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# 51Maño H20

12 de diciembre de 2013, a las 10:52

Casi todos sabemos que cuando se habla de conocimiento empírico nos estamos refiriendo a aquel conocimiento que se basa en la experiencia o en la mera percepción. Con este tipo de conocimiento sabemos que algo existe e incluso sabemos cuáles son sus características.

Pero lo que no nos dice el conocimiento empírico es cuál es la base científica de eso que observamos. Ni tampoco nos dice que algo deba ser necesariamente de una forma y no de otra.

A modo de ejemplo, el ser humano, por repetida observación, adquiere el conocimiento de que cuando el grajo vuela bajo, hace un frio del ca.rajo. O que cielo de panza de burra, nieve segura. Sin embargo, cualquiera que tiene este conocimiento empírico puede desconocer cuales son las causas científicas que explican por qué sucede eso. Por qué hace frío o por qué nieva. O por qué el grajo vuela alto o vuela bajo.

Pues bien, el conocimiento empírico me lleva a afirmar que cuando a un pueblo se le centra en reivindicaciones políticas de carácter nacionalista, detrás de esa fachada existe un problema de índole económico que sus dirigentes no saben resolver, por lo que utilizan la exaltación de la idea de “nación” para entretener a las masas y ganar tiempo. Ganar tiempo para seguir robando, o ganar tiempo para poner a buen recaudo lo ya robado, o ganar tiempo para seguir disfrutando de la erótica del poder……etc.

Eso sí, esto que afirmo no está demostrado científicamente. Es un simple conocimiento empírico.

Y también el conocimiento empírico me ayuda a entender que hay nacionalismos integradores y desintegradores. Pacíficos y violentos. Que los hay religiosos o meramente políticos. Y también que es difícil encontrar un rincón del mundo donde no exista alguna clase de nacionalismo. Probablemente porque no hay rincón del mundo donde no exista un político ladrón (si bien esto último es una simple deducción más que un conocimiento empírico).

Esa “agradable sensación de pertenencia” a algo, independiente del esfuerzo o nivel de contribución individual de cada uno a mantener la idea de una “nación”, es quizás la explicación última de por qué el nacionalismo sigue atrayendo a muchas personas. Pero tampoco esto es un conocimiento empírico. Es una simple reflexión.

Como bien dice Radical en el comentario 28: Cuando hayas cortado el último árbol, contaminado el último río y pescado el último pez te darás cuenta que el dinero no se puede comer. Y como en ese momento no quedará nada que robar, también se terminarán los nacionalismos. Porque en ese momento despertaremos de las cosas banales para preocuparnos de lo importante. Los políticos entonces no tendrán con qué entretenernos.

No habrá entonces nacionalismos porque a nadie le preocupará el término “nación”