El Banco Central Europeo (BCE) se reúne mañana, una noticia que durante los dos últimos años hemos vivido con alegria ya que muchas veces ha venido con el regalo de una bajada de tipos, lamentablemente la fiesta tiene pinta de haber terminado, El mercado da por hecho que no habrá sorpresas y que se mantendrá la pausa en las bajadas. Pero la gran incógnita no es el presente, sino el futuro: ¿ha terminado ya el ciclo de flexibilización monetaria o todavía queda margen para más recortes?
La mayoría de los analistas coincide en que el precio oficial del dinero en el 2% podría ser el punto final de los recortes iniciados meses atrás. Hay una cierta probabilidad de un ajuste adicional para garantizar la inflación en torno al 2% en 2027, pero el escenario más probable es que el BCE ya haya terminado su trabajo.
¿Esto significa un recorte extra en diciembre?
No todos los analistas dan por cerrado el ciclo y hay quien piensa en una nueva bajada de tipos en diciembre no está descartada. Eso sí, dependerá de cómo evolucione la economía en el segundo semestre. Si la incertidumbre comercial y la cautela en el gasto empresarial pesan más de lo esperado, el BCE podría dar un último empujón para sostener el crecimiento.
La inflación de la eurozona se sitúa en el 2,1% en agosto, prácticamente en línea con el objetivo del BCE, lo que resta urgencia a nuevas medidas.
Lagarde, optimista con un “aterrizaje suave”
Las declaraciones de Christine Lagarde en Jackson Hole han reforzado la sensación de calma. La presidenta del BCE habló de un “aterrizaje suave” de la economía europea, gracias al tirón del mercado laboral y a los efectos acumulados de la política monetaria. Un mensaje que apunta a estabilidad y que respalda la idea de que no hay necesidad inmediata de más recortes.
Un BCE “data-dependiente”
La clave seguirá siendo la dependencia de los datos. Las decisiones del BCE estarán guiadas por las nuevas proyecciones de crecimiento e inflación. En junio, el organismo preveía un crecimiento medio del 0,9% en 2025 y una inflación estabilizada en torno al 2% hasta 2027. Este jueves se actualizarán esas cifras, incorporando además el nuevo acuerdo comercial entre la UE y Estados Unidos, que reduce parte de la incertidumbre en materia arancelaria, aunque no la elimina del todo.
El BCE quiere preservar margen de maniobra: mejor ser paciente y no tener que rectificar después. Incluso se permite cierta “tolerancia” a pequeñas desviaciones de la inflación mientras las expectativas sigan bien ancladas.
Lo que descuenta el mercado
Los inversores ya han tomado posiciones: el mercado solo otorga una probabilidad limitada a un recorte en los próximos nueve meses. Más bien se piensa en el siguiente movimiento, que podría ser en dirección contraria: una subida de tipos hacia finales de 2026 o principios de 2027.
Con este escenario, los expertos consideran que los precios actuales de la deuda a corto plazo están ajustados. Mientras tanto, el BCE seguirá observando los datos, con el radar puesto en la inflación subyacente —todavía en el 2,3%— y en las expectativas de precios, que podrían repuntar en los próximos meses por el efecto de la energía.

Yo tengo la impresión de que el BCE va a esperar a que la FED baje tipos antes de tocar los suyos, si la FED baja tipos un 1% en BCE lo hará en 0,5. No quieren que el tipo de cambio €/$ se les vaya de las manos.