Un servidor, que tiene la desgracia (aunque el año pasado la fortuna) de ser del Atleti recuerda cuando hace casi 20 años el estadio Vicente Calderón padeción una «enfermedad» de la que no habíamos oído hablar en la vida, la aluminosis. Esto es lo que nos cuenta la Wikipedia sobre ella:

Se denomina aluminosis, (también llamada fiebre del hormigón) a una patología del hormigón que se manifiesta especialmente en las viguetas de los forjados de los edificios, por la cual el hormigón utilizado pierde sus propiedades haciéndose menos resistente y más poroso, poniendo así en peligro la estabilidad del edificio.

Esta patología se debe al cemento aluminoso (CAC-R) empleado en la fabricación de algunas viguetas, ya que fraguaba más rápidamente que los cementos tradicionales, reduciendo el tiempo de almacenaje en fábrica.

Los agentes que actúan son atmosféricos, encontrando mayor incidencia de casos en climas marítimos con ambientes salinos y zonas industriales con ambientes contaminantes.

Una enfermedad similar me temo que hemos encontrado en los cimientos de muchos países, la «economosis» provocada por la utilización de un cemento que permitió un crecimiento «rápido».

Veamos qué sería lo que pondría en la wikipedia basándome en el artículo de la aluminosis:

Se denomina economosis, (también llamada fiebre de la economía) a una patología que se manifiesta especialmente en las finanzas de los países, por la cuál el músculo financiero utilizado pierde sus propiedades haciéndose menos resistente y más poroso, poniendo así en peligro la estabilidad del país.

Esta patología se debe a la «economía aluminosa» empleado en el crecimiento de las infraestructuras del país mediante el rápido endeudamiento público y privado fomentado por los tipos bajos.

Los agentes que actúan son externos, encontrando mayor incidencia de casos en climas económicos extremos y contaminados.

En ambos casos tenemos una opción de construcción rápida que funciona bien hasta que la pones a prueba, en el caso del Calderón fue el río Manzanares y el tráfico de la M30 la que le sometió al «stress» y en el caso de la economía todo iba como la seda hasta que la sometimos a la crisis actual.

¿Solución? Veamos la que nos cuenta la «construpedia»

Analizado el estado de la estructura se estudiará la solución final de reparación, bien reforzando la misma, sustituyendo los elementos dañados, o llevando a cabo su demolición, en cualquier caso previo apuntalado del edificio, ya que el colapso podría ser inmediato.

Siguiendo con la metáfora lo que ha ocurrido en la economía es que habiendo aluminosis nos hemos limitado a pintar el edificio para que no se vea, por decirlo de alguna manera tenemos al Calderón a punto de caerse pero lo que interesa es hacer caja y para ello ocultamos las grietas para que el estadio se siga llenando los Domingos.

Hace un par de día los de Saxo Bank sacaron su informe económico con unas conclusiones bastante similares.

La expresión “poner paños calientes” ha sonado mucho, después de que se ofreciera a las instituciones bancarias e incluso a los gobiernos un bote salvavidas financiado por las imprentas de los bancos centrales, los inversores y los contribuyentes en forma de deuda pública. La idea fundamental de que no solo los beneficios, sino también las pérdidas son una parte importante de una economía de mercado se ha pasado por alto; y en su lugar, tenemos un mantra de prevención de pérdidas en nombre de la “estabilidad”. Los titulares de deuda preferente puede que se hayan salvado por ahora, pero nada es gratis, y cuanto más tiempo finjamos que sí hay cosas gratis, más duro será el golpe de afrontar la realidad cuando se llegue al final del camino.