El impulso del coche eléctrico en España avanza, pero lo hace con freno de mano. Aunque las matriculaciones de eléctricos puros crecieron casi un 80 % en abril (según datos de AEDIVE), la cuota acumulada sigue estancada por debajo del 7 %, muy lejos del 14 % de media europea o el 19 % de Alemania. Solo Italia tiene peores cifras. Para cambiar esto, los fabricantes se ven obligados a ofrecer más que coches: beneficios tangibles que alivien uno de los principales frenos para los compradores, el coste de la infraestructura doméstica y el precio de la electricidad.
En este contexto, Renault ha llegado a un acuerdo con Iberdrola que busca hacer más atractiva la movilidad eléctrica. La oferta promete a los nuevos compradores de cualquier modelo 100 % eléctrico de Renault, Dacia o Alpine un total de 30.000 km de recarga doméstica gratuita a lo largo de tres años, es decir, unos 10.000 km al año. Eso sí, la letra pequeña no es precisamente anecdótica.
Para beneficiarse de esta promoción es obligatorio contratar la instalación de un cargador doméstico Mobilize Home Charger y firmar un contrato de suministro eléctrico con Iberdrola. Es decir, no se trata simplemente de comprar el coche: hay que vincularse a un ecosistema de marca y proveedor energético. Además, no todas las tarifas eléctricas permitirán el máximo aprovechamiento económico de la promoción.
La cifra suena atractiva: según la marca, 10.000 km de carga eléctrica al año pueden equivaler a un ahorro de unos 660 euros anuales, calculado sobre una tarifa media de 0,11 €/kWh en horario valle. Esta estimación se basa en un consumo de 15 kWh/100 km, un valor medio para eléctricos compactos como el Renault Mégane E-Tech o el Dacia Spring. El problema es que este coste es muy variable. Según el tipo de vehículo, la eficiencia del sistema de carga, la potencia contratada o si se cuenta con energía fotovoltaica, el coste real por cada 100 km puede oscilar entre 1 y 10 euros.
Los cargadores Mobilize disponibles alcanzan potencias de hasta 22 kW, aunque los más comunes para viviendas unifamiliares suelen limitarse a 7,4 kW o incluso a 3,7 kW en pisos con menor infraestructura eléctrica. En cualquier caso, Iberdrola se encarga de la instalación, aunque el coste de la misma no está incluido en la promoción. La “recarga gratuita” se realiza en forma de un saldo energético que se va descontando con cada uso, y se gestiona a través de una app vinculada al contrato.
Mientras tanto, otras marcas como Peugeot han optado por extender las garantías o facilitar el acceso a servicios de mantenimiento, en lugar de subvencionar directamente la carga. Y Tesla, aunque no ofrece incentivos energéticos, ha bajado los precios de algunos modelos y sigue ampliando su red de Supercargadores, ahora también disponibles para otras marcas.
La guerra por captar compradores eléctricos en España está lejos de terminar. Y mientras el Gobierno sigue sin agilizar la tramitación del Plan Moves III —con comunidades autónomas que tardan meses en abonar las ayudas—, la iniciativa privada parece estar tomando el relevo.

Tesla sí tuvo incentivos energéticos, en su momento.
Los primero modelos, los más caros también, tenían recargas «gratis» en la red de cargadores de Tesla.
En cuanto se pusieron a la venta los modelos más económicos, 3 e Y, se acabaron los incentivos ya que esos modelos ya eran «baratos»; pero, realmente, creo que quitaron el incentivo energético para todos, salvo, tal vez, para los clientes más antiguos con los modelos más caros.
Respecto a España, y podríamos incluir a toda la Europa menos pudiente, si no somos capaces ni de comprar un Dacia Sandero nuevo (uno de los coches más baratos disponibles), ¿Cómo dia blos vamos a comprar un eléctrico, que puede duplicar o incluso triplicar el precio de salida?
Aparte de que nos hace mucha falta expandir y multiplicar los puntos de recarga, así como su fiabilidad, mantenimiento, etc., etc.