El oro ha vuelto a ser protagonista en los mercados financieros. Este jueves, la cotización de la onza de oro al contado alcanzó un máximo histórico de 2.954 dólares, impulsada por la incertidumbre económica y geopolítica global. El metal precioso ha subido más de un 12% en lo que va de 2025, y los analistas ya consideran inevitable que supere la barrera de los 3.000 dólares por onza antes de que termine el año.
Factores clave en la escalada del oro
El rally alcista del oro responde a una combinación de factores:
Incertidumbre política en EE. UU.: Las recientes declaraciones del presidente Donald Trump sobre su intención de revisar las reservas de oro de Fort Knox han generado especulación y nerviosismo en los mercados. Trump aseguró que quiere «asegurarse de que el oro esté allí», lo que ha alimentado dudas sobre la solidez de las reservas estadounidenses.
Geopolítica tensa: La situación en Ucrania y las tensiones comerciales de EE. UU. con China han incrementado la demanda de activos refugio, como el oro, considerado históricamente un valor seguro en tiempos de incertidumbre.
Política monetaria de la Reserva Federal: Las actas de la última reunión de la Reserva Federal de EE. UU.revelaron que el organismo sigue cauteloso respecto a futuros recortes de tipos de interés. La Fed ha mantenido su rango actual entre el 4,25% y el 4,50%, a la espera de señales claras sobre la evolución de la inflación.
Compras masivas de bancos centrales: Los bancos centrales han intensificado sus compras de oro, reforzando la demanda y sosteniendo el precio al alza. Países como China, India y Rusia han aumentado sus reservas en los últimos meses como estrategia de diversificación y cobertura ante posibles crisis financieras.
Los analistas ya proyectan el oro por encima de los 3.000 dólares
Ante este panorama, varios bancos de inversión han elevado sus previsiones para el precio del oro en 2025:
Goldman Sachs ha ajustado su proyección hasta los 3.100 dólares por onza.
UBS es aún más optimista y estima que el oro podría alcanzar los 3.200 dólares este año.
ING Research también prevé nuevos máximos históricos y considera «inevitable» que el oro supere los 3.000 dólares en los próximos meses.
Este impulso alcista refleja el creciente temor de los inversores a un escenario de incertidumbre prolongada. Además, si la Fed decide finalmente bajar los tipos de interés, el oro podría beneficiarse aún más, ya que los activos sin rendimiento, como el metal precioso, se vuelven más atractivos en un contexto de menor rentabilidad de los bonos y el dólar.
¿Hacia dónde va el precio del oro?
Aunque muchos analistas creen que el oro tiene margen para seguir subiendo, otros advierten de la posibilidad de correcciones si las tensiones políticas se reducen o si la Fed adopta una postura más agresiva en su política monetaria.
Sin embargo, el mensaje del mercado es claro: el oro se ha consolidado como un refugio clave en tiempos de incertidumbre, y su escalada parece lejos de haber terminado. Con los 3.000 dólares en el horizonte, la pregunta ya no es si alcanzará esa cifra, sino cuándo lo hará.