La semana pasada Alemania rebajó su previsión de crecimiento del 1,8% al 1% para 2019 e Italia entró en recesión. En España tanto la Airef como el Banco de España confirmaron lo que ya comentamos aquí que era obvio: los PGE presentados por Sánchez hinchan artificialmente los ingresos por lo que el déficit será mayor al esperado, los independentistas aseguraron que no apoyarán los PGE por lo que estamos abocados o a elecciones o a un gobierno de decretos-leyes continuos y para colmo este lunes el dato de desempleo de enero que se conoció fue horrible. Un Bréxit sin acuerdo en menos de 50 días es la peor alternativa pero es posible mientras que la que parece es la única forma de evitarlo es una prórroga in extremis con lo que el tema seguirá coleando años sin una solución clara. Sin embargo, los EUA marcaron su centésimo mes consecutivo creando empleo, y además por un volumen superior al esperado mientras la FED se ha vuelto a hacer amiga de las bolsas al pausar las subidas de tipos mientras las conversaciones comerciales con China han calmado el miedo a una guerra comercial total ¿Explica esto que de nuevo Wall Street esté tirando y que los índices europeos se queden atrás? Puede que haya influido pero no creo que haya que racionalizar tanto los movimientos a corto plazo de las bolsas y yo lo achacaría más a los resultados empresariales.

No obstante, a largo plazo sí que hay que hay cierta racionalidad en las bolsas, aunque algunos crean que no viendo el desplome de nuestros bancos del Ibex a pesar de todo el dinero que ganan. Su argumento parece muy lógico: ¿cómo es posible que coticen tan bajo si otros años con un beneficio similar, menor o levemente superior cotizaban muchísimo más arriba? Por ejemplo, BBVA hace 11 años cotizaba en 13€ (en plena burbuja en 2017 llegó a estar por encima de los 18) y hoy está en 5€ (61% menos) cuando el beneficio respecto a los máximos de 2007 es inferior en sólo un 13%. El problema es que afirmar esto no es correcto porque durante estos años BBVA ha pagado muchos dividendos y por lo tanto para comparar cotizaciones hay que ajustarlas. Es decir, alguien que comprara BBVA en 13€ a comienzos de 2008 ha cobrado tantos dividendos estos años que en realidad es como si las hubiera adquirido a 7,19€ y es ese el número sobre el que comparar la cotización actual para calcular la pérdida de dinero (que es aún mayor por las comisiones de mantenimiento, la inflación y el coste de oportunidad pero ese es otro tema) del accionista. Yo he hecho ese ajuste de precios con 4 de nuestros bancos (he excluido a Bankia porque no cotizaba en 2008) y he creado esta tabla con los beneficios del mejor año de la historia (2007), el peor de este ciclo (2012) y el último (2018) y he colocado la cotización de cierre –ya ajustada- en bolsa del 1 de febrero de 2008, 2013 y 2019 cuando ya se conocían los resultados del año anterior.

Creo que nuestros bancos hoy son más grandes, más internacionales (salvo Caixabank), su morosidad es mucho más baja que en 2007 y su endeudamiento también. Confío sinceramente en que tienen un balance más sólido  y son mejores empresas que hace 11 años aunque puede que sus expectativas a futuro no sean muy halagüeñas. Pero como vemos, no se puede afirmar que haya nada demasiado irracional en la relación entre la cotización y los beneficios respecto a lo que ha sido los últimos tiempos. Pienso que en comparación a hace 11 años BBVA y Santander cotizan más o menos en línea, Caixabank quizás está “caro” y Sabadell “barato” y aunque en comparación a 2012 todos parecen baratos, lo cierto es que ese año por el tema de Bankia y el rescate financiero europeo, se impusieron unas provisiones que distorsionaron los resultados y redujeron los beneficios de todos.

Así pues en la evolución bursátil de nuestros bancos pesan a día de hoy la rentabilidad por dividendo, la economía de los países donde invierten (por ejemplo, a Santander le beneficia Brasil, a Sabadell le perjudica ahora mismo su banco británico), las expectativas de los tipos de interés (su margen, al menos en España, es muy bajo) y el miedo a sentencias judiciales (ojo al IRPH) y a que las tecnológicas acaben por destruir su negocio, entre otros temas. Pero no creo que estén mal gestionados ni mucho menos, siguen destacando a nivel internacional y no sé qué harán en bolsa pero mi opinión es que están “baratos” pero no “tirados de precio”. Es decir, para mi son una posible compra pero, salvo quizás en el caso de Banco Sabadell (aunque también es el que tiene más riesgo por la incógnita del Bréxit) no son el chollo histórico que algunos dicen.

En el mercado global ha empezado febrero con fuerza en Wall Street con gran apoyo de las tecnológicas contrastando con unas bolsas europeas lastradas por la debilidad del sectorial bancario (¿Cuántas veces habré escrito lo mismo estos últimos años?) pero que han acabado siguiendo la estela norteamericana hasta que ayer, en una sesión muy fea general, puede que se haya estropeado toda la semana. El crudo ha marcado nuevos máximos de 2019 pero aún no está en un nivel peligroso para la inflación, cuya expectativa de subidas sigue contenida para tranquilidad de la renta fija… y del Euribor. Por otra parte, y volviendo al mercado doméstico, llama la atención que en octubre ya comentáramos que el ruso principal accionista de Día con la complicidad de Goldman y la pasividad de la CNMV, estuviera bajando aposta el precio de la acción de Día para poder adquirirla a precio de saldo… y si triunfa la OPA que acaba de presentar será, ¡qué casualidad!, precisamente lo que ocurra.

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