Ayer, el juez de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, dictó orden de busca y captura contra Khadem Al-Qubaisi (el que sonríe en la foto) expresidente de Cepsa y exresponsable del fondo soberano de Abu Dhabi (IPIC), por una operación inmobiliaria que ha calificado como un fraude millonario ejecutado con total impunidad en España en 2016.
Al-Qubaisi logró ganar 100 millones de euros en apenas 24 horas sin poner un solo euro de su bolsillo, aprovechando su posición al frente de Cepsa y su red internacional de sociedades pantalla. El núcleo del escándalo es la compra y posterior venta de la Torre Foster (también conocida como Torre Cepsa), uno de los rascacielos más emblemáticos del Paseo de la Castellana en Madrid.
El día clave fue el 30 de septiembre de 2016, cuando la nacionalizada Bankia, en pleno proceso de reestructuración tras el rescate financiero, vendió el edificio a Muscari Property BV, una sociedad luxemburguesa controlada por Al-Qubaisi, por 400 millones de euros. Sin embargo, el expresidente de Cepsa ya había cerrado, un día antes, la reventa del mismo inmueble por 500 millones a Pontegadea, el vehículo inversor de Amancio Ortega.
Para cerrar la jugada, necesitaba financiación urgente. Bankinter le proporcionó un crédito puente por la misma cantidad que debía pagar a Bankia, utilizando fondos depositados previamente por Pontegadea como garantía. Así, Muscari no aportó capital alguno. De hecho, el auto detalla que el dinero utilizado para pagar a Bankia provenía directamente del precio anticipado por Ortega a través de Bankinter.
La ganancia para Al-Qubaisi fue inmediata y colosal: 100 millones de euros limpios. Y mientras el emiratí desaparecía del mapa, Bankia se anotaba unas minusvalías de más de 400 millones, al vender un inmueble adquirido en 2007 por 815 millones en pleno auge del ladrillo.
Aunque el juez no cuestiona la actuación de Pontegadea, cuyos ejecutivos colaboraron con la justicia, sí carga contra Bankinter, entidad que fue sancionada con 8 millones de euros por el Ministerio de Economía. El banco permitió transferencias a cuentas en Emiratos Árabes Unidos y Curaçao, a pesar de conocer los antecedentes judiciales de Al-Qubaisi, quien había sido detenido en agosto de ese mismo año por su implicación en el escándalo del fondo soberano malasio 1MDB, investigado también por Estados Unidos.
El magistrado subraya además que aún es posible embargar activos en España, entre ellos una retención de 35 millones de euros del precio de compra del edificio por parte de Pontegadea, así como bienes inmuebles en Marbella, Estepona y Madrid, y obras de arte ya incautadas. Todo ello podría servir para resarcir al erario público, dado que los delitos imputados incluyen blanqueo de capitales y fraude fiscal.
La investigación ha requerido la declaración de altos cargos, entre ellos José Ignacio Goirigolzarri, expresidente de Bankia y actual presidente de CaixaBank, así como María Dolores Dancausa, presidenta de Bankinter.
El caso se ha convertido en uno de los mayores escándalos inmobiliario-financieros de la última década en España, con ramificaciones internacionales y una pregunta de fondo: ¿cómo pudo una operación tan lucrativa y sospechosa pasar desapercibida en pleno corazón del sistema financiero español?

No hace mucho le conté a mi pareja la historia del Duque de Lerma, aquel del que se decía: «“Para no morir ahorcado, el mayor ladrón de España se viste de colorado…”»
No sé si conté la historia mal, o si su mentalidad es muy diferente, porque en vez de escandalizarse por la corrupción, y el abuso de poder y tal, lo admiró por su iniciativa y tal…
Con este tipo supongo que le pasaría 3/4 de lo mismo, tanto a ella como a muchos…
No sé por qué algunos admiran a este tipo de personas….
Hay mucha pasta ahí, imagino que simplemente los que podían saber algo pusieron la mano y miraron para otro lado.
«José Ignacio Goirigolzarri, expresidente de Bankia y actual presidente de CaixaBank». No parece que esté usted muy al día, Carlos López.