Llega el final de año, ese momento en el que hacemos un repaso de todo lo sucedido. Lo que nos habíamos propuesto vs lo que realmente hemos hecho. Habrá metas que hayamos logrado, habremos conseguido otras que no nos habíamos propuesto y también habrá algunas que no hayamos alcanzado.

Es el momento de felicitarnos por todos los logros alcanzados y también el de averiguar qué ha pasado con esos que no. ¿Imposibles o pereza? Es cierto que hay ciertos retos que por un motivo o por otro son difíciles de alcanzar, pero piénsalo detenidamente, ¿ha sido realmente por eso o porque lo hemos ido posponiendo para después? 

 ¿Por qué dejamos las cosas para después? Los motivos pueden ser muchos:

En alguna ocasión, simplemente no nos damos ni cuenta. Posiblemente sea algo a lo que no hemos dado mucha importancia y por ese motivo se ha quedado almacenado en un rinconcito de nuestro cerebro y de repente un día nos acordamos, pero no es algo que hayamos pospuesto a propósito.

Si bien es cierto, que la mayoría de las veces sí sabemos que tenemos que hacerlo, pero sencillamente «no nos apetece». Tal vez sea algo muy rutinario o aburrido o simplemente, no nos gusta y lo vamos posponiendo hasta que ya no queda más remedio que hacerlo.

También están esas personas que son sumamente perfeccionistas. En general, ser perfeccionista es una cualidad, pero cuando no logras sacar el trabajo adelante por este motivo, llega a convertirse más bien en un defecto. Está fenomenal eso de hacer las cosas con muchísimo detalle, pero hay que hacerlas. Si se va pasando el tiempo y siempre sacas pegas a tus proyectos o encuentras cosas que se pueden mejorara y por ese motivo no llevas nada a cabo, es mejor que vayas más a lo general y que dejes los detalles para cuando tengas más tiempo.

«Si crees que se puede hacer en cualquier momento, no lo harás en ningún momento. Mañana es el día más ocupado de la semana. El momento perfecto para empezar la mayoría de todas las cosas es hace diez años. Demasiado pronto, demasiadas veces, se convierte en nunca. Don Marquis

Desde luego hay muchos trucos para evitar que esto pase y que no dejemos las cosas para después:

Escríbelo. Da lo mismo que sea en el móvil, ipad, papel…si lo ves continuamente, sólo por el hecho de dejar de verlo todos los días, al final acabarás haciéndolo y además, evitarás que se te olvide.

Pon un horario. Decide emplear un tiempo de tu día en esa tarea, el que sea

Pon un poco de fuerza de voluntad. Es verdad que muchas veces no nos apetece hacerlo, pero si al final lo vas a tener que hacer de todos modos, cuanto antes, mejor.

Díselo a otras personas. Si le cuentas a alguien una tarea que tienes que hacer pero que no te apetece, y le pides que te lo recuerde y te anime a ello, posiblemente tendrás más fuerza de voluntad para hacerlo.

Recompénsate. Si es algo que realmente te apetece muy poco o que sabes que va a ser muy duro, ponte una recompensa. De este modo estarás más motivado.

¿Eres de los que dejan las cosas para después?