Hijo de un electricista viudo y criado en Sant Crist de Badalona, José Elías nunca imaginó que acabaría siendo considerado uno de los grandes gurús empresariales de España. Su historia es la del esfuerzo y la visión estratégica, pero también la de una nueva generación de empresarios que ha roto con el secretismo tradicional para abrazar la transparencia y la cercanía.
Los inicios: un mercado eléctrico liberalizado y 3.000 euros en el banco
Ingeniero especializado en electricidad, José Elías dio su primer gran paso cuando el mercado de las eléctricas se liberalizó. Fue entonces cuando apostó los últimos 3.000 euros que le quedaban en su cuenta bancaria para lanzar Orus Energía, una empresa que acabaría convirtiéndose en la piedra angular de su imperio, hoy presente en Alemania, Polonia, Países Bajos y Hungría. “En 2009 me arruiné hasta el punto de solo tener 3.000 euros en mi cuenta. Con ese dinero empecé una empresa de energía que ahora factura 2.800 millones de euros al año”, explica él mismo en sus conferencias y vídeos.
La sorpresa: de la energía a los congelados
Cuando parecía que su negocio se centraría únicamente en el sector energético, Elías sorprendió al ponerse al frente de ‘La Sirena’, una de las cadenas de productos congelados más rentables del país. Según el propio empresario, gana 30.000 euros anuales por cada supermercado que tiene en España, lo que explica el peso de este negocio en su fortuna. Su diversificación ha sido clave para colocarse al nivel de figuras como Juan Roig (Mercadona) o Amancio Ortega (Inditex), aunque con un perfil muy distinto.
Un magnate sin corbata: YouTube, Ferrari y trato directo con sus seguidores
A diferencia de otros grandes empresarios españoles, José Elías ha optado por la visibilidad y la cercanía. Mantiene un canal de YouTube donde comparte su rutina diaria, consejos de negocio y estrategias que le han llevado al éxito. Además, presume sin complejos de sus adquisiciones, incluido el Ferrari con el que va a hacer la compra, como él mismo muestra en sus vídeos.
Más allá de lo anecdótico, su apuesta por el contacto directo con su comunidad le ha llevado incluso a comprar empresas tras conversaciones por Instagram. Así ocurrió con Ramón, un emprendedor que contactó con él para ofrecerle invertir en una compañía de soluciones tecnológicas. Elías no dudó y cerró la operación. “Me encajaba y me gustó su actitud”, explica. Esta política de ventanas abiertas contrasta con el secretismo habitual en los grandes conglomerados españoles.
De familia complicada a educador de sus propios hijos
La historia personal de José Elías también refleja superación. “Mi madre era mujer separada en 1976, algo muy mal visto entonces”, relató en una entrevista. Criado en una familia reconstituida, acabó cambiando su apellido tras la muerte de su padre, un proceso que le llevó 16 años. “Le prometí a mi padre que recuperaría su apellido. Me costó, pero lo logré”, asegura con orgullo.
Elías tiene tres hijos y defiende que el esfuerzo y la ambición deben enseñarse desde pequeños. “Pagué 4 euros la hora a mis hijos para que pintaran la valla de mi casa”, cuenta, convencido de que “darles todo” solo les aleja de la realidad. Un principio que traslada tanto a su vida familiar como a sus negocios, y que comparte a través de sus redes sociales.