Este Jueves será un día crítico para los hipotecados (y para quienes se vayan a hipotecar)

Este Jueves será un día crítico para los hipotecados (y para quienes se vayan a hipotecar) 1

Llegó la hora temida para quienes tienen una hipoteca variable o quieren contratar una. Han pasado casi tres años desde que el Banco Central Europeo subió los tipos de interés por última vez, allá por septiembre de 2023. En aquel momento se cerró una racha asfixiante de diez incrementos consecutivos para frenar la inflación que provocó la invasión de Ucrania. Cuando parecía que el dinero iba a empezar a abaratarse, cosa que habría dado un respiro a los hipotecados y un empujón a la economía del continente, el conflicto de Irán ha roto todos los esquemas de Fráncfort.

El BCE volverá a encarecer el dinero este jueves para demostrar que no le temblará el pulso con los precios. Quiere evitar a toda costa repetir el error de principios de esta década, cuando tardó demasiado en reaccionar ante la escalada de precios por culpa de un diagnóstico equivocado.

Un equilibrio peligroso para la economía europea
Esta decisión llega con efectos secundarios importantes. Carsten Brzeski y Bert Colijn, analistas del banco holandés ING, advierten de que una crisis energética sin fecha de caducidad unada a una inflación al alza dificultan el diseño de la estrategia económica. El riesgo de equivocarse al endurecer la política monetaria es real, por lo que sugieren que la institución debería actuar con mucha cautela.

Los datos recientes no dejan muchas opciones. La inflación de la eurozona repuntó al 3% en abril y escaló hasta el 3,2% en mayo, unas cifras que han dejado el terreno listo para la subida de este jueves. De hecho, el mercado da por seguro el movimiento con una probabilidad superior al 95%. La gran duda ahora es si estamos ante un hecho aislado o ante el inicio de una nueva escalada.

A diferencia del escenario de 2022, la situación actual tiene otros matices:

  • Petróleo en lugar de gas: El encarecimiento energético actual se concentra en el crudo y no en el gas natural, que fue el verdadero dolor de cabeza en la crisis anterior por su impacto directo en la factura de la luz.
  • Más renovables: La Unión Europea cuenta con un escudo mayor gracias al avance de las energías verdes en estos últimos años, lo que reduce la dependencia exterior.
  • Precios estables dentro de la gravedad: Los precios del crudo se mantienen contenidos y lejos de los pronósticos catatróficos que auguraban un barril a 200 dólares.

Por estas razones los inversores calculan que el BCE aplicará como mucho una o dos subidas adicionales en lo que queda de año. Si el conflicto se frena las cosas podrían cambiar rápido a mejor, siempre que el encarecimiento del combustible no termine contagiando de forma masiva a los supermercados y al sector servicios.

El fantasma del error histórico de 2011
Varios expertos del Eurobanco reflejan que la economía actual de la eurozona se encuentra más equilibrada que cuando comenzó la guerra de Ucrania, aunque el peligro de pasarse de frenada sigue sobre la mesa. Desde ING recuerdan el famoso «error Trichet» de 2011, cuando el BCE se obsesionó con la inflación provocada por el petróleo y subió los tipos en plena fragilidad económica. Aquella decisión ahogó la recuperación y empeoró la crisis de deuda soberana en países como España.

El panorama se complica justo cuando se estrena el croata Boris Vujcic como nuevo número dos de Christine Lagarde en sustitución de Luis de Guindos. Le tocará lidiar con una división evidente entre los analistas del mercado.

Por un lado perfiles como el exsecretario del Tesoro italiano Lorenzo Codogno vaticinan que lo peor está por llegar debido a las tensiones en las rutas marítimas del estrecho de Ormuz, lo que obligará a encarecer el dinero de forma más agresiva. Por otro firmas como Julius Baer sostienen que el flojo crecimiento económico y la moderación de los sueldos frenarán los precios a largo plazo, por lo que consideran que bastará con un solo retoque al alza.

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