! Los supervisores tenían muy poca paciencia y eran capaces de echarte una gran bronca!
Como solo había 2 segundos para interactuar mientras había que currar, venía, hacía la anulación, te reprendía y se iba. No te dejaban explicar que habías preguntado 4 veces antes, que habías esperado hasta el último momento para marcar el pedido pero que aún así te la habían dado. Y es que los superiores se guardaban y reservaban toda la paciencia y comprensión para cuando estallara el fuego….
Como la cosa estaba así, elegías: o cada vez que se hacía una operación finalmente errónea en la caja, avisabas al encargado o hacías tus propios cálculos matemáticos, le decías al culpable lo que le tocaba pagar (totalmente en contra de la normativa) y te encargabas tu mismo de intentar cuadrar la caja más adelante. Si le tocaba pagar menos al cliente, te quedaba pendiente meter mas dinero en caja, así que cuando venía alguien pidiendo algo simple y que suponía solo recibir una moneda, le decías el precio y si te daba justo, lo guardabas, hasta poder meterlo en caja en el siguiente pedido ( la caja solo se abría cuando introducías un pedido). Si hubiesen sabido esto los “superiores” nos hubiesen fusilado! Pero era mas relajado hacerlo así que tener que llamarlos a ellos!
Borrachos:
Estos también visitan McDo. Y tengo todavía recuerdo de ellos porque con los fuertes focos que tienen todo el territorio perfectamente iluminado y con el rápido ritmo que ahí había, resultaba muy chocante y cómico tener a un borracho plantado frente a tí intentando juntar sus neuronas y pensamientos para hacer su encargo. Un cara a cara con un borracho! Si metía la mano en el bolsillo para buscar su moneda, y tardaba largo tiempo en encontrarla. Tu como espectadora lo vivías con la misma intensidad y te llevabas la misma sorpresa que el cuando finalmente aparecía. Todas sus reacciones estaban lentificadas y eran interesantes de observar, podías seguir el hilo de su confusión con mucha facilidad.
Antojos:
Otra cosa curiosa que sucedía. Venían antojados. Se supone que la elaboración de la comida en McDonalds actúa como una maquinaria que saca productos idénticos y muy concretos. Igual que en una fábrica. No hay ningún gran chef ni innovación o creatividad diaria con los platos. ¿No? Esto lo sabemos todos. ¿Si? Pues es curioso pero hay gente que esto parece que no se lo acabe de creer.
A veces aparecían por allí individuos innovadores y vanguardistas, que por ejemplo me decían ” quiero una hamburguesa de pollo pero en vez del pan que le ponéis me gustaría que me lo pusieséis en el pan de hamburguesa de la BigMac y si pudiese ser también con pepino y ketchup pero sin ponerle la mayonesa”………..
“Mandeeeeee?”, “se te pasa por la cabeza que aquí vamos a hacer esto por tí?” pero si no existes para nada, te saludamos efusivamente pero no eres mas que un nº o 5€ mas en nuestra caja! Como para ponernos a hacer malabares e interrumpir el funcionamiento de nuestra maquinaria por ti. No nos des el coñazo!!
Aparte estaban los codiciosos con gula. Querían un helado con chocolate por encima pero a ser posible ponerle mucho mucho chocolate y si quiero en vez les pongo menos helado!
Mareas/Modas/Tendencias:
Igual que en el mar y que en el mundo de la moda, hay fenómenos y rachas que se notan en McDo.
Un día venía todo el mundo con billetes grandes y sin cambio, otro llegaban todos de buen humor, otro de mal humor…era como corrientes por las que fluían todos igual!
Intransigencia:
No se si había otro manual solo para “superiores” donde exigía y explicaba como tratarnos siempre un poco mal y tener algún comentario de reserva criticón y que exigía todavía poco mas!
Si estaban todos los contenedores cubiertos, todos los clientes servidos, toda la zona limpia y despejada y te cruzabas con algún “superior”, entonces podía decirte ” a ver si te planchas la falda!?”, ya que no le quedaba ninguna otra posibilidad de ataque.
Cierre de caja:
Cada día tenía que llegar el fin. Se pudiera pensar que por lo que decía el calendario laboral sabrías cuando ibas a salir. Pero era mentira, dependía de como todo salía. Después de 6 horas trabajando, sin comer ni casi beber, ya que estaba prohibido porque el cliente te podía ver, llegaba la hora de desaparecer, pero para eso la encargada tenía que volver, cerrar la caja y recoger. Pues esto a veces era difícil de hacer.
Si había mucho trabajo, por falta de empleados te dejaban allí todavía mas rato. Ya ibas casi 7 horas y no querías seguir pagando el pato. Preguntabas y pedías, que vinieran a liberarte, pero nadie parecía escucharte. No pasaba nada, yo tenía un plan de rescate.
Con un cono de helado o un vasito de café, me dirigía a la máquina de chocolate y servía abundantemente. Estaba prohibido que los clientes nos vieran comer, por lo que frente a mi caja me acuclillaba y a escondidas bebía aquel brevaje. Venían clientes, sabían que la caja estaba abierta por estar la luz puesta, pero no veían gente. Yo dejaba el vaso en el suelo y reaparecía de nuevo ante mi caja como una diosa emergída de las aguas, quien sabe, igual con una mancha de chocolate o alguna cosa entre los dientes. Era un nº de magia que había añadido yo a mi desgracia. Entonces aparecía, de nuevo, mi gran amiga tonelito “Frau González!! No puede usted comer delante de los clientes, si tiene hambre nos llama y la suplantamos para que pueda usted irse” Ya, ya, eso sonaba muy bien pero luego no te atendían hasta que no te ponías a cien!
Acordándome ahora de ella, creo que tenía alguna fijación conmigo, seguía todos mis movimientos y se sabía todos mis incumplimientos.
Conocidos:
Había gente que estaba encantada de que yo trabajase allí, por ejemplo mi hermano. Vivíamos en la misma residencia y cuando llegaba de noche y lo encontraba, veía en su mirada un atisbo de esperanza! No le había traído nada? O sí? Igual le había traído alguna hamburguesa para la cena!
Pero resulta que era muy difícil llevarse comida! A pesar de producir cantidades indecentes de comida y de tirarse mucha al cierre cada día, a los trabajadores solo se nos permitía una comida! Como yo tenía familia que mantener, me veía obligada a realizar robos fugaces de hamburguesas para poder sacarla adelante. Cuando estaba a punto de acabar el turno, me giraba y agarraba unas cuantas cosas del expositor cuando no había ningún “superior” mirando. El resto lo veía pero no decía nada, y yo me apresuraba a esconderlas en algún sitio para poder llegar a casa con el botín y alimentar al cachorrín de mi hermano con la caza del día. Mi gran amiga a veces esto también lo veía y hacía comentarios al respecto “Come usted más que ningún otro empleado de la casa, y mire que tenemos hombres grandes”.
Aparte de robos, me veía obligada a hacer trampas, ya que algunos amigos (además de mi hermano) se personaban a veces en mi cola y con una gran sonrisa e ilusionados me hacían un pedido. Entonces yo marcaba un cafe o un agua y empezaba a meterles lo que pillaba en una bolsa para llevar, todo esto rápido para que no se viese que lo anotado en caja no coincidía con lo que estaba preparando! Era divertido ver llegar a mi hermano o un amigo, tratarles como desconocidos y actuar como si no nos conociésemos de nada!
Al de unos meses llegó el verano y yo me volví a España por una temporada, por lo que dejé el trabajo. De este me iría mas airosa que del de Taxería Maredo. Al explicarles que tenía que volver a España por un tiempo pero que volvería a Alemania, me dijeron que podía volver con ellos, pero para quedarme mas tiempo que esta primera vez! Nunca volví, y recuerdo todavía con pena como un compañero de trabajo, de Albania, que se había visto obligado a dejar su país, me aconsejaba que estudiase mucho ahora que estaba en la universidad para no tener que acabar allí.
El retorno:
Algo iría descubriendo en cada trabajo y cada experiencia que tuviese: cuando me encontraba en medio de grandes dificultades o en situaciones que no dominaba, mi intolerancia hacia el mundo exterior ya no existía. Demasiado ocupada intentando mantenerme en pie a mi misma y a mi circunstancia, no había sitio ni tiempo para intolerancia. Desaparecía, ahora era yo muy comprensiva.
Peeeero, en cuanto conseguía el control de una situación, cuando por fín salía a flote de algún naufragio o inundación…..Lo primero que reaparecía y lo que con mas fuerza volvía, sin haber perdido nada de nada en toda esa travesía, era…..una vez mas…..mi intolerancia! Arrrjjjjj
POR ESO NOS VA COMO NOS VA…..ESTAMOS CENTRADOS EN NOSOTROS, NUESTROS PROBLEMAS Y NUESTRAS METAS Y AL RESTO EN REALIDAD PLIN….