Por aquí somos muy fans del Monopoly (o el «palé» para los que tenemos más añitos), básicamente porque puede ayudar a los más jóvenes a entender algunos conceptos económicos, como hipotecas, quiebra, propiedad de bienes, gestión del dinero, impuestos… y la lección más importante, que la banca siempre gana.

Hace años comentábamos las similitudes entre el juego y la vida real

Pero faltaba algo, que han arreglado en la nueva versión… se trata de la edición para tramposos.

 

El Monopoly Cheaters Edition, o Monopoly edición Rodrigo Rato, como podría llamarse en España modifica en varios aspectos su jugabilidad para hacerlo diferente al resto.

El juego base es prácticamente lo mismo de siempre: lanzar dados, mover la ficha, hacer lo que pase en la casilla. Y en teoría, el juego puede seguir jugándose como un Monopoly tradicional. Pero luego después de descubrir que el 50% de los jugadores tratan de hacer trampa mientras juega Monopoly, sus creadores decidieron tomar esta actitud y convertirlos en una mecánica de juego.

Para ello, han creado un grupo de cinco cartas que son colocadas al azar en la partida y que determinan qué reglas pueden romperse.

Cada juego cuenta con un set diferente de estas cartas. A veces puede ser “Roba dinero del banco”. Otra vez “cobra más dinero cuando pasas por la casilla inicial”. Otras aun más alocadas, te permiten colocar piezas de hotel en casillas donde aun no se permite o quitarle un hotel a un rival.

La gracia está en que todas estas trampas tienen su riesgo: si te pillan en cualquiera de estas actividades, el jugador no solo recibe un castigo en dinero sino que además, se va a la cárcel y con unas esposas que el juego trae y que le impedirán moverse con libertad hasta su nuevo turno.

Así que sabiendo que este es un juego de tramposos, todos los jugadores están alerta y cada persona asume un rol fiscalizador que busca precisamente castigar al que quiere hacer trampa, y el tramposo realmente tendrá que ser muy hábil para lograr su cometido.

Como véis, más real que nunca…