Quien lleve meses dándole vueltas a la hipoteca tiene un motivo más para no seguir mareando la perdiz. Este jueves el Banco Central Europeo ha hecho lo que no hacía en casi tres años: subir los tipos de interés. Un cuarto de punto, ni más ni menos, que sobre el papel parece poca cosa pero que en la práctica cambia el guion de un mercado inmobiliario que ya iba con la lengua fuera.
La subida deja la tasa de depósito en el 2,25%, las operaciones de refinanciación en el 2,40% y la facilidad marginal de préstamo en el 2,65%. Traducido al castellano de andar por casa: pedir dinero prestado vuelve a salir más caro, y eso lo notará especialmente quien esté a punto de firmar una hipoteca.
El reloj corre para los indecisos
Los expertos del sector lo tienen claro y no se andan con rodeos. El mensaje es que ha cambiado el viento y que conviene atar los cabos cuanto antes. Desde el sector hipotecario advierten de que el euríbor reaccionará al alza y de que quien aún no haya cerrado su préstamo debería darse prisa, porque el ciclo ha cambiado de dirección.
Los portales inmobiliarios matizan, eso sí, que una golondrina no hace verano. La vivienda puede encajar esta subida puntual sin grandes sobresaltos; otra cosa muy distinta sería que esto fuera el primer peldaño de una escalera larga de subidas. En ese caso sí veríamos ajustes, tanto en el número de operaciones como en los precios.
700 euros que se esfuman al año
Pongamos números, que es donde duele. Una hipoteca media de 150.000 euros a 25 años con un diferencial de un punto puede encarecerse en torno a 57 euros al mes cuando toque la revisión anual. Hagan la cuenta: cerca de 700 euros más al año, lo que para muchas familias supone unas vacaciones enteras evaporándose en intereses.
Ahora bien, conviene no llevarse las manos a la cabeza todavía. El euríbor llevaba tiempo oliéndose esta jugada. La tensión geopolítica ya había empujado el índice hacia arriba, anticipando buena parte de lo que iba a venir: el euríbor a 12 meses, la referencia de la mayoría de hipotecas variables en España, cerró mayo en el 2,804%, por encima del 2,747% de abril.
Por eso desde los comparadores hipotecarios calman los ánimos: la subida de este jueves no debería provocar un salto brusco e inmediato del indicador, porque el mercado ya tenía buena parte de esa expectativa metida en el precio. El problema, avisan, es que esto huele a que no será la última. Si la inflación sigue dando guerra, el euríbor podría rozar o incluso superar la barrera del 3% antes de que acabe el año.
El fijo, el rey indiscutible
En este escenario de incertidumbre, los españoles tienen claro a qué carta jugar. La hipoteca a tipo fijo se ha consolidado como la opción preferida, aunque la mixta va ganando adeptos por eso de combinar tranquilidad ahora con la posibilidad de mejorar si los tipos bajan más adelante. Los datos hablan solos: el 93% de las hipotecas firmadas el último mes fueron a tipo fijo, frente a un 7% de mixtas y apenas un 1% de variables. Y aunque algún banco ha movido ligeramente sus tipos fijos al alza, sigue habiendo buenas ofertas, sobre todo para los perfiles más solventes.
¿Se acabó la fiesta?
El arranque del año venía siendo de récord: en el primer trimestre se firmaron un 10,4% más de hipotecas que un año antes. Pero la subida del fijo podría poner el freno de mano a ese ritmo. Desde el sector apuntan a que el impacto será gradual, sin cambios bruscos de ciclo, y que lo más probable es que el mercado cierre 2026 en niveles parecidos a los del año pasado. Más estabilización que caída, vaya.
Eso sí, el cóctel es delicado: precios por las nubes y, ahora, financiación más cara echan más leña a un mercado que ya estaba tensionado de por sí. Pero al BCE le quita más el sueño otra cosa: la inflación, que en mayo escaló hasta el 3,2% en la zona euro arrastrada por la guerra en Irán. Está muy por encima del objetivo del 2% que se marca Fráncfort, y mientras esa cifra no se enfríe, el encarecimiento de las hipotecas seguirá siendo, para el banco central, un mal menor.
