Renfe se planta ante el Congreso. Aunque la Cámara Baja ha aprobado que vuelvan las indemnizaciones desde 15 minutos de retraso —una medida respaldada por PP, Vox, Junts, ERC, Podemos y BNG—, la operadora pública ya ha avisado de que buscará una vía jurídica para seguir aplicando su sistema actual de compensaciones, que considera más equilibrado y sostenible.
Actualmente, Renfe devuelve el billete a partir de retrasos de una hora, aunque los usuarios del plan de fidelización pueden obtener el doble que sus competidores en algunos casos. En este contexto, la empresa advierte que modificar esta política unilateralmente generaría un desequilibrio competitivo frente a los operadores privados, como Ouigo e Iryo, que solo ofrecen compensaciones a partir de los 60 minutos.
Desde el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible califican la medida aprobada como “demagógica y populista” y aseguran que lo único que busca es «titulares de prensa», sin tener en cuenta las consecuencias reales sobre la operadora pública. Consideran que esta decisión perjudica directamente a Renfe, ya que es la única compañía obligada a cumplir con una compensación tan estricta, mientras las extranjeras continúan bajo un paraguas mucho más flexible.
Renfe propone que, si el Congreso quiere bajar el umbral de compensación por retrasos, la normativa se aplique a todas las empresas del sector por igual. De lo contrario, explican, se estaría castigando exclusivamente a la empresa pública, que presta un servicio fundamental para la conectividad del país y que asume una parte del mapa ferroviario que los operadores privados no cubren.
Desde el entorno del Ministerio recuerdan que esta política de compensaciones no es nueva: en los primeros años del AVE, cuando apenas había seis trenes diarios, se llegó a devolver el dinero por retrasos de solo cinco minutos. Pero aquel escenario no tiene nada que ver con el actual, en el que circulan más de 400 trenes al día, y hasta 1.000 en fechas clave.
También subrayan que fue el propio Partido Popular el que, en 2016, eliminó la devolución del billete por cinco minutos de retraso en el AVE Madrid-Sevilla. Lo justificó entonces como una forma de homogeneizar los criterios de puntualidad. Hoy, sin embargo, ese mismo partido apoya una enmienda que, según el Ministerio, desequilibra las reglas del juego en un mercado ya liberalizado.
El ministro Óscar Puente también ha puesto sobre la mesa la duda sobre la eficacia real de esta medida, ya que en un entorno de libre competencia, imponer reglas diferentes para operadores distintos puede acabar perjudicando al usuario, si eso pone en apuros a la única empresa que llega a todas partes.
El debate, más allá de los retrasos, gira en torno a una cuestión de fondo: ¿Debe Renfe jugar con las mismas cartas que los operadores privados, o asumir condiciones más exigentes por ser pública? La respuesta no es sencilla, pero sí está claro que la sostenibilidad financiera y operativa de la empresa pública está ahora en entredicho, justo en un momento clave para el futuro del transporte ferroviario en España.
