El euríbor a doce meses, el índice de referencia mayoritario para las hipotecas variables en España, comenzará el mes de mayo cotizando en torno al 2,8%, consolidando así una tendencia alcista que contrasta con el alivio que los prestatarios experimentaron durante gran parte de 2024. La comparativa interanual es elocuente: hace exactamente un año, el indicador se situaba en el 2,081%, lo que supone una diferencia de aproximadamente 77 puntos básicos en doce meses.
Un año de inflexión en la curva del euríbor
Tras el ciclo de bajadas de tipos iniciado por el Banco Central Europeo (BCE) en junio de 2024, el euríbor protagonizó un descenso pronunciado que llevó al índice desde los niveles superiores al 4% de mediados de 2023 hasta mínimos cercanos al 2% a principios de este año. Aquella caída fue una bocanada de aire fresco para millones de familias españolas con hipotecas referenciadas al índice, que vieron reducirse sus cuotas mensuales de forma significativa en las revisiones anuales y semestrales.
Sin embargo, el escenario ha cambiado. La resiliencia de la inflación subyacente en la eurozona, la incertidumbre geopolítica y las dudas sobre el ritmo futuro de recortes del BCE han devuelto presión al alza sobre el índice. El resultado es que mayo arranca con un euríbor que ya supera en más de tres cuartos de punto porcentual el valor registrado en el mismo periodo de 2025.
¿Qué significa esto para las hipotecas variables?
El impacto en las cuotas hipotecarias depende del momento de la próxima revisión de cada préstamo y del capital pendiente. A modo ilustrativo, para una hipoteca media de 150.000 euros a 25 años con un diferencial de Euríbor + 0,99%:
- Con el euríbor al 2,081% (mayo 2025): la cuota mensual se situaba en torno a los 760 euros.
- Con el euríbor al 2,85% (mayo 2026): la cuota asciende a aproximadamente 820 euros.
Eso supone un encarecimiento de unos 60-70 euros al mes, o lo que es lo mismo, alrededor de 720-840 euros más al año. No es el shock que vivieron los hipotecados entre 2022 y 2023 cuando el euríbor se disparó desde negativo hasta el 4%, pero sí representa un retroceso real en el poder adquisitivo de los hogares que revisaron a la baja en 2024 y se enfrentan ahora a una nueva actualización al alza.
El BCE, en un delicado equilibrio
La clave de la evolución del euríbor en los próximos meses reside, como siempre, en la política monetaria del BCE. Christine Lagarde y el Consejo de Gobierno han moderado el discurso sobre nuevas bajadas de tipos ante una inflación que, si bien ha cedido, no termina de anclar se en el objetivo del 2% de forma sostenida en todos los países de la eurozona.
Los mercados de futuros descuentan actualmente uno o dos recortes adicionales de 25 puntos básicos antes de que termine 2026, lo que podría devolver el euríbor hacia la zona del 2,5%-2,6% a finales de año, siempre que no haya nuevas sorpresas inflacionistas o tensiones en los mercados de deuda soberana. Sin embargo, se trata de proyecciones sujetas a revisión constante.
Perspectivas para el resto del año
Los analistas del mercado hipotecario manejan un escenario central de estabilización del euríbor en el rango 2,6%-3,0% durante la mayor parte de 2026, sin los picos extremos del ciclo anterior pero también sin los mínimos que brevemente rozaron el 2%. Para los propietarios con revisión en la segunda mitad del año, la situación puede ser algo más favorable si las bajadas del BCE se materializan según lo previsto.
En este contexto, la vieja pregunta de hipoteca fija versus variable vuelve a cobrar protagonismo. Quienes apostaron por tipos fijos entre 2020 y 2022 —cuando se cerraban préstamos por debajo del 1,5%— disfrutan hoy de una ventaja comparativa evidente. Por el contrario, los que se decantaron por variables en ese mismo periodo, atraídos por el euríbor negativo, han vivido una montaña rusa que aún no ha terminado de estabilizarse.
El euríbor al 2,85% con el que arranca mayo de 2026 es un recordatorio de que el ciclo de abaratamiento del dinero no fue lineal ni permanente. La distancia de 77 puntos básicos respecto a hace un año refleja un cambio de expectativas sobre la política monetaria europea que tiene consecuencias directas y tangibles en el bolsillo de los hipotecados españoles. La prudencia financiera y el seguimiento activo de las condiciones del préstamo siguen siendo, más que nunca, herramientas imprescindibles para cualquier propietario con hipoteca variable.

Qué rico al 2,85 espero que siga subiendo a buen ritmo y sea el momento de las cigarras y a disfruta… Cervecita, quesito y jamón