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Cuánto ha subido la gasolina por países, en los últimos 12 meses

La pregunta del día

Realizada por nuestro forero Johngo en el foro.

¿Puede aplicarse a la UE los 10 secretos para el éxito de Carlos Slim?

Veamos el listado

  1. Estructuras simples, organizaciones con mínimos niveles jerárquicos, desarrollo humano y formación interna de las funciones ejecutivas. Flexibilidad y rapidez en las decisiones. Operar con las ventajas de la empresa pequeña que son las que hacen grandes a las grandes empresas.
  2. Mantener la austeridad en tiempos de abundancia, (o como Slim le llama, de Vacas Gordas) fortalece, capitaliza y acelera el desarrollo de la empresa, asimismo evita los amargos ajustes drásticos en las épocas de crisis.
  3. Siempre activos en la modernización, crecimiento, capacitación, calidad, simplificación y mejora incansable de los procesos productivos. Incrementar la productividad, competitividad, reducir gastos y costos guiados siempre por las más altas referencias mundiales.
  4. La empresa nunca debe limitarse a la medida del propietario o del administrador. No sentirnos grandes en nuestros pequeños corralitos. Mínima inversión en activos no productivos.
  5. No hay reto que no podamos alcanzar trabajando unidos con claridad de los objetivos y conociendo los instrumentos.
  6. El dinero que sale de la empresa se evapora. Por eso reinvertimos las utilidades.
  7. La creatividad empresarial no sólo es aplicable a los negocios, sino también a la solución de muchos de los problemas de nuestros países. Lo que hacemos a través de las Fundaciones del Grupo.
  8. El optimismo firme y paciente siempre rinde sus frutos.
  9. Todos los tiempos son buenos para quienes saben trabajar y tienen con qué hacerlo.
  10. Nuestra premisa es y siempre ha sido tener muy presente que nos vamos sin nada; que sólo podemos hacer las cosas en vida y que el empresario es un creador de riqueza que administra temporalmente.

La encuesta del día:

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Comentario  del día:

# 35Maño H20

27 de marzo de 2012, a las 9:37

 

Según información que publica cinco días, una jornada de huelga, secundada por un 35% de los trabajadores, supone un coste de 1.000 millones de euros a la economía.
A cada trabajador le cuesta, salarialmente, 1,4 días de su salario bruto (además del salario de ese día se pierde la parte proporcional de las pagas extras y del descanso de fin de semana. No se pierde la parte proporcional de vacaciones).

Para no se quien que preguntaba el otro día, en mi empresa yo insto al Comité de Empresa a que hagan lo que consideren mejor porque es su derecho, facilito la celebración de asambleas informativas para los trabajadores, establezco unos servicios mínimos lo mas reducidos posibles y lo único que les solicito se respecto para aquellos que ese día quieran trabajar.
Como en ocasiones anteriores, son los propios miembros del Comité de Empresa los que se constituyen en piquete informativo en la puerta de la empresa y quienes se preocupan porque ningún alborotador venga a perturbar el pacífico derecho a hacer huelga o a trabajar.
Los miembros del comité son de los dos sindicatos mayoritarios (CCOO y UGT), son, generalmente, bastante guerrilleros en sus peticiones, pero con los temas de la huelga son siempre muy respetuosos. Ellos defienden y luchan por lo suyo y yo lucho y defiendo los intereses de toda la empresa.
Este buen entendimiento nos ha llevado a conseguir durante años muy buenos acuerdos en todas las materias. Así las cosas, es de las pocas empresas de un tamaño ya interesante (unos 300) que no ha despedido a nadie en todos estos años de crisis, y además todos los trabajadores tienen unos salarios que se encuentran entre los mas altos de todo el sector.
Muchas personas darían cualquier cosa por entrar a trabajar en esta empresa. Un recién entrado, sin cualificación alguna, con categoría de peón, tiene un salario que supera los 25.000€. Creo que no está nada mal para los tiempos que corren.
Y soy el primero en reconocer que esta situación se debe en muy buena medida a contar con trabajadores sensatos y comprometidos, entre otras cosas porque saben valorar el trato y las condiciones que se les ofrecen diariamente.
Digo todo esto por la sencilla razón de que creo que la colaboración y entendimiento entre las partes es la base de que las cosas funcionan bien. Por el contrario, el viejo idioma de la guerra, las barricadas, los bandos, la confrontación, las decimonónicas luchas de clases, esas tonterías de los de arriba y los de abajo, los de mono o los de corbata, etc. llevan a lo que llevan.
Y quizás eso explica por qué soy crítico con socialistas y populares, ya que considero que ambos representan a esas históricas partes en conflicto. Creo que a los dos les falta mucha evolución para desprenderse de demagogias y de lenguajes del pasado.
Porque, entre tanto, así nos va.