La política monetaria de la eurozona se encuentra en un punto de inflexión crítico. Según las últimas proyecciones de Bank of America, el ciclo de relajación iniciado por el Banco Central Europeo (BCE) podría estar más cerca de su conclusión de lo que muchos inversores anticipaban. La entidad financiera prevé que la institución dirigida por Christine Lagarde ejecute una última bajada de los tipos de interés en marzo, para dar paso posteriormente a una fase de estabilidad prolongada.
El papel determinante de la política fiscal alemana
Uno de los pilares que sostiene esta tesis es la evolución de la política fiscal en la locomotora de Europa. Hasta el momento, las señales de estímulo por parte del gobierno alemán han sido moderadas, limitando el dinamismo económico de la región. Sin embargo, el análisis liderado por Rubén Segura-Cayuela, economista jefe de Bank of America para Europa, sugiere que este escenario está por cambiar. Se espera que los estímulos fiscales en Alemania comiencen a materializarse de manera progresiva, actuando como un catalizador para el crecimiento secuencial en los próximos años.
Bajo esta premisa, la entidad estima que el Producto Interior Bruto (PIB) de la zona euro experimentará una expansión del 1% en 2026, acelerándose hasta alcanzar el 1,4% en 2027. Esta mejora en la actividad económica reduciría la necesidad de seguir abaratando el precio del dinero, justificando el cese de los recortes tras el movimiento previsto para el primer trimestre de este año.
La inflación bajo control: una perspectiva prudente
En cuanto a la estabilidad de precios, Bank of America mantiene una postura más optimista que la media del mercado. Mientras que el consenso general observa presiones inflacionarias latentes, la entidad proyecta una inflación general del 1,6% tanto para 2026 como para 2027.
Este dato es fundamental, ya que se sitúa por debajo del objetivo simétrico del 2% que persigue el BCE. En un contexto donde la inflación parece estar bajo control y los estímulos fiscales empiezan a tomar el relevo de la política monetaria para sostener la economía, el banco central tendría el margen necesario para detener las bajadas y mantener los tipos en un terreno neutral durante un tiempo considerable.
Consecuencias de una pausa prolongada
La estrategia de un último recorte en marzo seguido de un mantenimiento extendido busca equilibrar dos fuerzas: evitar una recesión profunda y no reavivar los precios. Para las empresas y los consumidores, esto significa que el coste del crédito podría tocar fondo pronto, estableciendo un nuevo estándar para el mercado hipotecario y la inversión empresarial en el medio plazo.
