En los más de 10 años que llevo escribiendo aquí muchos temas se han repetido tanto por su interés como porque hay muchos enfoques para tratar un mismo asunto. Sin embargo, cuando he publicado alguna entrevista, ya no se ha vuelto a hablar de ella y considero que es una pena que algunas “perlas” que algunos entrevistados nos dejaron no sean recordadas.

En 2010 entrevisté a Joe Domínguez, hijo de emigrantes andaluces que vivió más de 30 años en Inglaterra hasta que su mujer española le empujó –casi literalmente- a vivir en Madrid. En Inglaterra trabajó en un banco americano, dos españoles, otro sudafricano…siempre como trader de Tesorería, y lleva unos años como responsable de una mesa de derivados sobre tipos de interés en un broker español de proyección internacional. Fuimos compañeros en la misma sala de Tesorería en Londres en 1996 y siempre tuvo muy buena cabeza.

Recordemos lo que nos contó del negocio bancario:

“en general los bancos, tanto como cualquier otra empresa, sigue un modelo de beneficiarse lo más posible o, mejor dicho, maximizar el valor para el accionista. La forma de obtenerlo depende principalmente de las ganas de tomar riesgo que pueda tener ese banco y el país donde se encuentra y las normas y regulaciones que existan. En general no suele ser suficiente el negocio que da la clientela, también es necesario especular para llegar a los presupuestos. Cuando trabajé hace años en tesorerías españolas se arriesgaba menos porque no era necesario: al estar los tipos de interés altos, sólo con gestión bancaria tradicional de depósitos y préstamos se obtenía un margen suficiente. No había tanta necesidad de especular, de meterse en derivados o mercados emergentes para intentar sacar más beneficio. De todas formas en esos tiempos ya se veía a la banca americana bastante más activa en especulaciones y en derivados de tipos de interés. Pasaron de tipos de interés en EEUU de alrededor de 8-10% a finales de los años 80 a 3-5% a mediados de los 90 lo que provocó una gran subida de volumen en derivados y mercados emergentes. Otra razón era que a un trader que facturaba bastante por encima de su presupuesto se le pagaba más en bonus y salarios. Y si no le salía bien, como había más bancos que ahora, era más o menos fácil irse a trabajar a otro sitio donde volver a intentarlo. Aquí tenemos el problema de la gestión del riesgo: Mientras que siga ganando dinero todo va bien y no hay preguntas desde dirección, pero el día que pasa algo, puede resultar en un problema grande. Ejemplos de esto son el caso de la banca Baring, el del fondo LTCM, y más recientemente, la deuda ´sub-prime´.”

Toda una explicación de primera mano de un profesional del tema que nos sirve para entender un poco mejor los excesos que ayudaron a provocar la última Gran Recesión.

Siguiendo en 2010, ese año entrevisté a una concejala de una capital de provincia que reconoció al preguntarle sobre la política de vivienda que en su partido no esperaban la crisis:

“Las propuestas de vivienda pública que llevábamos en el programa electoral se diseñaron en un momento de bonanza y donde nada presagiaba la situación actual”

Aunque quizás lo que más me llamó la atención fue su respuesta cuando le pregunté por la frustración de los españoles por la clase política (sí, no es algo nuevo, de hecho creo en 2010 aún estábamos más cabreados que ahora):

“Yo les entiendo perfectamente, porque ese mismo sentimiento es el que tenemos los que nos dedicamos a la política y nos rigen aun los valores que nos llevaron a ella. Hace algunos meses una estadística señalaba que a pesar del número de casos, era un tanto % muy bajo el de los políticos corruptos en relación a toda la clase política. No pretendo defender a nadie, todo lo contrario. Nuestro trabajo es incomprendido y desprestigiado continuamente. Mi lucha diaria se halla entre el intento de no perder mi mundo real de vista (mi familia, mis amigos, mis aficiones y mi personalidad) y el compromiso de llevar a cabo todo aquello que planteamos en el programa electoral. Las dificultades diarias son enormes y requieren estar continuamente al frente para llegar a buen término y cuando eso sucede, esa satisfacción compensa las críticas, el desprestigio y lo demás”

De nada sirvió, la mayoría de comentarios en el foro aquel día fueron muy duros son ella. Por cierto, esta persona, bastante cansada de la política, no sólo dejó la política activa, también se dio de baja en su partido hace ya algunos años.

También entrevisté a J.A. García Mena, un perfil muy diferente ya que es un científico intentando ganar dinero con el menor riesgo posible haciendo tráding. Su argumento tenía (y tiene) bastante peso:

“Lo raro es que siendo el futuro tan impredecible, la interpretación subjetiva de los análisis técnico y fundamental genere ese vicio en la industria financiera de trasladar continuos vaticinios a los particulares y que éstos los acepten sumisamente. Si hedge funds, grandes corporaciones bancarias e institucionales de gran tamaño se han decantado por la inversión de alta frecuencia apoyada en algoritmos, ¿Por qué insistir a los clientes con mantras anticuados que las manos fuertes ya no usan?”

También nos explicó un sistema que consiste en reducir la exposición tendencial comprando un activo y vendiendo otro y apostando a un mejor comportamiento de uno respecto al otro. En la conversación yo le pregunto: “¿No crees que como estrategia comercial será difícil de encajar en un mercado que se sigue moviendo por recomendaciones técnicas y fundamentales?” y por desgracia, me temo que mi escepticismo de entonces siguen siendo válido ya que la industria financiera sigue exactamente igual, al menos en lo que se refiere a lo que le ofrecen a los inversores minoritarios… y como siga bajando los tipos el BCE no nos extrañe que nos acabe cobrando por depositar el dinero.

La próxima semana, más