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IPC Real

Desde que ya no funciona el “patrón oro” y un billete no representa nada físico sino simplemente la fe en su emisor se ha oficializado el viejo dicho que dice que la base de la economía es la confianza. Mientras haya confianza la economía puede ir bien aunque haya puntos “oscuros”. ¿Por qué? Porque si los consumidores y las empresas y los bancos creen en un buen futuro gastarán, invertirán y prestarán y de esto modo se generará empleo bien pagado por lo que el círculo virtuoso seguirá funcionando y se seguirá gastando, invirtiendo y los bancos financiando los proyectos de futuro.

Para que la confianza no se pierda los discursos de los responsables políticos y económicos suelen ser mayoritariamente tranquilizadores ya que si se pierde se cae el crecimiento económico y se entra en un círculo vicioso: los consumidores no gastan, las empresas ganan menos y reducen su inversión y los bancos contraen el crédito porque la morosidad aumenta. Y el orden puede ser el inverso como está ocurriendo con la actual crisis: los bancos reducen el crédito ante el estallido de la burbuja inmobiliaria y a la morosidad por malas inversiones, contraen el crédito a las empresas y el consumidor, asustado ante todo esto, gasta menos y por lo tanto compra menos a las empresas que reducen sus beneficios y, finalmente, se genera paro. Aparte del problema en la sociedad que esto genera, es evidente que si el paro aumenta y las empresas y bancos ganan menos también se rebajan los ingresos de la administración pues se cobran menos impuestos a la vez que debe aumentar el gasto social.

Todo esto es muy básico y nada original pero hay un factor que puede minar la confianza y que habitualmente pasa desapercibido: la veracidad de los datos oficiales. No ya porque sean ciertos o no, sino por la forma de calcularlos. Y harían falta páginas para explicar cómo por ejemplo el dato de pedidos industriales USA se distorsiona cada mes con los pedidos gubernamentales de maquinaria de guerra o los manejos del Departamento de Trabajo con el dato de empleo mensual…hay muchos ejemplos. No obstante, uno de los que más me llama la atención es el del cálculo del IPC.

Pongamos como ejemplo a España, cuyo IPC en el 2007 fue el 4.2%, esto debería significar que de media los precios subieron un 4.2% pero es evidente que un televisor -por poner un ejemplo- no lo compras cada semana y ni siquiera cada año pero la leche (que subió el 31%) es casi diaria, o el pan (+14%) e incluso los carburantes (+16.2%). Hay quien dice que la percepción de estos gastos -al ser cotidianos- nos hace creer que la inflación es más alta de lo que es pero yo creo que es el sistema de ponderación el que no es justo.

Cómo es posible que cuando los precios de las viviendas subían un 30% anual la inflación fuera sólo del 3% si la mitad del presupuesto familiar se va en pagar la casa propia? Vayamos más lejos: En la década de los 20, los precios de las acciones en EEUU se multiplicaron una media de 3,5 veces en cinco años, pero los precios de los bienes de consumo no variaron significativamente. ¿Deberíamos concluir que no hubo inflación? ¿Por qué? ¿Porque excluimos de los índices de inflación, sin motivo alguno, los activos financieros? Si los bajos tipos de interés que hemos tenido en España durante los últimos años hubiesen afluido, en lugar de al crédito hipotecario, hacia el crédito al consumo, el IPC se habría disparado (en vez de los precios de la vivienda) y sí habríamos sufrido inflación oficial.

Las actuales ponderaciones basan del 2001 y se ajustan cada año mínimamente. Los últimos datos que dispongo son estos:

Grupos IPC, base 2001 
Ponderaciones 2002   

 

 

IPC, base 2001 
Ponderaciones 2003   

 

 

IPC, base 2001 
Ponderaciones 2004-2005   

 

 

IPC, base 2001 
Ponderaciones 2006   

 

 

01. Alimentos y bebidas no alcohólicas 21,86 21,93 22,60 22,28
02. Bebidas alcohólicas y tabaco 3,22 3,18 3,17 3,07
03. Vestido y calzado 9,93 9,90 9,73 9,25
04. Vivienda 11,03 10,68 10,69 10,71
         
05. Menaje 6,36 6,41 6,41 6,17
06. Medicina 2,81 2,75 2,68 2,72
07. Transporte 15,58 15,32 14,40 14,91
08. Comunicaciones 2,57 2,73 2,99 3,28
         
09. Ocio y cultura 6,73 6,83 6,76 6,78
10. Enseñanza 1,74 1,67 1,67 1,68
11. Hoteles, cafés y restaurantes 11,27 11,18 11,23 11,45
12. Otros bienes y servicios 6,91 7,39 7,39 7,72
         
TOTAL 100,00 100,00 100,00 100,00

Con estos datos se puede comprobar que la inflación afecta más a los más pobres que son los que basan su consumo sobre todo en el apartado primero.

Ahora que cada lector vea si esta tabla se ajusta a sus gastos habituales y comprobaremos que este cálculo -muy similar en todos los países de nuestro entorno- es muy subjetivo… Eso sí, mientras nos creamos los datos -y vuelvo al tema de la confianza- todo irá bien y aceptaremos que nuestros sueldos y pensiones suban cada año el IPC oficial y con ello pensemos que no perdemos poder adquisitivo.

En esta web oficial se puede calcular cuanto ha subido el IPC oficial desde diferentes fechas (datos desde 1961): 

PD – De todos modos a otros les va peor, mirad las cifras del país más inflacionista del mundo:

Resumen de prensa:

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Escrito por Droblo el 13 de noviembre de 2008 con comentarios no permitidos.

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