Se dice que el «We´re the 99%» del movimiento Ocupa Wall Street es el  eslógan político más eficaz desde el «Yes we can» de Obama. Fue creado por un neoyorquino de 29 años que la usó por primera vez en agosto en un blog de la red social Tumblr y su intención era captar el interés por la extrema riqueza del 1% de la población.

No nos corresponde nada mientras que el otro 1% se lo lleva todo. Somos el 99%

Sin duda, ha sido uno de los protagonistas económicos y sociales del año pasado.

¿Están en lo cierto o es simplemente un movimiento de resentidos?. Para tener una mejor visión del problema lo correcto sería analizarlo desde una perspectiva histórica, ya que si bien todos estamos de acuerdo en que existen desigualdades lo importante es conocer la tendencia de estas y si con los años estamos solucionando el problema.

Por tanto, si hablamos de historia hagámoslo a grande y para ello tiramos de un trabajo titulado El tamaño de la economía y la distribución del ingreso en el Imperio Romano, en donde sus autores calculan el tamaño y distribución de la economía romana en su punto máximo demográfico, entorno a mediados del siglo II de nuestra era

Hemos determinado que en el Imperio Romano en su conjunto, un sector «mediano» de entorno a un 6 al 12 por ciento de población, definidos por unos ingresos reales de entre 2,4 y 10 veces subsistencia «muy limitada» o de 1 a 4 veces niveles de consumo «respetables», habrían ocupado una posición intermedia bastante limitada entre un segmento élite de quizás un 1,5 por ciento de la población y una inmensa mayoría próxima al nivel de subsistencia de entorno al 90 por ciento. En este sistema, un 1,5 por ciento de los hogares controlaban entre el 15% y el 25% de los ingresos totales, mientras que cerca de otro 10% se quedaba con otro entorno al 15% y 25%, no dejando mucho más que la mitad de todos los ingresos para el resto de los hogares.

Por tanto, en Roma el 1,5% de la élite controlaba entre el 15-25% de los ingresos, mientras en EE.UU. en 2007 la élite del 1% controlaba el 23,5% de los ingresos, sugiriendo con ello una inequidad ligeramente superior en los EE.UU de ahora.

Para ser estrictos, la desigualdad se suele medir mediante el coeficiente de Gini, en donde cero se corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y donde el valor uno se corresponde con la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno). El estudio, calcula un coeficiente Gini de .42- .44 en el Imperio Romano, veamos cómo quedaría en comparación con otros países hoy en día.

Como véis, los EEUU, que es lo más parecido que tenemos al «Imperio Romano del siglo XXI» tiene más desigualdad en la riqueda que el Imperio Romano del siglo II. No parece que hayamos avanzado mucho en ese aspecto, queda el consuelo de que al menos la Italia de ahora es más igualitaria que la de hace 2000 años…

Volviendo al estudio, nos encontramos otro interesante dato:

Dado un PIB de entorno a 17-19 mil millones de Sestercios, un gasto público anual de unos 900 millones de Sestercios habría representado un tipo impositivo efectivo de aproximadamente el 5 por ciento del PIB, que es el mismo que el de Francia en 1700. Los impuestos romanos eran bastante bajos. La participación general del sector público en el PIB era algo mayor dependiendo de la escala del gasto municipal, mientras que el tipo impositivo nominal tenía que ser mayor incluso ante el incumplimiento de los contribuyentes, las amnistías fiscales y el comportamiento rentista de los recaudadores de impuestos y otros intermediarios. Además, no debemos olvidar que la inmunidad italiana ante impuestos repercutidos e impuestos al sufragio exigían una participación del sector público en las provincias para superar el promedio del imperio. Estos ajustes diversos nos permiten conciliar nuestra estimación de PIB con los tipos nominales informados de entorno al 10 por ciento de las producciones agrícolas de las tierras privadas del Egipto romano y tipos algo superiores en regiones menos desarrolladas donde la recaudación habría sido más difícil.

Volviendo a comparar la Roma de entonces con la de ahora, vemos como la carga fiscal ha subido del 5% al 54% que se prevé alcance Italia el año que viene. Esto, junto con las desigualdades analizadas, me hace preguntame….

¿Realmente hemos avanzado en tanto tiempo?