Días de penitencia

En el año 325 en Nicea la Iglesia acordó que la Pascua de Resurrección se celebraría el primer domingo después de la primera luna llena posterior al equinoccio de primavera. El equinoccio tiene lugar en torno al 23 de marzo pero la noche en la que la luna es plena varía cada año y de ahí que varíen cada año las fechas de celebración de Semana Santa. Y justo este 2011 ha coincidido con unos días de lo más movidito en los mercados hasta el punto que este mini-artículo de Jueves Santo se iba a titular “enfriando la euforia” y pretendía bajarnos de la nube en la que muchos creían que España estaba gracias a la mejora de algunas  variables de los mercados financieros…y en unas pocas sesiones, resulta que los propios mercados financieros se han encargado de frenar el optimismo que yo pretendía matizar con unos gráficos del servicio de estudios de la Caixa donde se aprecia lo lejos que estamos de los objetivos deseables para nuestra economía:

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Mittal

Lakshmi Niwas Mittal nació pobre en 1950 en una aldea sin energía eléctrica de la región de Rajastán, en la India y su formación académica se reduce a una licenciatura en comercio y contabilidad. Su familia se trasladó siendo él niño a Calcuta donde su padre abrió un pequeño taller metalúrgico que es el germen … Leer más

La semana en los mercados

La semana en los mercados 5Roentgen realizó experimentos con rayos X para estudiar la estructura del átomo y se encontró, para sorpresa de todo el mundo, con que los rayos X también hacían transparente el tejido vivo…es decir, intentando revolucionar la física lo hizo con la medicina. Del mismo modo la FED ha experimentado con el helicóptero de Bernanke para frenar la caída del sistema financiero y, según sus seguidores, ha encontrado la solución a la crisis. Asumamos que es cierto y que los problemas se arreglan con liquidez para los bancos y endeudando más al país y que con el tiempo ya se podrán ajustar todas las variables confiando en un aumento del consumo privado y en un  nuevo proceso de endeudamiento de las empresas y los particulares (por ejemplo, si se quieren vender más casas hay que asumir que habrá más hipotecados). Olvidemos que el aumento de la inflación nos reduce el poder adquisitivo -y por tanto nuestra capacidad de gasto- y que la subida de tipos de interés perjudicará nuestra capacidad de pagar los créditos. Pues bien, ese “mundo ideal” es el que parece descuentan los mercados bursátiles y, yo aún diría más, los de deuda, ya que a estas alturas aún seguimos en tipos de interés históricamente muy bajos que permiten a las mayores economías –EUA, Japón, Alemania…- conseguir financiación barata.

Pero en este “mundo ideal” echo de menos el valorar mejor los numerosos riesgos y uno de los que menos se habla es del geopolítico. Todos hemos comprobado cómo la situación en Libia –que apenas redujo la producción de la OPEP un 2% en marzo- ha encarecido notablemente el precio del petróleo y demuestra lo peligrosa que es nuestra dependencia en energía y materias primas. Pues resulta que en algunos países muy poco estables pueden estallar –si no lo han hecho ya- revueltas políticas que encarezcan sus principales productos como es el caso de Costa de Marfil con el cacao, la República Democrática del Congo con el estaño y el coltán o Nigeria y otros países productores, con el crudo. Recordemos que ni siquiera hace falta una revolución, una fuerte sequía en Rusia disparó el año pasado el precio del trigo mundial. Y es que el verdadero problema no es el precio, es el suministro. En este artículo repasan los 7 sitios estratégicos –auténticos cuellos de botella- de los que dependemos para proveernos de crudo:

  1. El estrecho de Ormuz, entre Irán y los Emiratos Árabes Unidos – 15,5 millones de barriles por día,
  2. Malaca, entre Indonesia y Malasia – 13,6 millones de bbl / d,
  3. El Canal de Suez, entre Egipto y Arabia Saudita – 1.0 bbl / d,
  4. Bab el-Mandeb, entre Arabia Saudí y Sudán – 3.2 millones de bbl / d,
  5. Bósforo, en Turquía entre el Mar Negro y el Mar Mediterráneo – 2,9 millones de bbl / d,
  6. El Canal de Panamá, entre el Mar Caribe y el Océano Pacífico – 0,8 millones de bbl / d,
  7. Los estrechos daneses, entre el Mar Báltico y el Mar del Norte – 3.3 millones de bbl / d.

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Traslado de poder

Traslado de poder 7Vivimos en una sociedad de consumo mayoritariamente aceptada. En esta crisis incluso hemos podido comprobar cómo los que dirigen el mundo nos animaban a gastar porque la economía se acostumbra rápidamente a unos ingresos y aparentemente nunca prevé que éstos se reduzcan, a pesar de la periodicidad de las crisis. De este modo la solución unánime que han encontrado los gobiernos es aumentar la deuda para compensar la solución que en general han aplicado las familias y empresas: reducción del gasto y venta de activos. Hasta tal punto se han contrapuesto esas corrientes que en España hemos visto gastar dinero público en limpiar fachadas al tiempo que muchos españoles se arriesgaban a conducir sin seguro para ahorrar. Desde que estalló la crisis griega en el primer semestre de 2010 la mayoría de los gobiernos europeos (no así Japón y los EUA) han copiado la solución de los particulares reduciendo gastos. Aún no hay dictamen definitivo de si esta es la opción correcta aunque para algunos –entre ellos España- la elección venía obligada por sus problemas de solvencia.

Dejando de lado esta discusión, mi impresión es que hace falta un cambio psicológico social para consumir menos o más concretamente, consumir sin endeudarse aunque eso afecte a las grandes cifras económicas. El otro día comentaba que todo apunta a que hay suficiente alimento en el planeta para que sobrevivamos varios miles de millones de personas más pero que a día de hoy se hace difícil –tanto por coste ecológico como por coste económico- que el mundo más desarrollado pueda mantener su actual nivel de consumo ante el empuje de las “potencias emergentes”. La pregunta que todos nos hacemos es si no nos estaremos equivocando con estas previsiones y en realidad exageramos el posible crecimiento de estos países y su mayor consumo y la importancia de este “cambio de poderes” de los EUA a China. El ejemplo histórico más cercano no nos sirve de mucho porque es difícilmente comparable: el del Reino Unido, un imperio con amplios territorios por todo el mundo que fue cediendo el liderato económico planetario a favor de los EUA desde la participación de ésta en la Primera Guerra Mundial. Tras la II Guerra Mundial, con Europa –incluida la URSS- y Japón arrasados y con un proceso de descolonización muy avanzado que reduciría enormemente el tamaño del Reino Unido, no quedaba duda que el gran líder económico mundial eran los EUA. Y lo cierto es que entonces también se pronosticó un gran avance –que no existió- de algunas economías “emergentes” como Argentina y además Europa recuperó gran parte de la importancia perdida durante la guerra e incluso el nivel medio del ciudadano británico no se vio apenas afectado por ver reducida la influencia geopolítica de su país.

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La semana en los mercados

La semana en los mercados 9El otro día leí que la imagen del borracho que busca sus llaves perdidas al lado de la farola es tópica no porque haya alguna posibilidad de que estén allí sino porque es donde está iluminado. De este modo, los que estamos en los mercados a veces nos comportamos igual y nos fijamos donde nos enfocan los que manejan la luz pero eso no significa que sea precisamente ahí donde esté lo que más nos interesa encontrar. Abril es históricamente el segundo mes del año tras enero en cuanto a entradas de dinero en fondos de inversión, especialmente notables en los EUA porque el 15 de abril es el último día para poder hacer determinadas inversiones desgravables como planes de pensiones personales con efecto del año anterior. De hecho abril es el mejor mes –en promedio- para el Dow Jones en los últimos 50 años y más concretamente su primera quincena. Esta predisposición estadística –explicada por flujos de liquidez- sumada al buena dato de empleo del viernes pasado y, sobre todo, a la sana corrección que sufrieron durante algunos días de marzo,  ha propiciado que las bolsas americanas hayan marcado nuevos máximos de casi 3 años, acercándose el SP500, principal índice bursátil mundial, a menos de un 15% de los máximos históricos de 2007. Así pues, ¿ignoramos la catástrofe de Japón, la guerra de Libia, la insolvencia de Portugal, las revueltas populares en Oriente Medio, el precio del crudo en máximos de 30 meses, la subida de tipos de BCE, la crisis presupuestaria en los EUA, el descrédito de las autoridades europeas que se han pasado meses negando los 3 rescates que al final han tenido que hacer etc.?

Pues eso parece, además pocos síntomas de fortaleza de una tendencia alcista son tan claros como cuando se obvian las malas noticias y se sobrevaloran las buenas. Y sin embargo yo tengo la misma sensación que en 2007, que hay demasiados riesgos para ser tan complacientes, que nos estamos equivocando cuando subestimamos los problemas. Por ejemplo, el exministro de petróleo de Arabia Saudí ha afirmado que si su país tuviera problemas políticos –algo no tan increíble- el petróleo podría irse a 200 o a quizá 300 dólares por barril y añadió «No espero que esto ocurra en el corto plazo, ¿Pero quién habría previsto lo que ocurrió en Túnez?», dejando claro lo imprevisible de todo. Claro que eso no significa que la bolsa no siga subiendo. Los grandes defensores de la política actual de la FED, como por ejemplo P.Krugman, dicen que la política de inyectar dinero en el sistema comprando activos ha sido un éxito ya que ha debilitado al $ y con ello las exportaciones norteamericanas han resultado más competitivas –y han disparado los beneficios de sus multinacionales- y ha aumentado la riqueza de las familias norteamericanas por la revalorización de la bolsa (conseguida en gran parte porque una porción del dinero que el sistema financiero iba a destinar a comprar la deuda que ahora compra la FED se ha trasladado a la renta variable). Y ambas cosas son ciertas, pero claro, ambas son peligrosas: la primera porque debilitando su moneda encarece las de los demás y por lo tanto perjudica a otros exportadores –y de ahí la “guerra de divisas”- y la segunda porque está conduciendo a una burbuja ya que la euforia bursátil –y en otros activos- no se corresponde con la realidad económica. Además, su efecto es temporal ya que es una medicina que no cura, sólo alivia, y está teniendo un efecto colateral muy dañino: más inflación.

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Un raro trimestre

Un raro trimestre 11Si hace 3 meses nos dicen que el precio de barril de Brent se iba a estabilizar por encima de los 110$, que una coalición occidental iba a bombardear un país musulmán, que en unos días BCE va a subir los tipos de interés, que Portugal está al borde de la insolvencia y que ha ocurrido el mayor accidente nuclear de este siglo en una de las principales economías del planeta pocos hubieran creído que todo eso no hubiera afectado a la tendencia alcista de la bolsa pero es así y una vez más el paso del tiempo ha dejado en evidencia lo difícil que es intentar pronosticar el futuro. Quizás quienes más sorpresas se han llevado han sido algunos estadistas que han visto cómo aliados suyos desde hacía mucho tiempo debían ser colocados en la agenda de los enemigos. Y es que no han sido Irán o Corea del Norte los que han provocado una crisis geopolítica, sino Túnez, Egipto, Libia… Y el motivo ha sido que el considerado “sumiso ciudadano musulmán” tras décadas de dictadura y corrupción ha estallado, pero no por motivos religiosos “yihadistas” como tantas veces se nos había advertido, ya que todos coinciden que la chispa fue la subida de los precios de los alimentos. Incluso una vez empezado el proceso tampoco se supo calibrar la capacidad de expansión de éste y se minusvaloró la importancia de internet y la televisión por cable. Ahora todos ignoramos donde llegará -¿Bahrein, Yemen, Siria…?- y para colmo la política de no intervención internacional se ha tenido que ignorar porque Gadafi no ha tenido problemas en aplastar a bombazos las protestas y Libia no es como Birmania o Burundi, tiene petróleo. Tampoco sabemos si las revueltas y los cambios de líderes significarán algún cambio real para la población. En resumen, ni supimos verla venir ni hacia donde irá.

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