Skype ha muerto, la aplicación que durante años fue sinónimo de videollamadas y que revolucionó la forma en que las personas se comunicaban a través de internet nos ha dejado aunque más bien Microsoft la ha matado. La noticia no ha sorprendido a nadie, pero sí ha despertado una profunda nostalgia entre millones de usuarios que crecieron con esta herramienta, especialmente durante los años en que las llamadas internacionales eran un lujo y las reuniones virtuales aún no eran la norma.
Skype nació en 2003, fruto de la visión de los emprendedores Niklas Zennström (Suecia) y Janus Friis (Dinamarca), en colaboración con un equipo de desarrolladores estonios. Su propuesta era tan simple como disruptiva: permitir llamadas gratuitas a través de internet, primero de voz, y poco después con vídeo, en una época en la que este tipo de servicios eran escasos, caros y tecnológicamente limitados.
El impacto fue inmediato. Skype creció a un ritmo vertiginoso, y en pocos años ya contaba con cientos de millones de usuarios en todo el mundo. En 2013, llegó a representar cerca del 40% del tráfico telefónico internacional, una cifra que dejó en evidencia la transformación que estaba ocurriendo en el sector de las telecomunicaciones. Skype no solo barrió con los modelos tradicionales de telefonía, sino que democratizó el acceso a las comunicaciones globales, especialmente en países en desarrollo.
Pero el legado de Skype va mucho más allá del ámbito personal. Su contribución a la economía mundial fue notable. Facilitó el auge del teletrabajo antes de que existiera ese término como lo entendemos hoy, permitió a las empresas ahorrar millones en gastos de comunicación, y dio origen a una nueva forma de colaboración global. Profesionales, freelancers, docentes y emprendedores de todo el planeta encontraron en Skype una herramienta clave para operar sin necesidad de estar físicamente en el mismo lugar. Incluso instituciones internacionales y gobiernos comenzaron a utilizarlo para sus reuniones internas.
El modelo de Skype también sirvió de inspiración para todo un ecosistema de plataformas digitales. En Estonia, país donde se desarrolló gran parte de la tecnología de Skype, su influencia fue decisiva para el nacimiento de una de las sociedades digitales más avanzadas del mundo. Se convirtió en símbolo del talento tecnológico europeo y del potencial de las startups fuera de Silicon Valley.
Sin embargo, el éxito inicial no garantizó la permanencia en la cima. La llegada de nuevas plataformas como Zoom, WhatsApp, Google Meet o FaceTime fue erosionando su base de usuarios. A pesar de que Microsoft compró Skype en 2011 por 8.500 millones de dólares y trató de integrarlo dentro de su ecosistema, la aplicación no logró adaptarse a las nuevas exigencias del mercado: la experiencia de usuario se volvió más confusa, aparecieron problemas técnicos, y la competencia ofrecía soluciones más intuitivas, rápidas y flexibles.
Durante la pandemia de COVID-19, cuando el mundo entero recurrió a las videollamadas para seguir funcionando, Skype tuvo una oportunidad de oro… que no supo aprovechar. Fue entonces cuando plataformas como Zoom vivieron su explosión definitiva y se posicionaron como las nuevas líderes. Microsoft redirigió entonces su estrategia hacia Teams, una plataforma más robusta y orientada al entorno profesional, relegando a Skype a un segundo plano.
El cierre oficial de Skype en 2025 marca el fin de una era, pero también el nacimiento de su legado. Su historia es la de una herramienta que transformó la comunicación global, que acercó a familias separadas por miles de kilómetros y que permitió que millones de personas trabajaran y aprendieran de forma remota mucho antes de que eso fuera lo habitual.
Para quienes alguna vez dijeron “te skypeo luego”, su recuerdo seguirá vivo. Y aunque la aplicación desaparezca, su influencia está presente en cada videollamada que hacemos hoy.

Al principio de nuestra relación, y antes de conocerme, mi pareja se dejaba un pico en locutorios, y tarjetas de llamada internacional para poder hablar con su familia.
Ya llegó un momento en que, cuando pasaba por casa, usaba el PD con Skype, y cuando compré un portátil, pues más aún.
Aunque no recuerdo que la comunicación con Skype fuera especialmente fluida, claro que nuestra conexión a internet tampoco era de las mejores…
Creo que la mu.erte de Skype, al menos para nosotros, fue Whatsapp, llamadas y luego videollamadas por internet, que si había wifi a ambos lados era «gratis», y podías hacerlas cuando y donde quisieras, sin depender de PCs, portátiles o tablets…
En fin, mi pareja sigue usando whatsapp incluso teniendo unos 200 ó 500 minutos al mes en llamadas internacionales «gratis». Es más, muchas veces me llama usando whatsapp, incluso teniendo llamadas gratis entre nuestros teléfonos…
Lo cual, para mí, si voy conduciendo, es un poco fastidioso, ya que el sistema de mi coche no se lleva muy bien con las llamadas de whatsapp, aunque el resto las gestiona bien…
PD: Veo pocos comentarios últimamente y no sé si les pasará a todos como a mí, que se me censuran casi todos los comentarios, y si aparecen, es (muchas) horas después, o incluso días después, si es que llegan a aparecer…
Por favor, revisad los algoritmos o lo que sea, que ya desanima comentar…
Si el filtro de AQUI desincentiva los comentarios.
Sin embargo en la sección Euribor diario, los comentarios van a tope sin filtro.
llevo 3 dias intentar saludar aqui a los foreros y no hay manera…
Es representativo… existe un foro sin foreros … y tan pancho… parece que nada depende de ellos…
Y el sueño húmedo, de que exista economía sin depender de los consumidores y su poder adquisitivo…
Skype en su momento fue un gran avance en las comunicaciones, pero la propia evolución de las aplicaciones de mensajería lo ha dejado obsoleto. Iba a decir sin posibilidad de reconvertirse, pero pensándolo mejor, podía haber evolucionado y convertirse en una aplicación tipo Whatsapp, Telegram… Estas aplicaciones también se comieron al Messenger que usábamos vía web… Con todos los temas tecnológicos enseguida pareces el abuelo cebolleta contando historietas, pero que vienen de hace muy pocos años…
He vuelto y todo el mundo hablando de apagón :-)
Sin embargo, viendo los temas del foro recalentados y la ausente participación de los foreros, lo que llama la atención es que sobre los temas que de verdad importan al dueño del foro no le apetece escribir y a los foreros no le apetece leer… apatía absoluta…
Hola, yo casi nunca consigo que me publiquen los comentarios, ya desisto…