Las nuevas pensiones ya superan el salario medio de los jóvenes y abre una brecha generacional sin precedentes

Las nuevas pensiones ya superan el salario medio de los jóvenes y abre una brecha generacional sin precedentes 1

En el primer trimestre de 2025, los nuevos jubilados del Régimen General de la Seguridad Social cobraban de media 1.760 euros mensuales, una cifra que supone un incremento del 5,5% respecto al año anterior. En paralelo, los trabajadores menores de 35 años percibían, de media, 1.670 euros al mes. Por primera vez, los recién jubilados ganan más que muchos de los jóvenes en activo.

Este dato, más allá del simbolismo, resume una realidad preocupante. La diferencia económica ya no se mide tanto entre ricos y pobres, sino entre generaciones. Así lo alerta el Instituto Juan de Mariana, que en su último informe desmonta muchos de los mitos que circulan sobre la situación económica de la juventud en España.

Una de las conclusiones más demoledoras es el cambio en la distribución de la riqueza. En 2002, los menores de 35 años poseían el 7,5% de la riqueza nacional. En 2022, solo el 2%. Mientras tanto, los mayores de 75 años pasaron del 8% al 20% en el mismo periodo. En otras palabras: los mayores acumulan más riqueza, y los jóvenes tienen cada vez menos.

La situación se agrava si se compara el poder adquisitivo a lo largo del tiempo. Quienes nacieron en los años 80 tienen hoy un 50% menos de riqueza mediana que los nacidos en los años 60. Y mientras que los ingresos reales de los jóvenes de entre 18 y 29 años han caído un 3% desde 2008, los mayores de 65 los han incrementado en un 18%.

La caricatura del “joven derrochador” no se sostiene

Uno de los aportes más relevantes del informe es su crítica a la narrativa que culpa a los jóvenes de su situación económica por “malgastar” en caprichos: smartphones, ocio, viajes o cafés caros. Los datos, sin embargo, desmienten esta imagen.

Según la Encuesta de Presupuestos Familiares, el consumo de los menores de 30 años se ha desplomado un 36% desde 2006, especialmente en bienes como muebles, ropa, transporte y ocio. Solo se mantienen —por necesidad— los gastos en educación y vivienda. En contraste, los mayores de 65 años han incrementado su consumo un 5% en el mismo periodo.

El desequilibrio también se refleja en la vivienda: solo un 20% de los menores de 35 años tiene hipoteca, frente al 81% de los nacidos entre 1945 y 1965 que ya eran propietarios a los 42 años. Una muestra más de la dificultad que enfrentan los jóvenes para formar patrimonio en un entorno marcado por precios prohibitivos y salarios estancados.

Un sistema de pensiones desbordado

El informe del Instituto Juan de Mariana no se detiene en el diagnóstico, sino que también pone el foco en el sistema que, según su análisis, ha generado este desequilibrio. El actual modelo de pensiones es calificado como “insostenible”, ya que, de media, un jubilado recibe un 62% más de lo que aportó a lo largo de su vida laboral. Esta generosidad ha disparado el déficit real de la Seguridad Social, que ya ronda el 3,8% del PIB, lo que equivale a unos 56.000 millones de euros.

Además, la deuda implícita del sistema (las promesas no financiadas) alcanza ya el 507% del PIB. Desde 2010, las cotizaciones no bastan para pagar las pensiones, y el hueco se tapa con impuestos, lo que genera una cuña fiscal creciente sobre los trabajadores activos.

Hoy, entre IRPF, cotizaciones sociales, IVA, IBI y otros impuestos, un salario medio en España soporta una carga fiscal del 55%, según el informe. Esto coloca a los jóvenes en una situación paradójica: cobran menos, pagan más y acceden a menos bienes básicos, como la vivienda.

Un país envejecido, una economía en riesgo

En algunas regiones, como Asturias, el informe señala que el PIB per cápita sigue creciendo, pero no por un mayor dinamismo económico, sino por la caída de la población joven. En el Principado, solo hay 1,4 cotizantes por cada pensionista, y el empleo público crece mientras el privado cae. Un espejo donde podría mirarse el resto del país si no se toman medidas a tiempo.

La conclusión del Instituto es clara: el sistema actual beneficia de forma creciente a los mayores a costa de los jóvenes, con transferencias públicas que consolidan una desigualdad estructural intergeneracional.

Los jóvenes no solo parten con salarios más bajos y menos acceso a la propiedad, sino que cargan con una presión fiscal creciente, lo que agrava aún más el desequilibrio. Para el Instituto Juan de Mariana, es urgente restablecer el equilibrio entre generaciones, antes de que el conflicto no sea solo económico, sino también social y político.