Comprar una vivienda en España se ha convertido en una misión casi imposible para buena parte de la población, especialmente para los jóvenes o quienes no cuentan con ayuda familiar. Sin embargo, el mercado sigue activo. ¿Quién está comprando entonces? ¿De dónde sale el dinero en un contexto de salarios estancados, hipotecas más caras y precios en máximos?
En el pódcast El hombre descalzo, el experto inmobiliario Joaquín Caraballo, con años de experiencia al frente de su propia agencia, ha explicado con claridad quiénes son los compradores reales que están dinamizando el sector. Y lo más revelador: no se trata de gente que haya ganado la lotería ni de grandes fortunas, sino de perfiles muy concretos que han sabido aprovechar el momento o tirar de herencia.
El comprador de reposición: vender para volver a hipotecarse
Según Caraballo, el perfil más común en el mercado actual es el del comprador de reposición. Es decir, personas que ya tienen una vivienda en propiedad, la compraron hace entre 10 y 20 años a precios mucho más bajos, la han ido pagando poco a poco y ahora deciden venderla para comprar algo mejor.
Este tipo de comprador suele tener la hipoteca casi liquidada, por lo que al vender su casa obtiene una importante plusvalía. Pongamos un ejemplo:
Imaginemos que alguien compró en 2005 un piso por 120.000 euros. Hoy ese piso podría venderse por 200.000, y si solo le queda por pagar 50.000 de hipoteca, obtiene 150.000 euros limpios. Con ese dinero puede dar una buena entrada para una vivienda más grande, que quizás cuesta 300.000 euros, y volver a hipotecarse por los 150.000 restantes.
No se trata de ricos, sino de personas que, gracias a haber entrado al mercado en el momento adecuado, pueden escalar dentro del sistema inmobiliario. Eso sí, a costa de asumir otra hipoteca de 20 o 30 años, lo que implica volver a empezar el ciclo financiero.
Los “hiperahorradores”: los que no gastan ni en cerveza
Otro perfil mencionado por Caraballo es el de aquellos que llevan años ahorrando cada céntimo. Personas que, sin grandes ingresos, han sido extremadamente disciplinadas en su economía doméstica. No viajan, no salen a cenar fuera, ni se permiten caprichos. Viven con lo justo y destinan todo al objetivo de comprar una casa.
Aunque minoritarios, estos compradores existen y tienen un plan a largo plazo: sacrificar calidad de vida durante años para conseguir la entrada del piso. Son los llamados “hipermegahorrativos”, en palabras del experto.
Los herederos (y la ayuda de los padres)
Y, como no podía faltar, la familia sigue siendo clave para acceder al mercado inmobiliario. En un país donde los precios superan con frecuencia los 200.000 euros incluso en zonas de renta media, contar con una herencia o una donación puede marcar la diferencia entre alquilar o comprar.
Caraballo explica que en regiones como Andalucía, las donaciones de padres a hijos están bonificadas. El impuesto es de solo un 1 % sobre la cantidad donada, lo que facilita operaciones legales y directas para transferir capital a los hijos.
“Si tus padres te donan 30.000 o 40.000 euros —algo nada extraño cuando ya no tienen cargas hipotecarias—, y tú has logrado ahorrar otros 10.000, ya tienes una entrada de 50.000 euros”, comenta.
Esta ayuda, invisible en muchas estadísticas, es uno de los factores clave para entender cómo sigue habiendo compraventas, a pesar de la precariedad de muchos sueldos.
Comprar sigue siendo un privilegio, aunque con matices
En definitiva, los compradores actuales no son necesariamente millonarios. Son personas que ya estaban dentro del sistema, que han hecho movimientos estratégicos o que han contado con ayuda familiar, directa o indirecta. El acceso a la vivienda sigue siendo desigual, pero existen estrategias —al alcance de algunos— que explican por qué el mercado sigue en movimiento a pesar de todo.

“Si tus padres te donan 30.000 o 40.000 euros —algo nada extraño cuando ya no tienen cargas hipotecarias—, y tú has logrado ahorrar otros 10.000, ya tienes una entrada de 50.000 euros”, comenta.
No sé en qué mundo vive esa persona…
Si bien mis padres nos ayudaron a comprar y/o equipar nuestras viviendas, ni de lejos fueron esas cantidades…
Y si/cuando mis hijos quieran ayuda para comprar sus viviendas, mucho me temo que tan solo podré hacer como el padre de Homer, vender mi casa, repartir el dinero e irme a una residencia o algo…