Las probabilidades de acertar la lotería (americana) son de una entre 14 millones. Las probabilidades de que un hombre de edad media muera durante el próximo año por cualquier causa son de una entre mil. Se puede calcular que también hay una probabilidad entre 9 millones de que muera en un periodo de una hora concreta durante ese año. De ahí sale un dato comparativo muy curioso: si haces una apuesta de lotería incluso tan solo una hora antes del sorteo, es más probable que mueras a que vivas para poder ver que te ha tocado el premio.

Esto comentaban hace años en Microsiervos

Y aún así seguimos jugando a la lotería. Yo no, sólo lo hago a la de navidad por presión social, pero reconozco que tengo mi parte ludópata y muy de vez en cuando juego algo en bolsa. Y si no escribo de bolsa en el blog es por dos razones, por un lado porque el que sabe de esto es Droblo y por otra, porque la considero un juego en el que si bien el conocimiento ayuda (al igual que en las cartas), considero que el azar marca la diferencia (o el tener enormes cantidades que muevan el mercado).

Así que hoy me gustaría ver 4 grandes «sustos» bursátiles, cogidos al azar entre los muchos que recuerdo haber vivido como espectador o como ludópata y que me parecen muy interesante analizarlos a toro pasado con una pregunta en mente ¿los podía haber previsto un buen inversor o es cuestión de suerte?.

Los ganadores

En una de las mayores estrangulamientos de posiciones a corto de la historia,Volkswagen se convirtió en la «empresa más cara del mundo» durante un único día de cotización. En ese momento, se consideraba que Volkswagen era una entidad independiente dentro del sector de la producción de automóviles. El mercado mantuvo una visión abrumadoramente pesimista sobre las perspectivas de la empresa, y como consecuencia de ello, fue víctima de una cantidad excepcionalmente elevada de vendedores a corto. Un vendedor a corto es una persona que toma prestadas las acciones de otra a fin de vender el título a su valor actual y volver a comprarlo a un precio inferior. Obviamente, la eficacia de la estrategia depende de que el título se deprecie. Si el valor del título aumenta, la exposición del vendedor a corto a una pérdida es ilimitada.

El 28 de octubre de 2008 Porsche anunció que tenía una participación del 74% en Volkswagen, haciéndose cargo de sus operaciones. No se dio aviso previo alguno. Porsche se hizo con ella en el mercado de derivados durante un prolongado período de tiempo. En la locura posterior, tanto instituciones como personas lucharon con uñas y dientes para liquidar sus posiciones a corto tan pronto como les fue posible. Algunos vendieron a precios por encima de los 1.000 euros cada una, convirtiendo a Volkswagen por poco tiempo en la mayor empresa del mundo por capitalización bursátil.

¿Era previsible para un buen inversor?. No, todo se debió a una decisión estratégica de un tercero, difícilmente previsible.

Gateway Industries es una historia de éxito generada por un cisne negro. Gateway Industries «presta servicios de gestión de bases de datos y diseño y mantenimiento de páginas Web para entidades nacionales sin ánimo de lucro, de asistencia sanitaria y editoriales». La empresa cotizó a 1 céntimo la acción y no era conocida por ser una empresa extraordinaria, incluso en la bolsa de acciones céntimo. La empresa tenía un trabajador, su Consejero Delegado, Jack Howard, y no parecía ser particularmente especial.

Sin embargo, el 11 de febrero de 2011 se anunció que Robert F.X. Sillerman iba a adquirir Gateway Industries. El anuncio fue totalmente inesperado. Robert F.X. Sillerman, un famoso emprendedor de los medios de telecomunicación mundial (llevaba el programa «American Idol»), necesitaba una empresa como Gateway Industries para cumplir su visión de facilitar la interacción entre los espectadores de televisión y los programas. El efecto fue instantáneo: la acción de Gateway Industries se disparó inmediatamente por encima del 20.000% hasta 2,97$ por acción, un movimiento basado únicamente en la reputación de Sillerman. Sillerman consolidó entonces a Gateway Industries con otras empresas para crear su empresa Viggle Inc.

¿Era previsible para un buen inversor?. No.

Y los perdedores

Kodak. El claro ejemplo de una empresa que no se ha sabido adaptar a las nuevas tecnologías. Veamos el final de su historia para entender cómo ésta se vio reflejada en su cotización.

En un momento dado se llegó a conocer a la compañía como El Gigante Amarillo: 60.000 empleados sólo en la zona de Rochester. Ahora no quedan más que 7.000. En el mundo la plantilla ha pasado de 145.000 a 19.000.

La empresa funcionó como la seda durante casi un siglo. El dinero inundaba las arcas con creciente constancia. Incluso hace pocos años, en 2003, Kodak ingresó 3.000 millones de dólares (unos 2.300 millones de euros) solamente en indemnizaciones de fabricantes de teléfonos móviles y cámaras por uso indebido de patentes.

Dos años después, en 2005, todavía era líder de ventas de cámaras compactas digitales en los EE UU. En 2009 decidió dejar de fabricar la película Kodachrome, un valor seguro en el pequeño pero fiel y sostenido mercado de la fotografía analógica.

A día de hoy los activos de la corporación ascienden a 5.100 millones de dólares (3.900 millones de euros), pero la deuda es de 6.700 (5.100). El principal acreedor es el fondo de pensiones de los empleados, con una tercera parte de la deuda.

¿Causas? La primera: el teléfono móvil. Desde que en 1999 se puso a la venta el primer camera-phone, el Kyocera VP210, las fotos tomadas con móviles crecen mientras bajan las de cámaras.

La segunda: un modelo equivocado de reconversión. Desde 2005, Kodak se concentra en las líneas deimpresoras domésticas y los servicios de impresión online, ambas demasiado saturadas y con competidores feroces, sin mencionar el problema primordial: los usuarios no imprimen las fotografías, cada vez se limitan más a mantenerlas en formatos digitales.

Como comentaba su CEO:

Kodak se comportó con la cámara digital como Superman con la kriptonita: la escondió en el Polo Norte porque pensó que era algo malo. Pero los malos siempre la encuentran

El 11 de enero de 2012,  anunció «la reorganización de su negocio y la presentación de una demanda contra Apple y HTC por violar cuatro de sus patentes por tratamiento de imágenes». Días más tarde se acogió al capítulo 11 de la Ley de Quiebras en un intento por sobrevivir a una crisis de liquidez después de años de continua caída en las ventas relacionadas de su negocio de películas para fotografía.

Veamos su gráfica a 5 años, en donde ha bajado un 98%

Pero lo realmente interesante lo vemos en los picos que vemos dentro de sus bajadas. Aunque viendo la gráfica anterior no podamos apreciarlo bien, en 2009 el valor se triplicó alcanzando los 9$ (para finalmente caer por debajo de los 0.15$)

En este momento cualquiera podría pensar que la empresa se estaba recuperando y por fin se había adaptado al mundo digital. Nada más lejos de la realidad…

¿Era previsible para un buen inversor?. Posiblemente, pero recordemos que Kodak era Kodak, una pedazo de empresa, una de las primeras compañías realmente globalizadas. ¿No podía convertirse en la nueva Apple? ¿Y si la da por sacar un teléfono?….

Bankia.

No podíamos terminar este especial de «sustos bursátiles» sin hablar de Bankia. Una empresa que nunca debió salir a bolsa y que ha robado los ahorros de pequeños «bankeros» que se fiaron de la CNMV, de los anuncios de la tele y del gobierno.

Una persona que hubiese invertido 10.000€ en la OPV de Bankia hace menos de 2 años, tendría ahora poco más de 400€

¿Era previsible para un buen inversor?. Si pero la enorme campaña de comunicación y el apoyo de los medios hizo que muchos picasen. Como vemos, incluso en Julio del año pasado incluso triplicó su valor.

Conclusión
La bolsa puede ser cruel e implacable. Cuando se detecta debilidad en el mercado, este reacciona rápidamente para bajar los precios y subir los rendimientos. Este tipo de volatilidad a corto plazo es totalmente impredecible, dado que se produce por la nueva información introducida en el mercado.Los cisnes negros son los más impredecibles dentro de toda la nueva información. Aunque no sabemos qué forma adoptarán, sabemos que tendrán lugar y podrán fundirnos nuestros ahorros o hacernos ricos. ¿Realmente esto corresponde a una inversión o a una lotería? mi opinión es que se merece más a los juegos de cartas y si no sabes jugar, mejor no lo hagas.