El Banco Central Europeo (BCE) ha cumplido con las expectativas del mercado y ha recortado sus tres tipos de interés en 25 puntos básicos, dejando la tasa de depósito en el 2,50%, el tipo de financiación en el 2,65% y la facilidad marginal de crédito en el 2,90%. Pero más allá del ajuste técnico, el mensaje clave que deja la reunión de este jueves es preocupante para los hipotecados yaque el BCE podría estar muy cerca de una pausa en su ciclo de recortes.
El organismo dirigido por Christine Lagarde ha señalado en su comunicado que la política monetaria está adoptando una orientación menos restrictiva, ya que la bajada de tipos está reduciendo el coste del crédito para empresas y hogares, impulsando así el crecimiento del crédito. Esta declaración ha sido interpretada por los mercados como una señal de que los recortes podrían detenerse pronto.
El BCE ha reducido los tipos en 150 puntos básicos desde junio de 2024, cuando comenzó este ciclo de relajación monetaria tras la desinflación iniciada en 2023. En aquel momento, la inflación había superado el 10%, pero desde entonces ha descendido hasta situarse en torno al 2,4% en febrero de 2025. Sin embargo, el BCE sigue sin ver garantías de que la inflación se estabilice de forma sostenida en el objetivo del 2%, lo que ha llevado a algunos miembros del Consejo de Gobierno a abogar por frenar los recortes y evaluar la situación antes de seguir bajando los tipos.
Inflación resistente y crecimiento débil: un dilema para el BCE
La gran preocupación del BCE sigue siendo una inflación que, aunque a la baja, sigue mostrando resistencias. Las previsiones actualizadas del banco central indican que el IPC medio de la zona euro será del 2,3% en 2025, del 1,9% en 2026 y del 2,0% en 2027, con una revisión al alza para el próximo año debido al impacto de los precios de la energía.
Por su parte, la inflación subyacente, que excluye los elementos más volátiles como la energía y los alimentos, se situará en el 2,2% en 2025, descendiendo al 2% en 2026 y al 1,9% en 2027. Aunque la tendencia es positiva, estos datos reflejan que la inflación aún no está totalmente controlada.
Al mismo tiempo, la economía de la eurozona sigue mostrando señales de estancamiento. Las previsiones de crecimiento han sido revisadas a la baja, con un PIB del 0,9% en 2025, del 1,2% en 2026 y del 1,3% en 2027. Entre los factores que explican este bajo crecimiento se encuentran la caída de las exportaciones y la debilidad de la inversión, condicionada por la incertidumbre global y las tensiones geopolíticas.
Los ‘halcones’ toman el control y frenan la fiesta de las ‘palomas’
El cambio de discurso dentro del BCE también ha sido evidente en las últimas semanas. Isabel Schnabel, miembro del Comité Ejecutivo y una de las voces más influyentes entre los ‘halcones’, ha advertido que «los riesgos inflacionistas están sesgados al alza» y que sería conveniente debatir una pausa en los recortes. Otros miembros como Robert Holzmann y Boris Vujcic han mostrado posiciones similares, alertando de que el BCE podría estar acercándose demasiado rápido a un terreno neutral o incluso expansivo.
Por el contrario, las ‘palomas’, lideradas por Mario Centeno, siguen defendiendo que la inflación está bajo control y que sería necesario llevar los tipos por debajo del nivel neutral para estimular el crecimiento. A pesar de sus esfuerzos, la sensación predominante en los mercados es que los ‘halcones’ han ganado peso en la toma de decisiones.
El futuro de los tipos: una pausa inminente
Con este panorama, los analistas comienzan a ajustar sus previsiones sobre el futuro de los tipos de interés. Según ING, un recorte en abril es una incógnita, mientras que Ibercaja y Schroders consideran que el BCE solo bajará los tipos dos veces más este año, dejando la tasa de depósito en el 2% en diciembre.
En cambio, desde Bank of America esperan que el BCE siga bajando los tipos hasta el 1,5% en septiembre, argumentando que la desinflación continuará y permitirá más recortes. Por su parte, Financière de l’Échiquier apunta a una estabilización en el 2% este verano.
El BCE se encuentra, por tanto, en un punto de inflexión. La inflación aún no ha cedido lo suficiente y el crecimiento económico sigue siendo débil. En este contexto, todo apunta a que la era de los recortes agresivos de tipos ha llegado a su fin y que el BCE podría entrar en modo ‘esperar y observar’ antes de tomar nuevas decisiones.
