El precio del dinero empieza a dar un respiro a los hipotecados. En abril, el tipo medio al que los bancos españoles concedieron préstamos para la compra de vivienda volvió a caer, situándose en el 2,851%, tras el ligero repunte de marzo. Es un dato que no pasa desapercibido en un entorno de vigilancia constante sobre los costes financieros, y más aún cuando el Euríbor, índice rey de las hipotecas variables, mantiene una trayectoria claramente descendente.
El movimiento devuelve la estadística a la tendencia bajista que se había mantenido desde agosto de 2024 y que solo se interrumpió en marzo, cuando el tipo medio repuntó hasta el 2,923%. La caída mensual es de 7,2 puntos básicos, pero lo más relevante está en la comparativa interanual: frente a abril del año pasado, el coste medio de firmar una hipoteca ha bajado casi un punto. Una diferencia que se traduce en varios cientos de euros al año para quienes compran ahora.
En paralelo, en la eurozona también se registran recortes. El tipo medio de los préstamos hipotecarios de entre uno y cinco años se redujo en abril hasta el 3,510%, desde el 3,530% de marzo. Hace justo un año, ese mismo indicador estaba en el 4,000%. Esta leve bajada va en sintonía con la expectativa de que el Banco Central Europeo abra la puerta a un primer recorte de tipos en su reunión de junio.
Pero el gran termómetro para el bolsillo de los hipotecados sigue siendo el Euríbor. El índice cerró abril en el 2,143%, encadenando una nueva caída desde el 2,398% de marzo y muy por debajo del 3,703% de abril de 2024. La media de los primeros cuatro meses de 2025 se sitúa en el 2,37%, frente a un 2,90% de tipo medio en las hipotecas firmadas este año.
La desconexión entre el Euríbor actual y los tipos a los que los bancos están prestando refleja un cierto margen que las entidades financieras siguen aplicando, aunque ese diferencial se ha ido estrechando. La mejora del perfil de los solicitantes y la competencia por captar clientes también explican por qué los tipos de concesión se mantienen por debajo del 3%, a pesar de que el tipo de depósito del BCE aún está en el 4%.
Este entorno más benigno ha devuelto cierto movimiento al mercado hipotecario, con más ofertas a tipo mixto y ajustes a la baja en las condiciones comerciales. Pero la clave está en la política monetaria. Si el BCE confirma en junio su primer recorte de tipos desde 2016, se abrirá la puerta a nuevas caídas tanto en el Euríbor como en los tipos hipotecarios de nueva firma.
Quienes firmaron hipotecas variables entre 2022 y 2023, justo en el pico del encarecimiento, siguen afrontando cuotas elevadas, pero al menos ya se observa un giro claro en las referencias. La cuestión ahora es si esa tendencia bajista se consolidará a lo largo de 2025 o si la inflación volverá a hacer de freno.
