Las inmobiliarias encaran el final de 2025 con buenas expectativas de venta y un mercado del alquiler cada vez más tenso, según revela la última Encuesta de Sensibilidad Inmobiliaria (ESI) elaborada por el portal Idealista. Pese a ciertos signos de desaceleración, la sensación dominante entre los profesionales del sector es que los precios seguirán subiendo, tanto en venta como en arrendamiento, mientras la oferta continúa sin despegar.
El informe muestra que el 49% de las agencias espera captar más viviendas para la venta respecto al trimestre anterior, y un 53% prevé cerrar más operaciones de compraventa antes de acabar el año. Este dato es significativo, sobre todo si se tiene en cuenta el contexto: aunque la demanda sigue siendo robusta, la oferta no crece al mismo ritmo, lo que mantiene la presión sobre los precios.
De hecho, el 51% de los encuestados cree que los precios de venta seguirán subiendo, aunque el porcentaje ha bajado ligeramente respecto al trimestre anterior. Apenas un 5% de las agencias anticipa una bajada de precios, lo que demuestra que el mercado no espera un giro brusco en el corto plazo.
Pese al leve descenso del Índice de Sensibilidad en Venta, que se sitúa en 71,5 puntos (0,7 décimas menos que el trimestre anterior), sigue estando en niveles muy elevados y por encima de la media de los últimos años, lo que refleja la confianza del sector en la estabilidad y dinamismo del mercado de compraventa.
Alquiler: estabilidad aparente, tensión de fondo
En el lado del alquiler, la situación es más compleja. Solo un 20% de las agencias inmobiliarias prevé aumentar su cartera de viviendas en arrendamiento. En contraste, un 26% anticipa una reducción, y otro 28% directamente ha abandonado esta actividad, hartos del marco normativo surgido tras la reforma de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU).
Esto genera un problema estructural: menos oferta en alquiler implica más presión sobre los precios. Idealista constata que un 45% de las inmobiliarias cree que las rentas seguirán subiendo, y otro 41% opina que se mantendrán en niveles elevados. Solo un marginal 3% se atreve a predecir bajadas, lo que dibuja un panorama complicado para los inquilinos.
El Índice ESI de Alquiler se sitúa en 59,4 puntos, apenas tres décimas menos que el trimestre pasado. Aunque se aprecia cierta estabilización, el trasfondo es de estancamiento con rentas altas y escasa oferta, lo que deja poco margen para el alivio del mercado.
Las cifras también muestran que la inseguridad jurídica percibida por los propietarios ha contribuido a retraer la oferta. Este clima de incertidumbre, sumado al endurecimiento normativo, está afectando a la capacidad de respuesta del mercado en un momento en el que la demanda de alquiler sigue en máximos.
En resumen, las previsiones para el cierre de 2025 muestran un sector inmobiliario dividido en dos velocidades: por un lado, una compraventa que se mantiene sólida aunque con cierta ralentización, y por otro, un alquiler atascado en precios elevados, menor disponibilidad y escasa previsión de mejora a corto plazo.
