Telefónica podrá compensar su pérdida de mercado en telefonía fija por el crecimiento de los móviles y por la contención de costes, especialmente de personal. Además, la empresa cuenta con un importante potencial de recorte de costes en la gestión de sus activos inmobiliarios.

Podría haberse escrito por cualquier analista hoy mismo y sin embargo este texto tiene ya 13 años aunque olvida el principal factor por el que casi siempre se recomienda comprar este valor, incluso en 2008: la alta rentabilidad por dividendo. Cada vez que leo algún informe de algún analista español cita esto como el principal motivo para comprar, la única diferencia del comienzo de este siglo al comienzo de esta década es que antes se veían como peligrosas las inversiones en América Latina y ahora se ven como el principal activo de la compañía. Telefónica tiene tan claro el apoyo de los analistas bursátiles que en su propia página web presume de ello: menos del 10% de todos los precios objetivo están por debajo de su cotización actual y es una situación que se ha mantenido incluso los dos últimos años a pesar de ser un 20% del Ibex, índice que ha tenido un comportamiento pésimo con una clara tendencia bajista los últimos 24 meses. ¿Por qué tanta pasión por Telefónica?

Una razón es general ya que pesar de la nula rentabilidad media de las bolsas occidentales durante este siglo, lo normal es que la inmensa mayoría de las recomendaciones sean de compra lo que demuestra poca profesionalidad pues o bien se hace buscando animar al posible cliente a invertir o bien porque mantener una línea positiva ofrece mayores ventajas ante la compañía calificada. Y hay otra razón más particular, el fuerte desplome de la banca ha reducido mucho las opiniones favorables hacia Santander y BBVA –los otros dos valores con más peso del Ibex- lo que ha dirigido aún más la atención hacia Telefónica de la que incluso se habla como valor refugio. No lo es ya que no sólo la mala situación de la solvencia de España le afecta tanto como a las entidades financieras, además la deuda que tiene Telefónica es el 25% de toda la que tienen todas las empresas del Ibex juntas, luego el encarecimiento actual de los tipos de interés de financiación le daña muchísimo. Y es que la situación de Telefónica es mucho más peligrosa de lo que la imagen de la compañía ofrece puesto que es una empresa gestionada con unos criterios de irresponsabilidad manifiestos: aumenta deuda, reduce beneficios y mantiene dividendos. Esas 3 variables nunca deberían aparecer juntas.

Telefónica ha tenido un mal año en el que ha fracasado con la salida a bolsa de Atento, ha sufrido una rebaja de ráting de S&P y Fitch -ambas razonadas por su decisión de utilizar gran parte del efectivo al pago de dividendos en lugar de a la reducción de una deuda considerada excesiva- y Nomura, JP Morgan y Goldman Sachs habían lanzado varias advertencias destacando que no veían posible el anuncio de Alierta de ofrecer un dividendo de 1.75€ por acción en 2012 y al final han dejado al polémico dirigente español en evidencia teniendo razón: hace unos días rebajaron la cifra –demostrando una vez más que lo del dividendo es una apuesta nada segura- a 1.30/1.50€. No obstante, en una situación como la actual en la que el principal objetivo debería ser reducir endeudamiento sigue siendo excesivo. Eso sí, sirve como anzuelo para mantener contentos a los accionistas, especialmente al “núcleo duro” que son BBVA y la Caixa principalmente. Y desde luego si hacemos una encuesta entre accionistas de Telefónica la mayoría están encantados con esta política pero de cara al futuro ¿Es suficiente motivo para comprar el compromiso de TEF de pagar un extraordinario dividendo que supone cerca del 10% de rentabilidad? Echemos un vistazo al pasado y aunque como no existió el año cero este milenio empezó en 2001, voy a comenzar por el 2000 y así incluir los máximos históricos:

   Ahora veamos el mismo gráfico incluyendo todos los pagos de dividendos y las ampliaciones de capital:

    Aunque con esta segunda imagen vemos una gran diferencia, teniendo en cuenta la inflación Telefónica no ha resultado ser una buena inversión durante este milenio, especialmente si lo comparamos con un bono a diez años del Tesoro español –algo más seguro que la promesa de un dividendo- que ha estado ofreciendo para quien lo comprara hace 10 años una rentabilidad del 5% anual. En cuanto al futuro la compañía cuenta con tres obstáculos gigantes: el ya citado excesivo endeudamiento –más de 55 mil millones de euros-, la falta de responsabilidad de sus gestores que –como la mayoría de los gestores públicos hispanos hasta hace muy poco- prefieren gastar antes que reducir deuda y, por último, la propia viabilidad futura de su negocio. El modelo de soportar una fuerte reducción de precios porque se compensa con un cada vez mayor número de clientes (mayormente en Latinoamérica) es el mismo del de muchísimas compañías que se quedaron en la cuneta tras la crisis de las .com. Sin la suficiente innovación tecnológica este crecimiento es insostenible y puede verse muy dañado por la competencia –en España una compañía pequeña como Jazztel ya lo está consiguiendo-, es un esquema similar al que llevó casi a la quiebra a Apple. Pero Telefónica ni tiene a Steve Jobs ni ofrece nada nuevo como para remontar. Más bien es al contrario: tiene un fuerte riesgo de quedarse anticuada y verse desbordada por otras compañías –como Google- que están estudiando cómo tener redes propias.

¿Será un buen valor para 2012? Imposible saberlo porque depende de muchos factores que ni siquiera la atañen pero ni la obsesión de las casas de análisis por recomendarla ni la promesa de un posible dividendo son a mi juicio suficientes motivos para preferirla respecto a otras acciones.