Carla y Alberto son dos jóvenes que, tras vivir tres años juntos en un apartamento alquilado, han decidido dar el paso de comprar su propio piso. Al acudir a la oficina de su banco, sin embargo, se han topado con una dura realidad: se les pide pagar de su bolsillo al menos el 20% de lo que costará la vivienda que pretenden adquirir. Pese a tener un empleo estable, esta pareja todavía no ha reunido esa cantidad de dinero. A sus 29 y 30 años, respectivamente, la realidad es que ambos llevan poco tiempo adscritos al mercado laboral y destinan gran parte de sus ingresos a pagar el alquiler.
¿Tendrán que resignarse estos jóvenes a no cumplir con su deseo de adquirir próximamente una vivienda en propiedad? No necesariamente, pues hay bancos que están dispuestos a conceder una hipoteca a personas con pocos ahorros. Según el comparador financiero HelpMyCash.com, obtener su aprobación es posible si se accionan las palancas adecuadas, aunque solo es recomendable aceptar su préstamo si se tiene el músculo financiero suficiente para saldar la deuda sin problemas.
Encarga la solicitud a un bróker hipotecario
Una de esas palancas consiste en contratar los servicios de un bróker hipotecario, un intermediario que se encarga de contactar con los bancos y de recabar ofertas preferentes. Estos profesionales saben a qué entidades acudir para obtener financiación de más del habitual 80% y son capaces de convencer a los bancos que no suelen conceder hipotecas a personas con pocos ahorros para que acepten este tipo de clientes.
Sus servicios no suelen ser gratuitos: la mayoría de estos profesionales cobran entre 3.000 y 5.000 euros por su trabajo. Ahora bien, pagar suele salir a cuenta, pues conseguir una hipoteca de más del 80% por libre es mucho más complicado. Conviene añadir, también, que solo hay que abonar sus honorarios si se contrata la hipoteca a través de su intermediación. Es decir, que si el bróker no obtiene la financiación deseada o el cliente se echa para atrás, no habrá que pagar ni un solo euro.
Pide la hipoteca junto a uno o más cotitulares
La segunda palanca que puede activarse es que la hipoteca se pida entre varias personas: en pareja, junto a los padres, etc. Cuando un préstamo tiene más de un titular, el riesgo de impago es muy inferior: si un deudor se queda sin ingresos, otro cotitular puede cubrir su parte hasta que se recupere. Y al reducirse ese riesgo, los bancos se muestran más abiertos a financiar un porcentaje superior al 80% de la compra de la vivienda.
Hay que tener en cuenta, eso sí, que todos los titulares son responsables de pagar la deuda. Es decir, que si hay un impago, el banco puede reclamar por la demora a cualquiera de los cotitulares. Los analistas de HelpMyCash aconsejan a los futuros deudores que valoren si les compensa asumir ese riesgo y, en caso de que así sea, que acuerden previamente aspectos clave como de qué manera repartirán el pago o quién se quedará a cargo de la hipoteca en caso de que la relación entre los cotitulares se rompa.
Aporta avales
Finalmente, se puede intentar convencer al banco mediante la aportación de avales. Es decir, que una tercera persona avale el pago de la hipoteca con su casa o con su patrimonio personal. De este modo, como el banco podrá recuperar fácilmente la deuda en caso de impago, es más probable que esté dispuesto a financiar hasta el 90% o el 100% de la compra.
El avalista no tendrá obligación alguna de abonar las cuotas, a diferencia de lo que ocurre con los cotitulares. No obstante, si los deudores no pagan, los bienes con los que avala la hipoteca podrán ser embargados. Teniendo en cuenta ese riesgo, no es aconsejable aportar un aval si no se cuenta con la solvencia suficiente para hacer frente a las mensualidades sin problemas.
Es aconsejable, asimismo, que el aval esté limitado en el tiempo para reducir el riesgo que asume el avalista. Por ejemplo, puede negociarse con el banco que el aval se elimine automáticamente cuando el importe pendiente sea igual o inferior al 80% del valor de la vivienda. Hay entidades como Hipotecas.com que incluyen esta cláusula por defecto cuando se avala con una propiedad para conseguir una financiación de hasta el 100%.
Sopesa los riesgos de pedir una hipoteca de más del 80%
Todos estos mecanismos permiten aumentar las probabilidades de obtener una hipoteca pese a tener pocos ahorros. Antes de lanzarse a contratar uno de estos productos, sin embargo, conviene tener muy claro que financiar más del 80% de la compra de una casa es más arriesgado: como el importe del préstamo será más alto, las cuotas a pagar serán más caras y se necesitará una porción mayor del sueldo para hacerles frente.
En consecuencia, no es recomendable contratar una de estas hipotecas si no se cobra un buen sueldo y no se cuenta con una situación laboral estable (contrato indefinido, empleo con un par de años de antigüedad…).
