Uno de los videojuegos estrellas de estas navidades ha sido el Call Od Duty Black Ops, que alcanzó unas ventas mundiales de 1.000 millones de dólares tan sólo seis semanas desde su lanzamiento, una cifra alcanzada el año pasado sólamente por la película Avatar. Si bien esta cifra parece desorbitada, para encontrarle en el listado de juegos más vendidos, tenemos que mirar muy abajo, tanto que no aparece ni en el Top 10 de los videojuegos más vendidos de la historia. Veamos cuales son.

  1. Wii Sports (Wii):  74.710.000 unidades vendidas (este tiene trampa ya que excepto en Japón, en el resto del mundo se regala con la consola)
  2. Super Mario Bros. (NES):40.240.000
  3. Pokémon Red / Green / Blue Version (GB): 31.370.000
  4. Tetris (GB): 30.260.000
  5. Duck Hunt (NES): 28.310.000
  6. Wii Play (Wii): 28.100.000
  7. Mario Kart Wii (Wii) : 25.870.000
  8. New Super Mario Bros. (DS) : 24.800.000
  9. Nintendogs (DS): 24.030.000
  10. Wii Sports Resort (Wii): 23.780.000

Como veis, el pastel se lo come enterito Nintento. Para encontrar la producción española más vendida tenemos que ir hasta el puesto 344 con el juego «Imagina ser diseñadora» (2.810.000 copias)

La industria del videojuego ha pasado a ser un mero entretenimiento a convertirse en un potentísimo negocio que va más allá de la diversión, capaz de crear auténticas obras de arte (quienes hayan jugado al Heavy Rain podrán corroborarlo) así como tecnología punta (¿No parece el Kinect un invento militar secreto?). La huella que está dejando en nuestra cultura es obvia y ultimamente ha dado un paso más allá, llegando a la economía. No hablamos sólamente de facturación si no de un impacto en el corazón de las finanzas mundiales.

Esto es lo que nos contaba la semana pasada el New York times en su artículo «Cómo los videojuegos están cambiando la economí

Este otoño, la Universidad Nacional China de Tecnología de Defensa anunció que había creado el superordenador más rápido del mundo, Tianhe-1A, que rinde a 2,5 petaflops (o 2.500 billones de operaciones) por segundo. Es el mundo del futuro, pero no del modo que habríamos pensado. Hay unos tres millones de núcleos de procesamiento de Nvidia, empresa de Silicon Valley que ha vendido cientos de millones de procesadores de gráficos para videojuegos, alimentando Tianhe-1A.  Así es, cada vez que alguien enciende un videojuego llamado Call of Duty World of Warcraft, lo último en avances tecnológicos. Abraza a un friki hoy.

Vaya cambio. Durante siglos, los militares han impulsado la tecnología, promoviendo nuevas olas de industrialización y uso empresarial. La máquina de vapor de James Watt fue perfeccionada con la ayuda de una herramienta de cañón de perforación. Los ordenadores se crearon durante la Segunda Guerra Mundial para calcular el fuego de artillería y descifrar códigos. Los militares aportaron la mitad de todos los semiconductores desde finales de los años 60. Incluso los primeros sistemas de posicionamiento global (GPS) los financió el Congreso, pero no para la navegación sino como sistemas de detección y denotación nuclear. Añadir microondas de radares, discos blu-ray de láseres o el velcro y el Tang de la NASA, y no cabe duda acerca de en qué medida los programas de adquisición del gobierno han dado forma a nuestras vidas.

Cincuenta años después, el presidente Eisenhower estaba lo suficientemente preocupado para declarar que «debemos protegernos frente a la adquisición de influencia injustificada, buscada o no, por parte del complejo industrial militar.» Ya no tenemos que volver a preocuparnos. El juego (perdón el juego de palabras) ha terminado). Bienvenido sea el complejo industrial del entretenimiento.

Pensemos en el iPhone de Apple, con frecuencia promocionado como el símbolo tecnológico de nuestra era. En realidad es más evolucionario que revolucionario. Mucha de su tecnología, las pantallas de color LCD, bajo consumo, fabricación de precisión, fue perfeccionada para videojuegos portátiles como Nintendo DS y Sony PSP, que se vendían en decenas de millones. Pensemos en cómo los trabajadores se pueden comunicar ahora de forma mucho más productiva gracias a algunos juegos tontos.

Todo se limita a la productividad. Recientemente, niños de todas las edades dejaron todo para conectar un dispositivo de 150$ a sus consolas Microsoft Xbox 360. Cinco millones se vendieron en los dos últimos meses. Kinect, que utiliza algoritmos para reconocer caras y gestos y responde a comandos de voz, permite a los jugadores de Xbox utilizar únicamente sus propios movimientos, sin necesidad de controles o botones.

Por descontado, sigue habiendo algunos algoritmos desarrollados para, digamos, que los pilotos de F-16 controlen el armamento. Pero sin los juegos, esta tecnología sería cara, material excepcional que no se utilizaría mucho. Teclados, ratones y gráficos rápidos han impulsado la productividad empresarial durante 40 años, acabando con el papel carbón y Typex, en las próximas décadas lo harán herramientas que pueden aprovechar voces y gestos.

Todo lo que necesita es una aplicación. Sectores de elevados márgenes como el financiero normalmente hacen uso de estas cosas en primer lugar: Los primeros usuarios podrían ser los agentes de materias primas haciendo señales como locos. Los demás los seguirían.

Los videojuegos influirán en la forma en que los trabajadores de la siguiente generación interactuarán con los demásCall of Duty, un juego de simulación militar, tiene un modo que permite a los jugadores interactuar entre lugares lejanos. En World of Warcraft, los jugadores de gremios colaboran, utilizando texto y conversaciones en tiempo real, navegan en mundos presentados en gráficos de alta resolución. Por descontado, cuentan con armas originales y matan orcos, troles y enanos, pero no es necesario ser un jugador para ver cómo esta tecnología va a encontrar su lugar en las empresas americanas. En los próximos años, va a ser la manera en que los comerciantes, vendedores o buscadores de ADN. ¡No más reuniones!

Incluso las industrias del entretenimiento y los medios sufrirán una transformación. En 1985, Neil Postman de la Universidad de Nueva York escribió un libro, «Amusing Ourselves to Death» (Divirtámonos hasta la muerte), menospreciando a los medios por arruinar el discurso. Postman murió en 2003, pero me pregunto que pensaría hoy. Las ventas de anuncios en Internet son ahora más lucrativas que los anuncios en los periódicos, a medida que los vendedores siguen a sus clientes. La transmisión de video de Netflix (Videoclub online americano) cambiará el negocio de la televisión por cable. Los videojuegos Rock Band y Guitar Hero han enseñado a los medios cómo presentar algo que es tiene al menos 30 años, en este caso música a la que sigues, y venderla como si fuera nueva.

Cuando los consumidores se hayan adaptado a estas aplicaciones para el entretenimiento, las empresas sabrán como aumentar la productividad. Las empresas inteligentes están aprovechándose de las conexiones de Facebook. De pronto Twitter importa. El reconocimiento de voz está reemplazando a los operadores y otros trabajadores de atención al cliente. Lo siguiente en el puesto de trabajo será la tecnología 3D.

La economía no va a generar riqueza solo porque imprimamos dólares, construir trenes rápidos, construir molinos de viento o incluso ensamblar superordenadores militares. (Que conste que Google tiene el mayor y más rápido superordenador, distribuido en docenas de centros de datos). Incluso China algún día aprenderá que la riqueza solo surge de la productividad. Se encuentra en un sitio diferente cada ciclo, y el mercado de valores lo descubrirá primero y financiará su expansión. Entonces, ¿dónde está ahora? Nos está mirando a la cara y divirtiéndonos con una vida mejor.