El euríbor ha arrancado octubre con un movimiento que muchos no esperaban a estas alturas del año: sube con fuerza y roza el 2,23%, el nivel más alto desde abril. Esta reactivación viene impulsada por los datos de inflación conocidos esta semana, que han cambiado por completo el guion que el mercado manejaba hace solo unas semanas. Los recortes de tipos del BCE, que hasta hace poco se daban por sentados a partir de diciembre o inicios de 2026, desaparecen del horizonte a corto plazo. Y eso se nota directamente en el índice de referencia de las hipotecas.
El dato diario se mantiene estable desde el jueves en el 2,224%, pero el nivel al que ha llegado ya marca diferencias: este valor no se veía desde primavera. Además, septiembre cerró con una subida mensual por segundo mes consecutivo, lo que indica que el índice se aleja del perfil descendente que mantuvo desde junio. Aunque sigue lejos del pico del año pasado —octubre de 2024 cerró en el 2,691%—, la presión vuelve a asomar especialmente para quienes tengan revisión semestral de su hipoteca.
Para los hipotecados, octubre puede suponer un repunte moderado en las cuotas si su revisión toca este mes. En abril, el euríbor mensual cerró al 2,143%, por lo que la referencia de octubre se situará previsiblemente por encima. Aún no es suficiente para provocar una oleada de revisiones al alza generalizadas, pero sí apunta a un cambio de clima monetario.
Todo apunta a que el suelo ya se ha tocado. Las expectativas de bajadas de tipos se han enfriado y el mercado empieza a descontar una fase de estabilización con cierta inclinación hacia futuras subidas. El BCE dejó claro en septiembre que no contempla nuevos recortes. Si el banco central no mueve ficha, el euríbor tampoco tiene motivos para bajar.
El índice se mueve casi al compás del BCE, reaccionando a las proyecciones y decisiones de política monetaria. La inflación sigue siendo el termómetro clave. Esta semana el dato de septiembre ha sorprendido al alza en las principales economías del euro. Alemania ha subido hasta el 2,4%, la zona euro se coloca en el 2,2% y España roza el 3%. Cifras que alejan cualquier posibilidad de relajación monetaria a corto plazo.
A medio plazo, los futuros del euríbor ya apuntan a una senda ascendente. El contrato a diciembre de 2027, por ejemplo, se sitúa al 2,25%, lo que implica que el mercado no prevé una vuelta a valores por debajo del 2% ni siquiera en los próximos dos años. El BCE proyecta una inflación media del 2,1% en 2025 y por debajo de ese umbral en los dos años siguientes, pero los datos recientes cuestionan esa previsión. Mientras el IPC no dé tregua, el euríbor seguirá inquieto.
