El Euríbor a 12 meses cerró julio en el 2,079 %, lo que marca un nuevo mínimo desde que el Banco Central Europeo inició las subidas de tipos en 2022. La cifra apenas varía respecto a junio, cuando se situó en el 2,081 %, pero representa un descenso acumulado de unos 145 puntos básicos en comparación con hace un año.
Para los hipotecados a tipo variable, este movimiento se traduce en un alivio en la cuota mensual. Un préstamo de 150 000 euros a 30 años con un diferencial del 0,99 % más Euríbor experimenta una reducción cercana a los 123 euros mensuales si la revisión se hace con el nivel de abril. Esto supone un ahorro aproximado de 1 480 euros al año, una diferencia que se nota especialmente en préstamos con mucho capital pendiente de amortizar.
La caída del índice desde comienzos de año ha sido continua. En enero rondaba el 2,5 % y desde entonces ha ido bajando hasta estabilizarse por debajo del 2,1 %. La evolución apunta a un verano de calma, con pocas oscilaciones y un techo que, por ahora, parece estar fijado en torno al 2 %.
Los analistas coinciden en que el margen de descenso es limitado a corto plazo. Mientras algunos consideran que el Euríbor ya ha alcanzado su suelo, otros creen que todavía hay espacio para nuevas bajadas, aunque serían muy graduales. Las previsiones más extendidas sitúan el índice en una horquilla de entre el 1,8 % y el 2 % al cierre de 2025.
En el mercado hipotecario se nota un repunte de la actividad. El descenso de cuotas ha animado la firma de nuevos préstamos, con la banca reforzando la oferta de hipotecas fijas y mixtas, que en muchos casos compiten con tipos por debajo del 3 %. La combinación de un Euríbor estable y unas condiciones más atractivas ha impulsado la compra de vivienda frente a la alternativa del alquiler, cada vez más encarecido en las grandes ciudades.
