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# 32Pastillas
3 de febrero de 2011, a las 8:22

Que nuestros jóvenes licenciados y doctores se les ofrezca, vía negociación bilateral, irse a Alemania no es más que despoblar a España de personas con capacidad innovadora en áreas clave, como es la I+D+i y, de paso, poder lavar la cara al Gobierno ofreciendo dentro de unos meses un panorama de “recuperación del empleo gracias a las reformas de gobierno y sindicatos”. O sea, una descapitalización a medio plazo, tanto económica, como moral. No es lo mismo irse a colaborar dos-tres años en un proyecto espacial, que irse porque aquí no hay salida y, la poca que hay o habrá, rondará sueldos mileuristas.

Lo peor del caso es que toma a estas jóvenes promesas como idiotas, puesto que se les exigirá un “retorno a casa”, seguramente como el turrón -por Navidad-, en un plazo determinado. Seamos serios: cuando estos emigrantes hayan hecho patrimonio, hayan ganado experiencia, se les valore como debe ser y, en algunos casos, hayan formado una familia, ya nos explicará el Sr.Zapatero cómo los va a obligar a volver a España: ¿atados de pies y manos? ¿una orden de la Interpol? ¿mandará a los GEOs? ¿Les va a prometer cobrar lo mismo que en Alemania?

Este es el fracaso de un gobierno y de un pueblo que ha creido en el ladrillo como arma de crecimiento y enriquecimiento, y que a día de hoy, se está devaluando a marchas forzadas. Ese capital humano es el que habría que retener y tratar como a reyes en un país donde, en estos momentos, tienen el mismo valor, como mano de obra barata, que un reponedor de supermercado, con todos los respetos.

Si contamos con que los que están haciendo cursos en el INEM no cuentan como parados, otros que no renovaron tras años de paro y miles de mujeres que dejaron de trabajar por ser mamás y ya no están apuntadas por no querer o poder reincorporarse de nuevo al mundo laboral, a nadie se le escapa que sobrepasamos los 5 millones de parados. En los tiempos que corren, cualquier país africano o de Oriente Medio estaría ya inmerso en un colapso de dimensiones enormes, como es el caso del Yemen, Egipto, Túnez, etc, pero a nosotros nos salva que somos propietarios de un piso hiperhipotecado, tenemos coche, bares en cada esquina, una Liga galáctica, la mediana o tercio en la terracita del bar de la playa y numerosas casas de putas en todo el país para liberarnos emocionalmente de este agobio económico. Esta tasa de paro en la España de los 70 hubiese sido el detonante perfecto para cargarse al dictador, al estilo Ben Alí y compañía, y hubiera dejado a terroristas, extremistas, rojos y demócratas, como simple aprendices de cómo cargarse rápidamente a un gobierno.

Nosotros, el pueblo llano, seguimos igual. Los ricos cada vez más ricos y los pobres, cada vez más pobres. Sin clase media. Como el Titanic: camarotes de lujo para unos y dormir en la bodega otros.

Esta es la España real, la del Titanic. Ahora sólo hace falta ver cuando llegará el iceberg que nos acabará de hundir. ¿Será la próxima subida del Euribor? ¿O quizás el precio del petróleo?

Que pasen un buen día. Y es usted catalán y por la noche llega agobiado de toda esta farsa a su casa, puede sintonizar cualquiera de los 8 canales autonómicos que TV3 les ofrece 24 horas al día. Eso sí, el agua mineral del hospital, se la pagan ustedes.