De vez en cuando me gusta releer artículos antiguos de este blog para ver como después de muchos años las cosas siguen igual. Nos da la sensación de que muchas veces todo va demasiado rápido pero si lo vemos en perspectiva las cosas apenas cambian. Hoy os traigo un articulo de hace más de 7 años de Droblo que probablemente podré publicar dentro de otros 7.

El entonces ministro Álvarez Cascos declaró en octubre de 2002 que el que el precio de la vivienda en España subiera tanto no era algo negativo sino una prueba de que la renta disponible de los españoles estaba subiendo. Esa idea se mantuvo en la mente de muchos dirigentes políticos y financieros los 5 años siguientes de burbuja inmobiliaria: las subidas de precio eran síntoma de salud económica. Todos sabemos ahora lo errados que estaban: el que un banco conceda un crédito a 30 años a alguien para comprar una casa no significa que el hipotecado pueda pagarlo por mucho que en ese momento su renta disponible sea aceptable.

La subida del precio de los pisos era el síntoma de una burbuja inmobiliaria peligrosísima y sin embargo, para muchos –que la negaban incluso en 2007– sus consecuencias eran un éxito de la economía española. Algo parecido ocurre actualmente con la renta fija: ¿Cómo no considerar un éxito que España coloque deuda a tipos tan bajos o que las empresas consideradas bonos basura, es decir, con riesgo de impago, emitan a mínimos históricos de rentabilidad? Pero, ¿no es un síntoma de la enorme burbuja de liquidez existente? En mi opinión sí, hay tanto dinero inyectado por los bancos centrales, tanta fe en ellos y tanto beneficio provocado en el diferencial gracias a los bajos tipos de interés que se invierte sin valorar los riesgos.

Soy un enamorado de la Historia pero a la vez reconozco que conocerla es deprimente porque implica ver cómo se repiten una y otra vez los errores sin aprender de ellos. De la crisis .com del 2000 y especialmente tras el 11-S de 2001 se salió con dinero barato, con crédito fácil que generó diversas burbujas: las más famosas fueron la inmobiliaria y la bursátil pero no fueron las únicas. Alemania no tuvo burbuja inmobiliaria y sin embargo sufrió mucho la crisis financiera (en 2009 su PIB cayó el 5.1% mientras el español lo hizo en un 3.8%) porque su banca tenía inversiones de alto riesgo, riesgo que habían despreciado en pos de una mayor rentabilidad: desde titulizaciones hipotecarias norteamericanas –de las que apenas recuperaron una fracción- a créditos a cajas de ahorros españolas que –vía ciudadano español- sí que fueron devueltos en su totalidad. Uno de los activos del que no supieron medir correctamente lo arriesgado que podía ser fue la deuda soberana griega ya que. tras negar que pudiera ocurrir algo así durante más de dos años, en 2012 hubo una quita importante para todos los bancos y fondos de inversión que aún poseían deuda helena lo que originó a sus tenedores unas cuantiosas pérdidas.

Para mi es evidente que este sistema económico está agotándose, que sólo se les ocurre formar una nueva burbuja para sacarnos de la anterior. Y que nadie se engañe, el mérito de colocar deuda a bajos tipos de interés por parte de emisores de muy baja confianza no es mérito de esos emisores (ni de sus gestores si son empresas ni de sus gobiernos si son países) sino de la actual burbuja de liquidez que están montando los bancos centrales y que lleva a que se compre casi todo. Si regalan vales canjeables por comidas en una calle, hasta el peor restaurante de la misma se beneficiará de ello y tendrá más clientes, ¿O es que alguien cree que el promotor que vendió un piso en Seseña en 2007 por 190 mil € y que ahora no vale ni la mitad lo hizo gracias a lo buena que era la promoción? No, lo pudo hacer porque dirigentes políticos, económicos y financieros alimentaron tal burbuja que al final a alguien le pareció que 190 mil € por vivir en un páramo no era mal precio y un banco o caja de ahorros la tasó por un valor similar y le proporcionó el dinero. Del mismo modo, se está vendiendo como segura deuda que no lo es y cuando estalle la burbuja actual de invertir el dinero sin mirar el riesgo se comprobará.

Quizás tarde 5 días, 5 meses o quizás pasen 5 años más -como le pasó a Cascos en 2002- y mientras algunos ganen mucho dinero y algunos políticos presuman pero toda esta liquidez ficticia y barata desaparecerá algún día y lo que importará entonces –como pasó con la burbuja inmobiliaria- será la deuda que tenga cada uno y su capacidad para pagarla. Puede que ese día muchos se acuerden de un titular que decía “la subasta de bonos ha sido un éxito”.