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Los 29 bancos del mundo «demasiado grandes para caer»

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# 19, Maño H20

7 de noviembre de 2011, a las 8:35

Compro cosas fabricadas en países que incumplen algún derecho humano. Supongo que si. Y la verdad es que la mayor parte de las veces porque no se ni donde está fabricado ese producto. Busco unos pimientos rojos y al llegar a casa descubro que proceden de Perú. No se donde está fabricada la camisa que llevo en estos momentos ni los zapatos. La pantalla del ordenador que estoy usando es Samsung y el teclado lenovo. Ni idea de donde están fabricadas.
He desayunado un café que creo que es colombiano. El aceite con el que le hice ayer la cena a mis hijos no se si es italiano o español. La marca se supone que es de aquí, pero el aceite….
Tengo a mano un boli bic que no se quien lo ha montado, ni donde.
Desconozco si el rotu fosforito amarillo stabilo boss que acabo de usar hace un momento es de aquí o de allá
Dos veces fui a Syria porque me gusta la ciudad de Damasco  y porque es un placer ver las ruinas de la ciudad romana de Palmira. El castillo de Krac de los Caballeros (fortaleza sanjuanista-hospitalaria) es simplemente impresionante. Ahora contemplo como masacran ciudadanos en las ciudades de Homs y Hama. Ambas las visité y admiré. Allí seguro que discriminan a la mujer.

Son unos rápidos ejemplos para decir que la mayoría de la veces nos falta información y tiempo para obtenerla. Y en muchas ocasiones ganas para ello.

Por otra parte, cuando por casualidad nos llega esa información, dudamos de su veracidad. Por ejemplo: al final el pescado azul ¿es bueno o malo para la salud? ¿Las famosas hamburguesas son sanas o malísimas? ¿Las ricas patatas fritas son buenas o malas? ¿En qué país y con qué mano de obra se fabrican las prendas de vestir que nos venden tantas y tantas marcas?

En definitiva, no sabemos muchas veces a qué atenernos. Desconocemos el origen de casi todo. Dudamos de la fiabilidad de las fuentes cuando llega una información.

Aquella antigua canción que decía que tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor. La verdad es que sí y en ese orden. Pero le falto citar la cuarta cosa que hay en la vida: tiempo. Y la quinta que es información. Y lo de no sentirnos culpables de casi nada es un mero acto reflejo del ser humano. El hiper empático sería persona muerta en cuestión de horas.

En efecto nos resulta fácil valorar la ética de los demás en vez de la propia. Esta noche tendremos el buen ejemplo de ver a dos vividores de la clase política mentir descaradamente durante un buen rato. Los dos nos contarán lo  malos que son los otros y lo buenos que son los suyos. Y finalmente millones de españoles le votarán al uno y al otro. En este caso ¿Quién engaña a quien?