Hay algo que es muy común en este país pero no por ello menos molesto y es la falta de coherencia, la imposibilidad de algunos de juzgar a los demás de la misma forma que se juzgan a sí mismos. Quizás por eso mucha gente critica la corrupción en la política pero luego vota a políticos corruptos, porque en el fondo saben que ellos harían lo mismo. Por ejemplo, yo sé que durante muchos años grandes empresas han estado mimando a los periodistas económicos con regalos: desde la televisión que un año regaló La Caixa a todos los que asistieron a  su presentación de resultados a los viajes a Sudamérica a gastos pagados a los que cubrieron actos de Mapfre allí por nombrar dos casos de los que tengo información directa. Hay muchos más y que yo sepa estos periodistas agraciados con estos parabienes nunca han declarado nada a Hacienda. Sin embargo, son los primeros en criticar, con toda la razón por supuesto, a los usuarios de las tarjetas black de Caja Madrid por no hacer lo que ellos tampoco hicieron. Esto es como cuando un periódico critica los errores de una agencia de calificación pero tiene en nómina un columnista que no para de equivocarse diciendo a sus lectores que compren tal o cual acción de bolsa.

Y la profesionalidad de los medios es muy importante porque la mayoría de la gente tiene la percepción de lo que pasa una vez pasada por el filtro de los comunicadores. Basta con ver el escándalo que se formó el verano de 2013 cuando Bárcenas empezó a tirar de la manta. Se llegó hasta a pedir la dimisión de Rajoy, hasta el gobierno -con la complicidad de sus medios afines- montó una campaña en la que Gibraltar (tema que ya apareció en alguna otra ocasión para acallar los malos datos de déficit por ejemplo) de repente era el foco informativo (y que volvió a desaparecer de las noticias en cuanto se pasó de moda Bárcenas) y ahora que la justicia va demostrando que algunas de las acusaciones del extesorero eran ciertas y el PP se financió irregularmente y que incluso un alto cargo del partido como su exsecretario general Acebes -¡nombrado por Rajoy!- utilizó ese dinero para comprar acciones de un medio de comunicación -famoso por exagerar las malas noticias económicas acaecidas durante el mandato de ZP-, esto pasa desapercibido. Igual que el lunes comenté que el programa económico de Podemos es un disparate, no me queda ninguna duda que el PP está lleno de corruptos desde hace años y que Rajoy, si no lo es, es culpable de ampararlos. El que en este país todo esto se vea con normalidad demuestra la pobreza ética de nuestra sociedad.

El único argumento que le queda al actual gobierno es vender por todos los medios (quizás por eso excargos de La Razón copan ya la agencia EFE y los informativos de TVE) la mejora de los datos macro. Con todos los peros que se le quieran poner no sólo están en tendencia positiva, es que ganan en la comparación con nuestros vecinos: 2014 va a finalizar con unas cifras que pocos soñaban hace 12 meses y aunque yo tengo la impresión que la economía está bastante peor de lo que parece y que el frenazo económico del resto de la Eurozona nos acabará afectando, las cifras están ahí. Sin embargo, las malas expectativas para 2015 –nuestro gobierno aún descuenta que será mejor que el año actual- están empezando a extenderse como percepción general y datos como el del IFO alemán apuntan a ello. Hace semanas decían que por eso caían las bolsas aunque si eso fue así, ya se han olvidado puesto que tras tanta volatilidad los mercados bursátiles van a cerrar octubre con pérdidas muy moderadas -y con las bolsas USA en positivo- animando a volver a creer en el típico rally fin de año, si bien la decisión de la FED de acabar con la QE puede perjudicar las previsiones optimistas -que hasta ahora eran la mayoritarias- para lo que queda de año.

Esta semana también ha sido muy volátil: el lunes las bolsas empezaron eufóricas tras los resultados de los stress test (mejores de lo esperado pero que dejan bastante mal al sistema financiero italiano, la 3ª economía de la €zona) y la alegría apenas duró unos minutos especialmente en el Ibex que se vio salpicado tanto por la caída de la bolsa italiana como por la bajada de la bolsa brasileña al repetir en el cargo a la que muchos consideran responsable de la actual recesión y Wall Street, tras la mejor semana en casi dos años, también se sumó a la cautela. Pero el martes todo eso se olvidó y se subió con fuerza especialmente en las bolsas USA, como si se hubiera filtrado algo muy positivo de la reunión de la FED. El miércoles la sesión real –excepto en el Ibex que pasó un mal día por los malos resultados de BBVA- empezó con la decisión de la FED que, como era de esperar, no gustó. Sin embargo, el jueves volvieron las subidas y la decisión -esta madrugada- del Bank of Japan de ampliar su propia QE pronostica un viernes de fuertes alzas en todas las bolsas. El €/$ ha retomado su senda bajista clara, el oro se ha ido a mínimos anuales y la plata a mínimos de casi 5 años.

No quiero dejar de citar una proyección que ha hecho el INE esta semana que no ha sido muy comentada. Dice que en 15 años España tendrá 11,3 millones de mayores de 64 años, (2,9 millones más que en la actualidad) y que en 50 años habrá 15,8 Millones (un +87,5% que hoy); como son personas ya nacidas, son proyecciones bastante creíbles ya que sólo se verían desbaratadas por alguna gran epidemia. También dice el INE que dentro de 50 años España tendrá 5.6 millones de habitantes menos y aunque esta previsión está menos clara muestra que el porcentaje de población pasiva crecerá bastante. Os dejo las conclusiones a vosotros. Como imagen os traigo la demanda de petróleo en el mundo desde 1987, dato que además de ser importante por ser un material finito (y contaminante), es quizás el mejor termómetro de la economía global como vemos en su gran caída de 2008 o en la paralización de su subida en la crisis de comienzos de los ´90, tras el 11-S y ¿ahora?

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